16 series de televisión míticas de los últimos 50 años

 

texto REDACCIÓN

En “Historia de las series”, Toni de la Torre nos pasea por el adictivo mundo de la ficción en 625 líneas. Seleccionamos dieciséis producciones que nos parecen especialmente representativas de entre las muchas que analiza la obra.

 

1- Bonanza (1959)

Logró que la NBC finalmente pudiera crear su propia serie de vaqueros de éxito. En este caso se puede decir que quien rie el último rie mejor, pues se trató de una de las series más longevas de la televisión estadounidense, y aunque no alcanzó a Gunsmoke, llegó hasta las catorce temporadas.

  

2- El show de Bill Cosby (1969)

Bill Cosby se convirtió en el primer afroamericano en protagonizar una ficción con su propio nombre, The Bill Cosby Show. Se trataba de una sitcom en la que el actor interpretaba a un profesor de educación física de instituto que ponía especial énfasis en la relación de este con sus estudiantes, que lo trataban con admiración. La serie mezclaba drama familiar, lecciones sobre la vida y situaciones cómicas, y fue una de las primeras sitcoms que no utilizó risas enlatadas (una decisión que le costó a Cosby una batalla con NBC, pues era extraño en la época; sin embargo, el actor consideraba que el espectador era lo bastante inteligente como para no tener que indicarle cuándo debía reír.

 

3- Starsky & Hutch (1975)

Aaron Spelling y Leonard Goldberg, los productores de S.W.A.T., los que estuvieron detrás de Starsky & Hutch, estrenada ese mismo otoño y en la que la camaradería entre sus dos protagonistas y las increíbles persecuciones de coches atraparían a la audiencia adulta pero también al público adolescente e infantil de la franja familiar, un efecto semejante al que produciría Baretta, emitida pasadas las 21 horas. Y es que, como pronto se desvelaría en los análisis demográficos de audiencia, la idea de la franja familiar estaba haciendo aguas por todas partes, y había más niños viendo Baretta, en una franja que no les correspondía,

 

4- Sandokán (1976)

La televisión italiana RAI fue una de las más prolíficas, y algunas de sus miniseries alcanzaron una gran popularidad fuera del país. Es el caso de Sandokan, que adaptó la obra de Emilio Salgari en seis episodios dirigidos por Sergio Sollima en los que el actor indio Kabir Bedi interpretó al príncipe pirata protagonista de la historia. Producida entre la televisión italiana, la francesa y la alemana, fue una de las miniseries de aventuras de mayor éxito en las televisiones tras su estreno en 1976, solo superada por Orzowei, coproducida entre la televisión italiana y la alemana, estrenada en 1977.

 

5- Los ángeles de Charlie (1978)

Fred Silverman basó su estrategia en potenciar los elementos que la habían llevado al éxito. Así, encargó al tándem de productores Aaron Spelling y Leonard Goldberg (que se habían convertido en un valor seguro para ABC) una serie que potenciara el papel de la heroína televisiva y llevara un paso más allá el uso de los trajes sugerentes para seducir a la audiencia. Así fue como nació Charlie’s Angels (Los ángeles de Charlie), que tomó el relevo de The Bionic Woman al tener no a una sino a tres heroínas trabajando juntas en la pantalla, cada una de ellas representando un tipo de fantasía sexual diferente.

 

6- Dallas (1979)

La ambientación, situada en el seno de una poderosa familia dedicada al negocio del petróleo, en Texas, con sus sombreros de cowboy que remitían al género del western y sus vibrantes duelos, y sobre todo la maldad de su protagonista, J.R. Ewing, capaz de todo tipo de manipulaciones y estrategias, atrapó a la audiencia, que conectaba semana tras semana para ver de qué sería capaz el personaje, un perfil poco habitual en las soap opera, generalmente protagonizadas por buenas personas.

  

7- Canción triste de Hill Street (1981)

La victoria de Hill Street Blues (Canción triste de Hill Street) en los premios Emmy de 1981 fue una de las más imprevisibles e inesperadas en la historia de estos galardones. No solo porque era una serie de NBC —que seguía siendo la tercera opción a una gran distancia de CBS y ABC— sino porque además era una de las ficciones con peores cifras de audiencia de la cadena y había quedado en la posición número 83 del total de 97 programas emitidos en la temporada 1980-81. De hecho, podría haberse presentado a los Emmy como una serie cancelada, si no hubiera sido porque Fred Silverman decidió aprobar su renovación para una segunda temporada antes de abandonar su cargo al frente de NBC. Una decisión que tomó en parte porque la serie resumía el tipo de televisión de prestigio que él había querido crear para la cadena.

 

8- Cheers (1982)

Se ambientaba en un bar, y al ser un negocio de cara al público con clientes que podían ser habituales o puntuales (como ya sucedía en Taxi) permitía la entrada de Este último interpretaba al amo del bar, Sam Malone, el principal depositario de las tramas principales de la serie, algunas de las cuales, siguiendo el ejemplo de las series recientes de MTM Enterprises, estaban organizadas en arcos argumentales de largo recorrido, de manera que la continuidad episódica de Cheers era más elevada que en otras comedias. La más relevante era la relación de Sam con la camarera Diane, con la que se construyó una tensión sexual no resuelta en aquel momento poco explorada y que en los siguientes años pasaría a ser un tipo de arco prácticamente imprescindible en las sitcoms, así como en series de otro género.

 

9- Retorno a Brideshead (1981)

Su elevada factura visual, un reparto encabezado por Jeremy Irons como protagonista y actores ilustres como Laurence Olivier en papeles secundarios, así como su lujosa ambientación, consecuencia de la ambiciosa inversión de ocho millones de euros que hizo Granada Television para la producción, hacen de esta miniserie un punto álgido de la ficción británica.

 

10- Anillos de oro (1983)

Fue el primer drama legal al tener como protagonista a una abogada especializada en causas matrimoniales. Creada por Ana Diosdado, que protagonizó la serie junto a Imanol Arias, la ficción abordó figuras legales recientes como el divorcio.

 

11- Twin Peaks (1990)

David Lynch y Mark Frost lo demostrarían con Twin Peaks, que traería a la pantalla del televisor las ambiciones artísticas del cine de autor utilizando el lenguaje de la serie y llevándolo hacia territorios a los que esta no había ido nunca. Y es que, sobre el papel, Twin Peaks era un whodunnit, un género televisivo con décadas de existencia. La serie se presentaba con una pregunta: «¿Quién mató a Laura Palmer?», y con una imagen, historia de las series la del cadáver de una joven en una bolsa de plástico. Fue con esta idea con la que David Lynch y Mark Frost se fueron ante ABC, que compraron el proyecto. La cadena tenía motivos para confiar en el tándem, pues Mark Frost había sido guionista en la prestigiosa Hill Street Blues, una referencia para los directivos del canal, muy especialmente para Brandon Stoddard, mientras que David Lynch era ya conocido por un gran público y tenía en su haber dos nominaciones a los Óscar como mejor director por El hombre elefante y Terciopelo azul.

 

12- Friends (1994)

Aunque Friends estuvo entre los programas más vistos, no logró alcanzar la primera posición hasta la octava temporada. La sitcom presentaba a un grupo de seis amigos que vivían en Manhattan, de manera que también reflejaba la vida de un grupo de personajes solteros en Nueva York, como Seinfeld. De hecho, el equipo de guionistas fue contratado a base de rastrear entre los muchos guiones de Seinfeld que llegaban a NBC escritos por aspirantes. El elemento del espacio público, en este caso un café llamado Central Perk, como lugar que servía para unir a los personajes y en el que estos se sentían como en casa era una herencia de Cheers.

 

13- Ally McBeal (1997)

Las cadenas tradicionales también presentaban una nueva generación de series protagonizadas por mujeres. Un año antes del estreno de Sex and the City había debutado Ally McBeal, una serie de Fox que también fue examinada con lupa desde el punto de vista del género, recibiendo críticas todavía más feroces, que la acusaron de hacer un flaco favor a la representación de la mujer en televisión. Su personaje centralera una mujer insegura y emocionalmente inestable, no especialmente efectiva en su trabajo como abogada, torpe en la mayoría de las interacciones con sus compañeros de trabajo y motivada principalmente por el deseo de encontrar un hombre en su vida con el que tener una familia. Esta obsesión se visibilizaba en pantalla con la imagen de un bebé bailarín que formaba parte de los muchos elementos fantásticos de la serie, que solía mostrar de esta manera las emociones de la protagonista. La revista Time llegó a poner a la protagonista de la serie junto a la fotografía de tres pioneras del feminismo en una portada que tituló «¿El feminismo ha muerto?»

 

14- Los Soprano (1999)

El punto de inflexión en la nueva etapa de HBO, que sería también el punto de inflexión de la historia de las series, se produjo con el estreno de The Sopranos. La ficción, que debutó en enero de 1999, contribuyó más que ninguna otra a cambiar la percepción que se tenía sobre las series, que de este momento en adelante empezarían a ser consideradas seriamente como una forma artística.

 

15- A dos metros bajo tierra (2001)

Partía con unas condiciones particularmente favorables, pues el canal HBO ya se había consolidado como el lugar de las ficciones de calidad, lo que en primer lugar fue clave para que Alan Ball aceptara el proyecto y en segundo lugar para que la nueva serie fuera recibida con mayores expectativas que series anteriores, lo que repercutió en sus cifras de audiencia desde el principio (la primera temporada tuvo una media de cinco millones de espectadores mientras que la de The Sopranos había sido de 3,3). En este caso, el elemento extraordinario residía en el hecho de que los Fisher eran propietarios de una funeraria y estaban en contacto constante con la muerte, que para ellos formaba parte de la cotidianidad, como una presencia constante de la naturaleza frágil de la vida que los invitaba a sacar jugo a la breve existencia de cada uno de ellos.

 

16- Breaking Bad (2008)

Otra serie estrenada durante la huelga de guionistas y que pasó desapercibida fue Breaking Bad, lo que es irónico teniendo en cuenta que se acabaría convirtiendo en una de las ficciones más aplaudidas y laureadas de la historia de la televisión. A pesar de su brillante futuro, la primera temporada, de solo ocho episodios (otra consecuencia de la protesta) tuvo una media de un millón y medio de espectadores. El inicio de la historia de Walter White, profesor de química de instituto que trabaja pluriempleado en un túnel de lavado de coches y al que le diagnostican un cáncer que le hace replantear su manera de ver la vida, fue seguido por una minoría. El personaje iniciaba así un arco de transformación que lo llevaría de ser una buena persona que dejaba que todo el mundo le pasara por encima, a ser un individuo peligroso, ambicioso y calculador, que inspiraría terror entre los que conocían el nombre de su alter ego, Heisenberg. La progresión de un punto al otro pasaba por un cambio de paradigma moral resultado del trágico destino que le había deparado la vida: si siendo buena persona y siguiendo las reglas había acabado con una vida miserable y con cáncer, ahora sería mala persona e invertiría su trayectoria vital. Así es como el personaje se alía con un antiguo alumno para iniciar una provechosa carrera criminal como traficante de metanfetamina, que lo ayudará a pagar el tratamiento del cáncer y de paso dejar a su familia con unos ahorros bajo el colchón. La interpretación de Bryan Cranston y su evolución a lo largo de los episodios fue uno de los puntos fuertes de Breaking Bad.

 

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