Historia de un combate fotográfico

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La peripecia de la foto que nunca fue portada de "El boxeo es vida, vive duro" (Now Books) del televisivo Jero García.

 

 

 

Texto y Foto: ASÍS G.AYERBE

Jero García es un tipo que tiene las cosas muy claras. Esto le viene fetén para resolver con acierto su papel en la serie Hermano mayor en la tele. Y le vino muy bien conmigo hace algunas semanas.Now

Recibí el encargo de Ara Llibres de hacer la foto de portada del libro de Jero,  El boxeo es vida, vive duro y rápidamente me zambullí en la estética de los cuadriláteros, los protectores dentales y los guantes Charlie. No me impusieron nada desde la editorial, tan solo que se viera a Jero y el gimnasio quizá... vamos, que fluyera y diera algunas opciones. Se fiaban de mí. Hice los deberes antes de la cita fotográfica. Visualicé varias imágenes que me apetecía lograr y las memoricé. Mi intención era aprovechar la oportunidad de tener a un superboxeador en su entorno entregado a mis planes estéticos y fotográficos. Tendría tiempo de sobra y podría llevar a cabo todas esas ideas en las que Jero, con los guantes, repartiría uppercuts, brincaría con la soga y se apoyaría con firmeza en las cuerdas del ring.

Llego al gimnasio, en un barrio perimetral de Madrid, y el sitio cumple las expectativas estéticas a la perfección. Con Jero está su mujer y coautora del libro, Paula Llodrá. Encantadora. Repasamos los rincones del lugar y resulta que tenemos menos tiempo de lo que yo creía, con lo que decido ir al grano y le comento a Jero de manera muy gestual y cinematográfica (me encanta contar las cosas así) las fotos que vamos a hacer. En resumen, la conversación es más o menos como transcribo:

-¡Jero! Esto será genial, verás, voy a poner aquí un flash y tú con los guantes y gesto amenazante, bla, bla, y entonces las cuerdas vibran y yo con una velocidad super-rápida de obturación, bla, bla, derechazo, saco de arena, bla, bla, salto, bla, bla, tirabuzón...

-Todo eso ya se ha visto -dice Jero muy serio y decepcionado-. Eso no lo haremos.

-¡Oh! Se ha visto, pero no por mis ojos. Yo daré un efecto que bla, bla, y quedará, entonces, bla, bla, contraluz...

-No, ya se ha visto también.

-Vaya... ¿y si...?

-Supervisto.

En este punto, al verme acorralado, un asunto muy boxeístico, me dice lo que vamos a hacer. Y me relata una foto atrevida y sorprendente que implica a su mujer embarazada y que localiza en el lugar menos glamouroso del gimnasio: los vestuarios de caballeros (bueno, creo que de señoras también). Pero el hábil púgil me cuenta todo con tanta pasión y convicción que decido invertir el poco tiempo que tengo en tratar de sacar adelante su idea. El resultado es este que hay aquí a la derecha. Yo me centro en la luz y en el efecto, y hago una sobrelectura de la escena en general. Pero, cuando la veo en cámara, me asaltan las dudas:

-Jero, a ti todo esto... ¿no te parece que estás animando a boxear a una mujer embarazada?

-Esa no es la lectura. Yo estoy preparando para la vida a los jóvenes. A mis seres queridos, y este rito en que beso las manos de Paula es una tradicional muestra de amor, pasión y entrega. Esto no se ha visto nunca y esto relata mejor que nada de qué trata el libro, la filosofía de mi trabajo, lo que hago en el programa o lo que hemos escrito aquí. Esta es la imagen.

Arrollador. Claro, dejo de dudar al momento. La foto me gusta, la luz un poco cinematográfica me funciona. A Jero y a Paula les encanta... y qué caramba, ellos son los autores. Hago un par de fotos rápidas más y Jero me acerca amablemente a casa.

Llamo a la editorial para contarles que todo ha ido muy bien y ellos me dicen:

-¡Estupendo! ¡Qué alegría! estábamos un poco inquietos por una idea que se le había ocurrido a Jero con una mujer embarazada y unos guantes, algo complicado, conflictivo... menos mal que has ido tú y has hecho tus fotos, porque esta idea de Jero no podría en ningún caso ser portada.

Cuelgo y el preocupado ahora soy yo. Sé que tengo algunos recursos para sacar una foto aceptable para el libro. Eso no me preocupa. Es más el hecho de que esta foto del beso se acabe perdiendo. Finalmente, no fue portada. Alguien fue más duro que yo y consiguió parar a Jero. Me cuesta elegir, no vendo libros, ni Jero tampoco. No sé si usar esta foto hubiera sido un error tremendo o un demoledor K.O.