Francisco Narla gana el I Premio Edhasa Narrativa Histórica

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“Laín, el bastardo” nos lleva a recorrer el mundo en un agitado siglo XIII

 

 

 

Texto y  Foto: FRANCISO LUIS DEL PINO OLMEDO

 

La novela Laín, el bastardo de Francisco Narla, cuya trama se desarrolla en el siglo XIII, se ha hecho con el Premio Narrativas Hispánicas en su primera edición, que conmemora los cuarenta años de travesía de la que fue el buque insignia de la novela histórica en España.

Con ojos de celta soñador que miran con aparente inocencia desde lo alto de un metro ochenta, embutido en una chaquetilla de piloto, y gesto tranquilo, como quien está acostumbrado a ganar “altura” sin dificultad, Francisco Javier Vázquez, alias literario Francisco Narla, recogió el viernes pasado el I Premio Edhasa Narrativas Históricas.

Laín, el bastardo ha competido con 414 manuscritos y su elección se debe según el jurado, compuesto por el escritor Santiago Posteguillo, los periodistas Jacinto Antón, Sergio Vila-Sanjuán, Mari Pau Domínguez (ausente al acto), y el presidente de Edhasa Daniel Fernández, a “la calidad de la escritura y de la trama, y el compromiso de largo aliento con una historia que atraviesa la convulsa historia de España y de parte del mundo a lo largo del siglo XIII”.

El premio que se falló el día 31 de enero tiene una dotación de 10.000 euros, y el libro llegará a las librerías el 6 de marzo.

Daniel Fernández ha querido señalar que, aunque el premio no admite finalistas, dado el gran interés que los participantes demuestran por explicar temas históricos de España, y la calidad demostrada, se puede decir que “hay una buena cosecha” que empuja a publicar seguramente algunas obras.

Para los amantes de la buena novela histórica en España la referencia de Edhasa es desde hace cuarenta años un sinónimo de calidad y prestigio. La editorial fue la primera en nuestro país con una colección (Narrativas Hispánicas) dedicada exclusivamente a este género, que con la publicación de Los hechos del rey Arturo, de John Steinbeck, en 1978, inició un espléndido camino. Autores españoles de la solidez de José Luis Corral, Maeso de la Torre, y en los últimos años también de nuevos valores, han fortalecido su enseña literaria.

A este respecto el premiado Francisco Narla expresa su reconocimiento como lector que, se considera “voracísimo” desde pequeño, y muy ecléctico, confesando que  en su juventud un tanto dispersa y en ocasiones poco edificante, “los libros siempre fueron mis amigos y me han acompañado a lo largo de toda mi vida”. “Hace poco al echar un vistazo a mi biblioteca me di cuenta de que había muchos libros de Edhasa, pues la cuestión histórica siempre me ha interesado  profundamente. Y con este premio me parece que llego de forma indefectible a la que ya era mi casa. Espero que esto funcione y bien durante muchos años”

 Sobrevolando el desierto del Mohave se sintió Francisco Narla (Lugo, 1978) piloto de verdad; notando la cercanía de Saint-Exupery, autor que le fascina porque aunaba dos de los grandes anhelos de este escritor que, combina la pluma con la profesión de aviador –es comandante de línea aérea-.“Entonces,allí comprendí intensamente aquella soledad maravillosa que nos cuenta Saint-Exupery en sus novelas. Todas me atraen, desde Vuelo nocturno al Pequeño príncipe. Y admiro y respeto mucho a los pilotos legendarios de la Aéropostale.” Y por si hubiera dudas sentencia con firmeza : “Saint-Exupery es el culpable de que yo sea piloto y escritor”.

Se considera Narla un lector “pedante” que lee mucho, rápido, se fija mucho en las escenas: “puedo leer un libro sobre los componentes de tornillería, y al tiempo un par de novelas”, pero exige al autor de cualquier libro que cuide bien los detalles, sean históricos o no. Por eso precisamente se volcó en la investigación de Lain, el bastardo, como ya había dejado constancia en otros títulos anteriores como Assur y Ronin. Y en cuanto al proceso de gestación de su escritura es, dice, “un jugador de ajedrez que no  enfrenta la escritura de la novela hasta que tengo la partida jugada”. O sea, “hasta que lo tengo claro”.

Situada en la Galicia medieval, la novela ganadora tiene como protagonista a Laín, hijo bastardo de Don Rodrigo Seijas, señor de San Paio que, cuando su padre se va a las Cruzadas y desaparece todo cambia para el joven. Es expulsado por su hermanastro, y marcha tras los pasos de su padre en un largo y azaroso viaje que le llevará a embarcarse en Palestina. Una peripecia intensa que en forma de “cantiga moderna” según la editorial, atraviesa “la época más turbulenta del medioevo europeo, desde la España de Alfonso X el Sabio hasta las lejanas tierras de Mongolia”.

A diferencia de anteriores títulos la novela premiada relata una historia que es, según su autor “más femenina”, porque aparte de la relación del protagonista Laín con su padre, “hay una conexión padre-hija”, y Narla lo deja aquí sin querer desvelar más detalles.