El último místico, Rafael Cadenas

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Unas notas sobre Rafael Cadenas, galardonado con el Reina Sofía de Poesía

 

 

 

Texto: ENRIQUE VILLAGRASA

Me gusta que los premios vayan reconociendo a los poetas que creo se lo merecen, y a veces los jurados acierten, como es el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, que en esta su XXVII edición ha recaído en el poeta venezolano Rafael Cadenas (1930), que, además de poeta, es también traductor, profesor universitario y ensayista. Su trabajo poético-intelectual le ha valido premios de todo tipo a lo largo de su fructífera carrera, entre las que se encuentran el Premio Federico García Lorca de Poesía en 2016, el Premio Nacional de Literatura de Venezuela en 1985, o el Premio de Literatura en Lenguas Romances de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara en 2009, entre otros. Sin embargo, el Reina Sofía de Poesía, merecido por este grande de los versos, es seguramente el más importante reconocimiento de poesía en español y portugués, donde se valora el conjunto de la obra de un autor vivo que por su valor literario constituye una aportación relevante al patrimonio cultural común de Iberoamérica y España. El premio, auspiciado por la Universidad de Salamanca y Patrimonio Nacional, tiene una dotación económica de cuarenta y dos mil cien euros. Entre los poetas galardonados con este premio cabe citar a: Pere Gimferrer, Nicanor Parra, José Antonio Muñoz RojasJuan Gelman, Antonio Gamoneda, Blanca Varela, Pablo García Baena, José Emilio PachecoErnesto Cardenal, Nuno Júdice, Ida Vitale, Antonio Colinas y Claribel Alegría, el año pasado. 

Rafael Cadenas escribe una poesía en la que aquellas voces que le acompañan tejen un red de silencio de lo más elocuente y entusiasta: es que dice tanto como calla: “Si el poema no nace, pero es real tu vida,/ eres su encarnación./ Habitas/ en su sombra inconquistable./ Te acompaña/ diamante incumplido.” (Una isla, 1958). De ahí que piense que es de los pocos poetas vivos que se atreven todavía a darle la palabra al silencio. Cuánto nos queda por aprender, por esto hay que leer a maestros como él; porque es el poeta donde mejor se encarna la mística y la extrañeza del exilio: “Cuánto tuyo no se desenvuelve como música perdida en mí”. (Falsas maniobras, 1966) Sus versos y poemas son llamas encendidas por el asombro, huellas que descubren y queman. Las personas hoy estamos necesitados más que nunca del silencio y leer a Cadenas es una de las mejores cosas que podemos hacer. Y en sus versos germinaremos para una mejor comunicación vital: “Su mirada rígida en la noche/ se enciende con los huesos de la infancia.” (Intemperie, 1977).

 

Los que hacen las reglas

no quieren que hablemos

nosotros

sino

las palabras.

Desean

hacernos desaparecer

de la página;

pero no nos resignamos.

Somos viejos actores.

 

Su poesía ha sido traducida al francés, italiano e inglés y ha hecho lecturas en Estados Unidos, España, Portugal, Italia, Francia, Inglaterra, Austria, Alemania, México, Santo Domingo, Costa Rica, Colombia y Argentina. Es profesor jubilado de la Escuela de Letras de la Universidad Central de Venezuela, donde dio clases principalmente de poesía española y norteamericana. Por último, cabe recordar que para acercarnos a la poesía de Cadenas se puede leer Homenaje a Rafael Cadenas. Una antología comentada, por Carlos VitaleJuan Pablo RoaMario CampañaCristina FalcónEsther ZarralukiRodolfo Hässler y Antoni Clapés, en el número 113-114 (marzo-mayo 2015) de la revista cultural Turia (pp. 95-108). Y también Conversación con la intemperie. Seis poetas venezolanos (Galaxia Gutemberg, 2008), con selección y prólogo de Gustavo Guerrero. Sirva esta breve nota para felicitar al poeta por este nuevo galardón y para que el mercado lector conozca su obra y despierte: “SÉ/ que si no llego a ser nadie/ habré perdido mi vida”.