Masculinidad tóxica de clase alta en “Anatomía de un escándalo”

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La periodista de The Guardian Sarah Vaughan noveliza un escándalo sexual en el gobierno británico inspirado en hechos reales

 

 

 

Texto: SANTIAGO BIRADO

Sarah Vaughan ha visto mucho desde su puesto de redactora de política en el pretigioso diario británico The Guardian Y no todo bueno. La autora de esta novela, Anatomía de un escándalo, publicada por la editorial Roca, se mueve en la cuerda floja sobre el precipicio de la verdad y la mentira y nos mete en el laberinto judicial de un caso que trae ecos muy reales. Causó un enorme revuelo la salida a la luz de los excesos protagonizados por los selectos miembros del Bullingdon Club, un selecto club de estudiantes masculinos de la universidad de Oxford, al que perteneció el propio David Cameron –que posteriormente se disculparía- y que eran examinados con un rasero del respeto al decoro e incluso a la ley muy por encima del resto de los ciudadanos.

Kate Woodcroft mira la vida desde su despacho en un edifico del siglo XVIII de techos artesonados en plena city de Londres, que señala su estatus de abogada de primer nivel, especializada en delitos sexuales. Quiere estar contenta con sus logros, orgullosa de sus zapatos caros donde van a posar la vista aquellos –casi todos- que no aguantan las miradas y bajan la cabeza y ven que quien tienen en frente es una triunfadora. Pero a la vez está insatisfecha de todo, sobre todo de que la Justicia sea muchas veces una puerta giratoria para los que tienen poder y saben manejar los hilos de la ley. En sus momentos de bajón, cada vez más frecuentes, cuando se pone de mal humor y sabe que lo está porque empieza a pensar como un estudiante de políticas. En un momento dado ella, que es la narradora de la novela, nos dice que “si pasas algo de tiempo en un tribunal, verás lo precaria que puede ser la vida”.  Uno de sus pensamientos, parece una profecía para James Whitehouse.  “Verás lo rápido que se pone tu mundo patas arriba si tomas una decisión equivocada”. James Whitehouse no tomó el ascensor adecuado.

Whitehouse tiene una vida niquelada: hombre atractivo, carismático, estudiante brillante en Oxford, esposa encantadora, hijos adorables, mano derecha del primer ministro… Al primer ministro lo conoció, precisamente, mientras estudiaban en Oxford y fueron ambos buenos amigos y miembros del mismo club de estudiantes de élite, Los Libertinos. Pero todo se quiebra como un cristal golpeado por un martillo cuando una de sus colaboradoras, con la que ha tenido una aventura meses atrás, lo acusa de violación. La abogada Kate Woodcroft, con casi 20 años de experiencia en delitos sexuales tiene muy claro que es culpable y esta vez no va a permitir que el hecho de ser un cachorro de la mejor sociedad criada en los algodones de Oxford y protegida por los privilegios parlamentarios, se vaya de rositas. Ha cometido un delito repugnante y lo va a pagar. La joven colaboradora sostiene que entraron juntos en un ascensor y allí él le arrebató la ropa violentamente y la penetró. No cree en absoluto que fuera, como él dice, un acto sexual tan consentido como otros que hubo semanas antes. Y la abogada tiene razones personales para creer que ese respetado miembro del gobierno miente. El otro lado del cuadrado es la esposa, Sophie. Ella está convencida de lo contrario: que es inocente. Aunque para ella sea un camino duro y cuesta arriba defender a su marido después de salir a la luz su infidelidad y que se ventilen públicamente en el tribunal y en la prensa toda la intimidad de su matrimonio, menos idílico de lo que todos creían, empezando por ella misma. Sophie cree que su marido no es un mentiroso “Sabe que finge, sí. Esa tendencia a ser económico con la verdad forma parte de su trabajo. Es un requisito previo para un ministro del gobierno, podríamos decir”.  La mentira parece un ingrediente tan básico en el mundo de la política como el hielo en una coctelería. El hecho de que la autora de la novela sea una periodista especializada en información política del diario The Guardian hace que cada una de sus reflexiones sobre la vida política británica y sus capas de impostura (aplicables a cualquier democracia occidental) sean demoledoras pero muy bien informadas. Asimismo, Anatomía de un escándalo es un thriller psicológico que aborda un tema desgraciadamente tan actual como es el acoso sexual; en este sentido, la intriga construida por Vaughan es un crítico y nada complacente reflejo de la sociedad actual. La mirada periodística de Vaughan impregna la trama de esta novela que no deja indiferente.