El escalofrío de las casas encantadas literarias

 

texto  SABINA FRIELJUDSSËN

Algo susurra en los sótanos de la mansión Usher

Iniciamos en Librújula nuestro mes de miedo, que nos llevará a recorrer cada viernes hasta el primero de noviembre algunas de las estaciones clásicas del género de terror. Iniciamos la ruta con parada nocturna en una de las casas míticas de la historia de la literatura.

Todas las casas crujen en la noche, como si se estirasen. La literatura, que tiene el oído fino y cierta tendencia al insomnio, ha estado atenta a esas historias para no dormir cuando las paredes palpitan y nosotros temblamos. El gran arquetipo de ese lugar donde uno nunca debería quedarse a pasar la noche nos lo ofrece Edgar Allan Poe en El hundimiento de la casa Usher, uno de los relatos de terror predilectos de entre los suyos del propio Poe, que ha sido recopilado en el volumen Cuentos completos (Penguin clásicos) con traducción de Julio Gómez de la Serna. Una historia que se publicó por primera vez en la revista Burton’s Gentleman’s Magazine en 1839 y que muchos años después sigue agitándonos.

“Durante un día entero de otoño, oscuro, sombrío, silencioso, en que las nubes se cernían pesadas y opresoras en los cielos, yo había cruzado solo, a caballo, a través de una extensión singularmente monótona de campiña, y al final me encontré, cuando las sombras de la noche se extendían, a la vista de la melancólica Casa Usher. No sé cómo sucedió, pero a la primera ojeada sobre el edificio, una sensación de insufrible tristeza penetró en mi espíritu”.

El narrador de la historia acude a la casa a visitar a un amigo gravemente enfermo por una enfermedad nerviosa que lo está consumiendo, pero, inesperadamente, será su hermana la que fallezca y cuyo cadáver deban depositar en los sótanos de la propia casa. Algo no va bien. Nos dice Poe que el viento "hace hablar" a los pesados cortinajes, hay extraños ruidos en la mansión de los Usher, susurros y roces cada vez más próximos como si alguien se acercara. Y se acerca, cada vez más.

“Incorporándome sobre las almohadas y clavando una ardiente mirada en las densa oscuridad de la habitación, presté oído –no sabría decir por qué me impulsó una cierta fuerza instintiva- a ciertos ruidos vagos, apagados e indefinidos que llegaban hasta mí a través de las pausas de la tormenta”.

Ante la aprensión de su amigo Usher, trata de convencerse que son ruidos provocados por la tormenta, que no hay nada más que fenómenos naturales. Y, sin embargo, algo roza, hay un murmullo que no cesa allá abajo… nada más puede contarse para que disfruten de esta lectura que les mantendrá despiertos, porque nada nos aterra tanto como la incertidumbre. Un relato que ofrece una profunda reflexión sobre la conexión de las personas y, además, nos ofrece un final que ya queda para la historia de la literatura y que deben descubrir ustedes mismos… si se atreven.

Las casas encantadas han ido evolucionando mucho desde las mansiones aristocráticas de Wilkie Collins o de El fantasma de Canterville, donde las manchas de sangre tiñen la madera noble del salón. Tal vez la más actual de todas, que se adelanta incluso unos años al propio presente, sea esa casa azotada por un viento áspero en medio de una sequía asfixiante que nos mostraba la película de Christopher Nolan, Interestelar, donde los libros se movían solos de las baldas y el polvo en suspensión trazaba enigmáticos dibujos en el suelo. Un poltergeist con una explicación de lo más racional. Un guion de Nolan basado en los ensayos del científico Kip Thorne, que esta semana ha sido galardonado con el premio Nobel de Física por su demostración de la existencia de las ondas gravitacionales. Las casas encantadas que se agitan son producto de la imaginación… pero la imaginación y la verdad, quizá están mucho más cerca de lo que pensamos. De hecho, los protagonistas de la célebre novela de Poe están inspirados en personajes reales: dos hermanos, hijos de unos de los amigos más íntimos de la propia madre del escritor, aquejados de una aguda neurosis ambos por igual... y con un inequívovo apellido: Usher.

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