¿De qué color imaginas silencio?

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Tras el éxito de “El color del silencio”, se reedita “Las largas sombras” de Elia Barceló

 

 

 

Texto: ANTONIO ITURBE

En el Valle de Elda, en Alicante, lo mismo crecen unas judías verdes de fama internacional como un campeón de Europa de culturismo, Manuel Sánchez. Allí creció la escritora Elia Barceló, tal vez su mejor producto de exportación, que se fue a Austria a dar clases de filología hispánica y se quedó. Ha sido en estos años la escritora de referencia de la ciencia-ficción española, pero siempre con una idea transfronteriza de los géneros. En estos últimos años ha ido profundizando aún más en esa mezcla de géneros y ya sus novelas no pueden etiquetarse como de ciencia-ficción, policiacas o psicológicas: son novelas de Elia Barceló. Tiene una manera de narrar en que la trama siempre estira del hilo, la acción avanza y nunca se queda ensimismada, pero a la vez la narración va generando ecos, reflexiones, miradas que hacen que la lectura sea ágil sin dejar de ser profunda.

Su última novela, El color del silencio, muestra esta nueva vida transgénero narrativo de Elia Barceló. La protagonista, una pintora llamada Helena, hurga con esa manía de los seres humanos de buscar el sentido de las cosas y ver figuras en las nubes de verano. La excelente acogida de la novela, camino de los 50.000 ejemplares vendidos, coincide con la nueva edición de una de sus novelas, Las largas sombras, que se pone a la venta este jueves 10 de mayo. Forma parte de esa tarea pertinente que está realizando Roca Editorial de reunir toda su obra y ponerla a disposición del público. Las largas sombras es una novela que en un país de lectores exigentes como Alemania vendió más de 60.000 ejemplares y que aparece ahora en España con una cubierta de la pintora Lita Cabellut, cargada de intención y mirada.

Si en El color del silencio el arranque de todo estaba en una lejana muerte que nunca se llegó a esclarecer del todo y que sigue pesando en el corazón y en el pincel sombrío de Helena, aquí la protagonista es otra mujer con más preguntas que respuestas. Rita regresa a su pueblo en la costa levantina tras una larguísima ausencia de décadas. El pasado al que Rita quiere volver es menos trágico que el de Helena, pero le va a suceder justo al revés: es el presente el que la golpea duramente. Cuando en ese retorno a sus orígenes va ilusionada a encontrarse con una amiga de la infancia, el suelo se abre bajo sus pies al llegar a la casa y encontrársela muerta en el baño. Aparentemente, se trata de un suicidio, pero hay algunos hilos sueltos que no se dejan atar. Ante la certidumbre de estar frente a un asesinato, Rita se da cuenta de que la única manera de abrir la lata es volver a juntar al grupo de amigas de treinta años atrás. Y en ese volver a juntarse, las piezas del puzle empezarán a ir encajando, aunque no de la manera en que podía prever. De nuevo la autora utiliza el pasado como una palanca para llegar al presente y entender quiénes somos o quiénes hemos dejado de ser. Barceló nos muestra que el color del silencio es el negro, el color de lo que permanece a oscuras. La protagonista, Rita, tiene en común con Helena de El color del silencio su afán por iluminar ese pasado oculto en el que habitan monstruos.

Elia Barceló ha decido dejar las clases y centrarse ya en su carrera de escritora. Es una mujer llena de energía y al paso de los años, aunque con más oficio, ella afirma que “en la base, la misma que era de pequeña: una persona curiosa, apasionada, imaginativa, amante de la libertad –sobre todo de la libertad de atarme voluntariamente a lo que amo–, familiar, enamorada de la vida, alegre, optimista, trabajadora, viajera, ciudadana del mundo; siempre dispuesta a sorprenderme y a asombrarme. Sé que no me dará tiempo a hacer todo lo que quiero hacer, pero siempre he sentido que la vida es un regalo que hay que disfrutar y hay que aprovecharla mientras dure”.