Libros de Cuba para el mundo

 

texto SANDRA FERRILLO  foto P.L.C.

La nueva editorial Guantanamera impulsa desde España a autores de la isla caribeña con mucho que contar

Suele decirse que lo diferente es atractivo. Por muchos motivos, en Cuba se percibe la diferencia. Un país tan aplastantemente atractivo, tan difícilmente encasillable, funciona como un imán ante la gente de mirada larga y curiosa. Sucede además que en la mayor de las Antillas germina una especial atracción por la literatura y existe una vibrante comunidad autora. Por disímiles motivos que anidan en la mente de cualquier lector, esta comunidad (no confundir con la del anillo) padece ciertos problemas a la hora de conseguir hacer volar sus obras y probarlas en el mercado internacional. La endogamia propia de un sistema económico hermético en muchos aspectos supone un complicado obstáculo que superar para todo cubano que se siente delante de una máquina de escribir. Obviamente existen casos de éxitos. ¿Quién no conoce a Leonardo Padura o Pedro Juan Gutiérrez?, ¿Abilio Estévez? Grandes todos. Sin embargo, muchos otros conforman una suerte de Generación Invisible que no ha logrado (todavía) dar el gran salto…

Pues bien, este interesante caldo de cultivo llamémoslo pro-literatura, es perfecto para que aflore un estilo alejado de etiquetas, de géneros al uso, incluso quizás de taimada autocensura, pero con un nivel indiscutible y sobresaliente. Hace ahora un año, un periodista llamado Daniel Pinilla realizó un largo viaje, de meses, por Cuba con la intención de documentarse para escribir un libro sobre el país. Por el camino tuvo la ocasión de cubrir como reportero la visita oficial de Barack Obama a Raúl Castro, lo que desde luego le valió para coronar su conocimiento sobre los entresijos de la política del último país socialista con todas sus letras que permanece en el hemisferio occidental.

Pinilla leyó muchos libros cubanos durante su viaje y conoció a un buen número de autores. Se le encendió la bombilla una noche que trató de comprar un ejemplar de El Águila Negra, un relato escrito por un anciano holguinero (Holguín es una ciudad del Oriente cubano en la que, por cierto, nació Reynaldo Arenas) donde se relataba con todo lujo de detalles la azarosa vida de un guajiro considerado el mayor timador de la historia de Cuba y un señor que fue perseguido de forma incansable por la Interpol. No consiguió hacerse con el libro, básicamente porque la última edición de años atrás se había agotado y no existe la posibilidad de imprimir bajo demanda. Fue entonces cuando se prendió la mecha.

“Cuba es un caso aparte para tantas cuestiones, que no iba a serlo menos para la literatura. Partimos de la base de que sólo los lectores son capaces de apreciar los libros y mutar a escritores. Pues bien, en Cuba no existen (por ahora) como en otros países tantas distracciones con dispositivos móviles enganchados a internet las 24 horas y se da el hecho de que los libros son asequibles por estar subvencionados. Esto produce una gran cantera de lectores-autores que han aprendido a contar lo que quieren de una forma muy personal, sin apetencia monetaria o comercial. Es una especie de desahogo espiritual que merece ser conocido en el resto del mundo”.

Además en Cuba se da el hecho de que la conexión a Internet es todavía muy deficiente, por lo que se complica el acceso a determinados contenidos, pero igualmente se evita la dispersión en la atención y el gusto por la lectura que asola el resto del planeta. En Cuba existe aprecio por los contenidos largos y por la excelencia en la redacción, nada que ver con el grosero mundo de las redes sociales, cuajado de iletrados que presumen de darle una patada al diccionario cada vez que lanzan algún exabrupto o gracieta.

Al regresar a España, Pinilla se reunió con la plana mayor de la empresa Lantia Publishing (una firma tecnológica orientada a la edición de libros que recientemente se ha convertido en socio estratégico de Penguin Random House y Grupo Planeta para las dos líneas de autoedición de ambos gigantes) y propuso armar una colección de autores cubanos. La vida quiso que Enrique Parrilla, el gerente de Lantia, llevase un tiempo fantaseando con una idea similar, por lo que convencerle no resultó complicado. Pinilla regresó poco después a Cuba para realizar una prospección de talento, buscó un equipo de editores cubanos que sirviera de refuerzo en la isla y se comenzó a armar un catálogo.

En febrero de este año 2017 se llevó a cabo la primera presentación oficial de la Editorial Guantanamera, como ha sido bautizada la criatura. “Es un homenaje al prócer cubano José Martí y a The Sandpipers, un trío norteamericano que popularizó esta canción en la década de los 60, utilizando los Versos Sencillos”, explica el propio Pinilla. Dicha presentación tuvo lugar en la Feria del Libro de La Habana “por expreso deseo de los autores de sentir que el estreno era en casa”. La apuesta de Guantanamera ha sido muy bien acogida por la comunidad autora en Cuba, hasta el punto de que el volumen de obras producidas se acerca al centenar a velocidad de crucero. “El boca a boca se ha instalado y afortunadamente nos llegan muchas propuestas interesantes. Nosotros no somos censores, queremos que sea el mercado el que ponga cada libro en el lugar que se merece, así que cuidamos mucho la estética de la colección y tratamos de contratar las mejores obras posibles, sean de la temática que sean. Es realmente muy emocionante sentir que sirves de altavoz a muchísima gente talentosa que merece ser leída y conocida”.

Tras la irrupción en la cita habanera, Guantanamera se ha presentado igualmente en Europa. La London Book Fair de marzo ha sido el escenario escogido. “El impacto ha sido estupendo, La prestigiosa revista Publishers Weekly nos dedicó un reportaje en su número especial de la feria londinense y eso nos ha brindado mucha visibilidad. En lo personal, me siento muy responsabilizado por abanderar un proyecto que involucra a tanta gente, pero afortunadamente en Lantia han hecho suya la iniciativa y todo el mundo en la casa ve la apuesta cubana con ilusión y cariño. La implicación es absoluta, los mimbres están para que los libros cubanos den la vuelta al mundo”.

PD: Por cierto, Pinilla publicó su libro sobre Cuba. El título es sugerente: Hasta el mojito siempre. Viaje a la Cuba eterna en las ¿postrimerías? del castrismo.

 www.guantanamera.es

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