Grotesca exploración del placer femenino

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texto NATALIA NOGUERA

En ‘Eres hermosa’, Chuck Palahniuk parodia salvajemente la “chick lit”

¿Cómo puede un libro sobre el orgasmo femenino resultar tan de mal gusto y tan desprovisto de sensualidad? La respuesta está en su autor, Chuck Palahniuk.

En Eres hermosa (Literatura Random House), el escritor hace una sátira de los estereotipos presentes en la chick lit y la combina con un ambiente sexual extravagante y ridículo. La delirante historia abre así: una joven se retuerce en un tribunal frente a juez, abogados y curiosos. Experimenta una serie de estímulos sexuales indeseados. Baja un hilo de sangre por su entrepierna y ella pide ayuda a gritos. Un ente invisible está violándola. En seguida, hay un flashback. La joven se llama Penny Harrigan y es una caricatura forzada de las protagonistas de historias como Crepúsculo o El diablo viste de Prada: es torpe, no muy guapa y no muy fea, mantiene un bajo perfil en su lugar de trabajo y sueña con el éxito y el amor.

En un evidente guiño a Cincuenta sombras de Grey, un multimillonario conocido como C. Linux Maxwell la invita a salir, después de que ella literalmente caiga a sus pies tras un tropezón. Cenan juntos. Penny, entonces, se convierte en su conejillo de indias. Maxwell lanzará al mercado la línea de juguetes sexuales para mujeres “Eres hermosa”, con el eslogan: “Hay mil millones de maridos a punto de ser reemplazados”, y con el fin de probar sus productos, le introduce a Penny dildos de todos los tamaños, místicas bolas de metal, le inyecta champán en la vagina... Mientras tanto, apunta en una libreta las reacciones de Penny con un lenguaje clínico. Tan aséptico resulta el galán de Penny, que la primera vez que tienen relaciones sexuales el mejor cumplido que le entrega es: “Tienes una vagina de manual”. En adelante, ella pasa días en cama, sale poco a la calle, no regresa a su trabajo y se entrega a jornadas de placer. El encanto dura 136 días, hasta que Maxwell la deja.

Los juguetes son un éxito en ventas. Una multitud de mujeres se recluye en casa para probarlos y, motivadas por experimentar placer día y noche, abandonan sus vidas, a sus familias, a sus amigos. Penny, por su parte, descubre las verdaderas intenciones de Maxwell: lavar el cerebro de las mujeres del mundo a través de sus vaginas y controlarlas mediante nanobots. El ridículo va in crescendo cuando conoce a Baba Barbagrís, una anciana que vive en las montañas de Nepal y es poseedora de secretos milenarios sobre el sexo y el placer. Penny decide luchar contra su examante aprendiendo de esta maestra.

Las compradoras de “Eres hermosa” son incapaces de razonar y de controlarse. Y los hombres no pueden tener una vida normal. En un pasaje, el padre de Penny, desconsolado, la busca para que ayude a su madre, quien está al borde de la locura porque no encuentra pilas para su vibrador. Cuando la protagonista corre a su encuentro, un grupo de hombres inútiles le piden que haga la cena.

No sobra decir que el relato debe leerse en clave de parodia y que es necesario tener en cuenta las intenciones de Palahniuk. En una entrevista con The Oregonian, declaró que Eres hermosa es una fusión de las novelas más populares de la chick lit, “así que es un libro absolutamente pornográfico. El título original era Fifty Shades of the Twilight Cave Bear Wears Prada” (aunque, a decir verdad, los lectores que busquen algún tipo de soft porn no lo encontrarán aquí, sino que se toparán con frases del tipo: “A pesar de su índice de masa corporal, el sujeto de experimentación mostró una reacción entusiasta al artefacto”). Palahniuk habla del consumismo salvaje y la adicción al placer, y, con este fin, usa y exagera clichés culturales. Pretende ser divertido. Es otro asunto si lo logra o no. El lector tendrá que decidirlo, si se atreve a entrar en su delirio.