Pasolini callejea por Tarragona en plena canícula

 

texto ENRIQUE VILLAGRASA  foto ARCHIVO

La vieja Tarraco toma el relevo de Bari como sede de Al3mura, festival-homenaje a Pier Paolo Passolini.

“Envejecido vi vuestras cabezas llenas de dolor/ en las que daba vuelta una idea confusa, una absoluta certidumbre,/ una presunción de héroes destinados a no morir---/ ¡oh muchachos desdichados que habéis visto al alcance de la mano una victoria maravillosa que no existía!”. Son versos de Pier Paolo Pasolini recogidos en La religión de mi tiempo (poesía 1957-1971) (Nórdica, 2015), en edición bilingüe, con selección de Norman McAfee y traducción y prólogo de Martín López-Vega, que me vienen a la memoria porque en estos próximos días tendremos ocasión de releerlos y comentarlos, pues se celebra un encuentro en Tarragona dedicado a esta figura señera de la cultura universal.

El prólogo del libro se inicia con estas palabras: “«Pasolini no amaba la furtividad: ni en cuestiones eróticas, ni en ninguna otra». Esa es la premisa con que Enzo Siciliano arranca su Vita de Pasolini para desmontar la teoría oficial de la muerte del escritor. Pasolini nunca se escondió: amaba provocar, escandalizar, cuando aún esas palabras tenían un sentido”. Y Martín López-Vega termina este prólogo con estas precisas palabras: “Lo dramático, lo escalofriante, lo turbador, es que a Pier Paolo Pasolini, como a Jesucristo (tal vez le hubiera gustado la comparación), pero de una forma mucho más brutal, con infinito ensañamiento, no lo mataron los rojos, ni los fascistas, ni la ley, ni los rateros; lo mató Fuenteovejuna”.

El caso es que Angela Smaldone, Bartolomeo Smaldone, Bakimel, Daklen Difato, David Pablo Pugliese, David Serra, Ferran Gerhard, Francesc Valls Calzada, Gerard Marsal, Giovani Amoruso, Giuseppe Lorin, Gustavo Hernández, Jésica Cichero, Juan López Carrillo, Jaume Capdevila “Kap”, Manuel Rivera, Marco Maria Siri, Marilena Nardi, Martín Garrido, Michela Zanarella, Miquel Villalba “Elchicotriste”, Òscar Ramírez Dolcet, Pasqua Spadone, Pau Vallvé, Quim Besora, Román Reyes, Santi Parés, Silvio Parrello, Xavi Xamorro y Xavier Juncosa serán los rostros de la sexta edición del Festival Al3Mura, dedicado a la figura de Pier Paolo Pasolini, del 14 al 17 de este mes de julio. O sea, este fin de semana. Las diversas actuaciones se llevarán a cabo en Tarragona ciudad, salvo dos que se desarrollan en Reus el jueves 14. O sea, una treintena de artistas culturales (léase músicos, poetas, dibujantes, periodistas, escritores, catedráticos, directores de cine y algún que otro editor), andarán este fin de semana por Tarragona tras los ecos de Pasolini.

Al3Mura se ha llevado a cabo siempre en la ciudad de Altamura (provincia de Bari, Italia) y, dado que es un acto "extramuros", sale ahora fuera de sus murallas. Tras consolidar su nombre durante cinco años, llega a Tarragona por los vínculos que tienen miembros del festival. Que para eso son los festivales, para estrechar lazos fraternales y amistosos. La cultura sí es útil, aunque no dé votos. No todo es anemia cultural en Tarraco. Siempre hay agitadores culturales dignos de admiración, como Òscar Ramírez en esta ocasión, a pesar de las hemorragias verbales a las que nos tienen acostumbrados los que llevan la batuta cultural.

Bartolomeo Smaldone, presidente de la Associazione Culturale Spiragli, que lleva a cabo este festival, que es la principal cita anual de la asociación, asegura que la decisión de celebrar la sexta edición de Al3Mura en Tarragona consagra lo que era su intención inicial, y declara, con creciente convicción, que la cultura asume un valor universal si progresa en el camino de la exploración y del compartir, única manera posible, esta, para poder vivir en armonía con el mundo entero. En Tarragona, coorganiza el evento la asociación Etcétera.

El poeta, director de cine y comunista Pier Paolo Pasolini nació en Bolonia el 5 de marzo de 1922 y fue asesinado en Ostia el 2 de noviembre de 1975. Y esta vez me vienen a la memoria unos versos de García Lorca (“La sangre bajaba por el monte y los ángeles la buscaban”), pues en noviembre del año pasado en Tarragona también se celebraron unas jornadas dedicadas a Federico. Tal vez sea porque comparten ambos poetas cierta tragedia vital… No sé si Pasolini visitó Tarragona, sí lo hizo Federico García Lorca, pero seguro que estos días de canícula andará por estas, sus calles de Tarraco, casi romanas. “Ya que sobrevivo en un largo apéndice/ de incansable, inagotable pasión/ ---cuya raíz está en otro tiempo---// sé que una luz, en el caos, de religión,/ una luz de bien, redime/ mi exagerado y desesperado amor…”.

 

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