Una profesora acosada

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texto NATALIA NOGUERA  fotos ARCHIVO

Carlos Montero ganó el premio Primavera 2016 con ‘El desorden que dejas’.       

En El desorden que dejas nada es lo que parece: todos los personajes esconden algo. Algunos, penas y temores que salen poco a poco a la superficie. Otros son dueños de una maldad secreta, que se instala con sutileza al principio de la historia y que revienta con fuerza mientras avanza. Una atmósfera de perversión se cierne sobre Novariz, el pueblo en el que transcurre el relato. Con la vertiginosa escritura de Carlos Montero, la máxima popular de “pueblo chico, infierno grande” adquiere una nueva dimensión. 

La novela sigue a Raquel y Germán, un matrimonio que se enfrenta a una crisis causada por el desgaste tras diez años de relación. Han atravesado los duelos provocados por dos abortos, la muerte del padre de Germán y de la madre de Raquel. Además, Germán está en paro desde hace dos años y su esposa no consigue un cargo estable como profesora de literatura. Como una forma de sacudirse los problemas e intentar un nuevo comienzo, se mudan de La Coruña a Novariz. Raquel encuentra una oportunidad para impartir clases de literatura en un instituto durante siete meses y Germán podrá pasar el duelo de la muerte de su padre con su familia. 

En su primer día de trabajo, Raquel se entera de que su antecesora se ha suicidado. Se trataba de Viruca, una guapa y lista maestra, muy querida por sus alumnos, a quienes en apariencia había encontrado una manera de motivar. Desde la primera clase, Raquel siente rondar el fantasma de Viruca. Al finalizar la hora, encuentra una hoja sin firmar con un inquietante mensaje: “¿Y tú, cuánto vas a tardar en morir?”. En adelante, deberá lidiar con las amenazas constantes por parte de estudiantes anónimos, quienes roban sus datos de internet y logran jugar con su mente, así como con la sombra de Viruca que, a pesar de generar interrogantes sin solución, es la clave para comprender más de un misterio.

Dos voces narran este thriller psicológico. Una es la de Raquel. La otra pertenece a una tercera persona que centra la atención en tres de sus alumnos: Roi, un genio de las nuevas tecnologías; Iago, obsesionado con su físico, y Nerea, la estudiante más sobresaliente del curso. A la mitad de la historia, el segundo narrador desaparece y la voz de Raquel, con un ritmo vertiginoso, sume al lector en su propia angustia y desesperación, producida por el acoso al que la someten sus alumnos. La historia habla del uso de las redes sociales, del desapego de los padres para con sus hijos y de los problemas económicos y el desempleo resultantes de la crisis. Pero, más allá, El desorden que dejas es un intenso relato sobre el miedo: sobre el temor de Raquel a perder a su marido, a perder el control y a ser vencida por los abusos de sus alumnos.

Esta es la segunda novela de Carlos Montero, después de Los tatuajes no se borran con láser, publicada en 2012. El autor gallego ha trabajado también como guionista de televisión en las series Física o química y El comisario, y ha adaptado al cine las novelas El tiempo entre costuras, de María Dueñas, y Apaches, de Miguel Sáez Carral.