Clavar la espada en otros planetas

 

texto ANTONIO TORRUBIA  Foto: Gerard García – Retoque: Meet mr. Campbell

Emilio Bueso y su ‘Transcrepuscular’ inauguran la colección ‘Novum’ de Gigamesh.

La simbiosis como posible motor evolutivo es el gran descubrimiento implícito de Transcrepuscular, la última propuesta narrativa de Emilio Bueso y la primera entrega de una trilogía de ciencia ficción en la que pone en evidencia la visión etnocentrista del mundo que tienen los humanos asilvestrados. Bueso abraza el formato de una road movie y, en medio de una narración pirotécnica, se sirve de sus personajes para mostrar diferentes estructuras sociales de explotación y denunciar los procesos de adoctrinamiento y supervivencia sobre los que se asientan sus personalidades.

Esta es la historia de una búsqueda más allá del ocaso que arranca con el canto de los caracoles, entre huertos surcados por escarabajos de tiro, que deja atrás los establos de libélulas y refugios de tormenta, los templos de los animistas y los círculos de dólmenes de los astrólogos, y que se adentra por los laberintos del hielo siete y bosques de helechos plagados de arañas gigantes. Es la historia de un viaje desquiciado en busca de respuestas a preguntas que nadie comprende hasta el final de las tierras en las que nunca sale el sol. “Somos un grupo pequeño: mi señora y su brujo; un forajido ventrílocuo; mi babosa, mis espada y yo mismo. Y cargamos el peso del mundo en los hombros.”

Tras leer la nueva obra del autor castellonense, Javier Calvo, uno de los mejores traductores de España (David Foster Wallace, Chuck Palahniuk, Mark Z. Danielewski o Terry Pratchett, por citar solo cuatro), dijo: “Transcrepuscular es maravilloso y el mejor libro de ciencia ficción español que he leído en mi vida”.

¿Exagera? ¿Os lo parece? Pues creo que no.

Emilio Bueso debutó en 2007, en la Editorial Verbigracia, con Noche cerrada. Una atípica historia de fantasmas enraizados en la Guerra Civil. Siguió su camino en 2011, ganando el Premio Celsius a mejor novela con Diástole. Imaginad que Entrevista con el vampiro, en un universo paralelo, en lugar de Anne Rice la hubiese escrito Chuck Palahniuk. La editó Salto de Página, y repitió en el sello madrileño, volviendo a ganar el Premio Celsius con Cenital. Una distopía salvaje en la que el flujo de oro negro cesa y un visionario, Destral, se monta una ecoaldea para poder sobrevivir. En su cuarta novela, la tercera bajo el ala de Pablo Mazo, Esta noche arderá el cielo, se reinventa con un (a ver si lo digo bien)  “Biothriller Narcogótico Westernpunk”. Nos cuenta la historia de Mac, a lomos de su Harley, cruzando la Trans-Taiga y huyendo de todo y de todos. Un inicio de novela tan cañero como “El mundo en un puño y, en el puño, el acelerador.” y no hay quien la suelte hasta acabarla. En 2014 publicó en Valdemar Extraños Eones, una visita de los Mitos de Cthulhu en El Cairo de la actualidad con unos protagonistas increíbles y unos antagonistas aún mejores. Y en 2015 repitió en Valdemar, esta vez en el sello Club Diógenes, dónde nos encontramos toda su obra corta en tapa dura por menos de catorce euros englobada bajo el acertado nombre de Ahora intenta dormir.

Y así llegamos a este 2017 y a Transcrepuscular, la primera parte de Los Ojos Bizcos del Sol. Tras doce años sin editar a autores españoles, Alejo Cuervo estrena colección en Gigamesh con ella. Con el sugerente nombre de Novum y con un peculiar formato de tapa dura, elegante y de tirada limitadísima (al estilo del sello americano Subterranean Press). La segunda parte de la trilogía, de nombre Antisolar, no tardará mucho en ver la luz. A lo mejor debería explicaros el género en el que se puede encasillar, si es que Emilio se deja. Sword & Planet es un subgénero de fantasía científica que cuenta emocionantes aventuras ambientadas en otros planetas, las cuales suelen incluir a los terrícolas como protagonistas. El nombre deriva de la Espada y Brujería, con sus abanderados Robert E. Howard y su Conan el Cimmerio, editado en Timun Mas, o Fritz Leiber y sus novelas ambientadas en Lankhmar con Fafhrd y el Ratonero Gris como protagonistas, editados en Gigamesh. Pese a los avances técnicos que transforman la superciencia y la avanzada tecnología en magia, y los demonios, magos viles o malvados espectros en extraterrestres o mutantes, y que los "héroes" (o antihéroes) se enfrentan a sus adversarios en combate cuerpo a cuerpo principalmente con armas simples, como espadas, hachas, mazas y pertrechados con arcaicas armaduras en lugar de armas láser y escudos de fuerza y montados en míticas bestias en lugar de motocicletas, jetpacks o aerodeslizadores. Este subgénero, a caballo entre la ciencia ficción y la fantasía, nos dejó el siglo pasado joyas como John Carter de Marte de Edgar Rice Burroughs, Almuric de Michael Moorcock, o el Flash Gordon de Alex Raymond.

Transcrepuscular es Sword & Planet, sí, pero pensad en Star Wars, en un loco cruce con Mad Max y añadidle una pizca de la serie Futurama de Matt Groening y de Firefly de Joss Whedon.

El Alguacil y Trapo os están esperando en las mejores librerías.

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