“En España hasta las novelas de izquierdas son católicas”

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texto y foto  ANTONIO ITURBE

 

Hernán Migoya ha vuelto a España a presentar “Deshacer las Américas”

 

En un caso digno de ser estudiado en las facultades de comunicación por la manera en que se produjo, Hernán Migoya se vio inmerso en medio de una tormenta política a causa de la publicación de su libro de relatos Todas putas. Es verdad que el libro era políticamente incorrectísimo y muy marrano, pero el hecho de que su editora entonces, Míriam Tey fuera directora del Instituto de la Mujer puesta por el partido Popular fue utilizado como arma arrojadiza en los medios de comunicación. Migoya recibió palos por todas partes y un tiempo después decidió hacer las maletas y darse el piro al Perú.

Allí lleva ya varios años viviendo y se ha consolidado en el país como escritor de guiones, novelista y periodista experto en sexo, hasta el punto de que está en trámites para solicitar la doble nacionalidad. Estos días ha visitado España para presentar Deshacer las Américas, una novela con la que dice que cierra ya su ciclo de novelas de alto voltaje sexual. Habrá que verlo.

El libro cuenta cómo un escritor español llamado H, abandona España tras una fracasada relación sentimental y se marcha a Perú. Nada más llegar, su instinto de depredador sexual lo hace activar una cuenta en las redes sociales de contactos para iniciar una pesca de mujeres a diestro y siniestro. Los trucos que cuenta sobre cómo maquillar el perfil para hacerlo más atractivo y cómo lanzar mensajes medidos para que sean un buen cebo para mujeres a las que conseguir llevar a la cama resultan ilustrativos y bastante desvergonzados. Por ejemplo, da instrucciones sobre cómo interpretar la fotografía del perfil que ponen y en función de eso desplegar cierta estrategia de ligoteo o renunciar a ella: “huir como de la peste de mujeres que sólo cuelgan fotos de sus bebés o hijos pequeños”, “mucha atención a las chicas que cuelgan una foto sacando la lengua. Les encanta follar”. Si buscan sutileza, no es este su libro. Sin embargo, hay más que sexo. H que entra en un frenesí de citas y hazañas bélicas de entrepierna tan febril que va a acabar hastiándose y, sin embargo, su adicción al sexo le hará muy difícil cambiar su inercia de tren sin frenos.

Hernán Migoya explica que hay en esas páginas una parte de su propia experiencia, pasada por un tamiz de ficción. “Es un retrato de la relación con las mujeres sin el rollo paternalista europeo. Aquí hasta las novelas de izquierdas son católicas”. Migoya señala que lo que él hace es “retratar el mundo sensual latino. El panorama sexual en Perú es más desaforado que en España”.

España ha dejado de interesarle: “me siento más a gusto en Perú. Allí la gente no ha perdido la naturalidad a la hora de reírse de las cosas. Perú es una sociedad que no tiene miedo a reír”. Y no se plantea en absoluto volver a Barcelona: “Me he independizado de Cataluña y de España. Me cansé de la eterna discusión de este país. Aquí nos pasamos la vida discutiéndolo todo y creemos que eso es lo normal. En América latina la gente vive menos crispada”.