Masats y Buñuel, dos cámaras creativas

texto ENRIQUE VILLAGRASA

Termino de leer el libro ilustrado Masats/Buñuel en Viridiana (Prensas de la Universidad de Zaragoza, Gobierno de Aragón, Universitat Oberta de Catalunya, Cantro Buñuel de Calanda), que recoge las fotografías que el flamante Premio Nacional de Fotografía (2004), Ramón Masats (Caldes de Montbui, Barcelona, 1931) realizó durante un par de jornadas en los últimos días del rodaje de la película Viridiana, la única película española galardona con la Palma de Oro del Festival de Cannes (1961).

La edición de este libro ha estado a cargo de los profesores Antonio Ansón y Amparo Martínez Herranz, quienes, con Agustín Sánchez Vidal, el también profesor y gran conocedor de Buñuel -solo hay que recordar su Buñuel, Lorca, Dali: El enigma sin fin (Planeta,1988)-, se ocupan de los brillantes textos que nos introducen a las 35 fotografías, con sus respectivos pies de fotos, de Buñuel y sus momentos en el rodaje de Viridiana. Los autores, además, incorporan en el volumen seis páginas de contactos donde se recogen los negativos de esa película Ilford Panchromatica de 25 milímetros, utilizada en el rodaje que se llevó a cabo en Villa Matilde, en Las Rozas (Madrid) en marzo de 1961. Este libro es el que abre la colección Luis Buñuel: cine y vanguardias, de la que es director el profesor Jordi Xifra (Universitat Pompeu Fabra), colección auspiciada por el Centro Buñuel Calanda. Antonio Ansón explica en su texto, Masats o el fotógrafo invisible, cómo durante esos dos días Masats fue testigo del rodaje de Viridiana, siguiendo cada paso de Buñuel, si bien guardando las necesarias distancias para dejarle trabajar sin estorbar demasiado. Explica Ansón: “Hay un denominador común a todas las instantáneas, la dominante y la intención última que se desprende de lo que vemos es que Masats comprendió lo que estaba sucediendo mientras Buñuel rodaba Viridiana. Hizo el retrato de la soledad.” Y, a continuación, Ansón nos cuenta la vida y obra de este maestro de la fotografía que es Ramón Masats, proveniente de una familia dedicada a la venta de bacalao y que retrató al general Franco en el Palacio de Oriente. Por su parte, en su texto, La seducción de la libertad. Buñuel en Viridiana, el más extenso de todos los textos reunidos, Amparo Martínez expone los condicionamientos del porqué y el para qué del rodaje de esta película, explicando las andanzas, trucos y engaños, y cuenta el recorrido del director desde su regreso a España y los problemas con la censura hasta poder realizar su película en plena libertad, como él quería. Todo ello no pasó desapercibida al fotógrafo: “En esta batalla por su libertad lo adivinó Masats. Dirigiendo a los actores, solventando problemas técnicos o tratando de adaptarse a las restricciones de un espacio que le venía dado, donde apenas cabía el equipo de filmación y que tenía muchas limitaciones. Al igual que el presupuesto de que disponía. Pero también le sorprendió sonriente, satisfecho por estar rodando en España, donde no había trabajado desde que ejerciera como productor ejecutivo en Filmófono en la década de los treinta.”

Y, Agustín Sánchez da respuesta a cuestiones singulares o preguntas incómodas sobre Viridiana, que tuvo todos los vientos en contra, incluso los de algunos amigos del director, cuenta la prohibición que la película sufrió por parte del Vaticano y hace comparaciones muy jugosas entre la coetánea película Plácido y Viridiana y entre los tratos recibidos, en aquellos años, por una y otra. Realiza también un recorrido por los símbolos que utiliza Buñuel en sus películas y nos cuenta la respuesta tan famosa del director aragonés al no recibir el premio de la Oficina Católica Internacional de Cine por su película Nazarín: “Me habría visto obligado a suicidarme. Gracias a Dios, todavía soy ateo”.

Fuera socarronerías, no dejen de buscar este libro con las fotografías inéditas hasta la fecha de Ramón Masats: poética clara y concisa de lo que fue y supuso Viridiana y su director en la España del régimen franquista de los años 60 del pasado siglo. Si pueden, además, vean de nuevo Viridiana, no dudo de que lo agradecerán.

 

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