Los audiolibros empiezan a sonar

 

texto SANTIAGO BIRADO

Nuevos formatos de descarga devuelven el libro sonoro a las librerías

En países como Estados Unidos o Alemania, el audiolibro tiene una gran aceptación. Viajar en el transporte público escuchando un libro o hacer las tareas de casa con la música de la última novela de Paul Auster es algo frecuente. Sin embargo, en nuestro país ha sido un soporte que no ha terminado nunca de cuajar entre el público. La última gran operación con el audiolibro fue la salida, en los años 1990, de una colección en Santillana con grabaciones de autores de primer orden como Álvaro Mutis, Carlos Fuentes o Antonio Muñoz Molina leyendo sus propios textos, todavía en formato cassette. Pese al indudable interés de la colección, no cuajó.

Existen varias editoriales dedicadas al audiolibro, que suelen tener sus mejores bazas en la autoayuda, pero que ofrecen una amplia variedad de géneros y posibilidades. Editoriales como Escuela de Saber, Sonolibro y Kolima publican un amplio menú sonoro, que va de novelas de terror a best sellers, novelas históricas, autoayuda, management, libro infantil o clásicos. Son editoriales pequeñas en un mercado todavía reducido pero, precisamente por eso, hacen un gran esfuerzo por captar el interés. Sonolibro, por ejemplo, permite en los libros de su catálogo una lectura auditiva enriquecida: además de utilizar la locución de actores profesionales, la acompaña de efectos de sonido en 3D Foleys, grabados con técnica binaural, que generan un efecto cinematográfico (o cercano a las históricas novelas radiadas) que permite al lector zambullirse en la atmósfera del relato. Escuela de Saber, fundada por Íñigo Velasco, introduce un género de éxito en Estados Unidos: el de los ensayos sonoros escritos directamente para ser leídos y que tienen un alto nivel divulgativo. Allí son muy populares entre estudiantes universitarios y gente que quiere mejorar su nivel cultural. Una interesante propuesta de esta editorial de Santander, que ofrece ensayo histórico y cursos dictados por profesores universitarios en formato podcast, yque no lo tiene fácil en un país como el nuestro, donde la lista de libros de ensayo está copada por la autoayuda, los libros de zumos de colores y los youtubers, pero que ha ido encontrando su público.

Salvo algunas ediciones, donde el libro en papel se acompaña de CD o títulos formativos, los audiolibros prácticamente solo se podían adquirir en España mediante la descarga digital desde plataformas de internet, fuera de las librerías. La empresa Digital Tangible aporta con Seebook un elemento más para la normalización del audiolibro al introducirlo en el circuito de las librerías mediante un sistema de venta de tarjeta que se conecta directamente al dispositivo móvil. Rosa Sala, responsable de la empresa, señala que “estamos muy contentos de haber encontrado la manera de poner remedio a esta anomalía, ofreciendo de paso al usuario toda la comodidad del streaming y la descarga directa”. Están tratando de fomentar también el audiolibro leído directamente por el autor, aunque reconoce que eso no es deseable en todos los casos: “Es evidente que, con su locución, un autor nos transmitirá todos los matices de un texto desde la perspectiva privilegiada de su creador. Pero no todos los escritores tienen una dicción y voz adecuadas. Nosotros vamos a publicar el audiolibro de Teresa Velayos, que es también locutora radiofónica y, por tanto, cumple con creces las condiciones”.

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