“No sabemos nada del creador de Frankesntein porque fue una mujer”

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Hoy se estrena la película “Mary Shelley” de la directora saudí Haifaa Al-Mansour

 

 

 

Texto: ANTONIO ITURBE

Mary Shelley ha pasado a la historia como la autora de Frankenstein, pero se conoce poco su vida y sus padecimientos para darse a conocer como autora en una época -mediado el siglo XIX- en que las mujeres tenían levantado un muro de prejuicios sociales e intelectuales. De hecho, la novela se publicó como anónima y muchos atribuyeron la obra al poeta Percy Shelley, pareja de Mary y, posteriormente, marido. Finalmente, el padre de Mary, intelectual progresista y librero muy respetado, tuvo la satisfacción en posteriores ediciones, cuando ya el libro se había convertido en un éxito y el propio Shelley había desmentido el malentendido, de poner en su escaparate la edición de Frankenstein firmada por Mary Shelley. Estas y otras cosas nos cuenta Mary Shelley, el biopic de la escritora centrado en su juventud, dirigido por la directora de Arabia Saudí, Haifaa Al-Mansour.

La película pone el acento en la turbulenta adolescencia de Mary Shelley, con madrastra indigesta y una relación con el escritor Percy Shelley, prototipo del poeta romántico, que se convierte en una montaña rusa de versos, mentiras, luces y sombras. Shelley defiende con ardor la poesía como motor de cambio de la sociedad y su personalidad es magnética. Pero a la que se rasca un poco se descubre a alguien inestable, inmaduro y malcriado que, sin mala fe pero con notable egoísmo, acaba llevando a Mary a una situación de descalabro económico y moral. En medio de esas subidas y bajadas de su situación de pareja, se producirá la visita a la Villa Diodati, en Ginebra, donde se encierran en la casa de Lord Byron en medio de un verano gélido (asunto que la película explota poco: fue el año sin verano debido a la explosión de un volcán que tapó de cenizas la atmósfera e hizo que cayera la temperatura drásticamente durante semanas). Es en esos días de indolencia (la película retrata a Lord Byron como a un cretino caprichoso y cruel, un poco exageradamente) será cuando ella acepte el reto de escribir un cuento de terror y nazca de entre sus pesadillas la idea de Frankenstein o El moderno Prometeo.

La película es visualmente elegante e hipnótica sin caer en excesos góticos, tiene ritmo y sitúa muy bien la vida azarosa de los escritores de la época e incluso de los libreros como Godwin. La actriz Elle Fanning resulta muy convincente en su papel de Mary, al igual que Douglas Booth como el arrebatado Percy Shelley, atractivo y manirroto. Esta historia tan europea, de encanto british, tiene una directora de Arabia Saudí, que demuestra una gran habilidad para recrear atmósferas y trasladarnos al siglo XIX con encanto pero sin envaramiento. Aprovechando su visita a España, nos cuenta algunas cosas.

 

¿Le llamó la atención que pensaran en usted, una directora de Arabia Saudí, para recrear una historia de personajes arquetípicamente británicos?

La verdad es que sí. Pero en cuanto empecé a leer el guion vi que me podía identificar con las dificultades de la protagonista a la perfección. Es la lucha de una mujer tratando de abrirse paso en una sociedad que no se lo pone fácil.

¿Cómo se planteó enfocar la historia de una autora literaria tan trascendente, en una película de cine?

Me di cuenta que lo importante era mostrar cómo su experiencia de mujer influye en la propia redacción del libro, Mary Shelley es una pionera. Frankenstein es un icono de la cultura pop, pero no sabemos nada de quien lo creó. Tal vez porque era una mujer joven; si hubiera sido un hombre lo habríamos sabido. Las mujeres han sido históricamente rechazadas incluso en los territorios creativos. Eso empezó a cambiar con el despuntar del feminismo.

La madre de Mary Shelley , Mary Wollstonecarft, fue una escritora y pionera del activismo feminista. Su presencia también flota en la película…

Es que me parecía un personaje importantísimo para Mary Shelley. La madre, con sus convicciones feministas y libres, llevó un estilo de vida que le causó muchos problemas en la época. La gente la señalaba o la repudiaba. No lo tuvo fácil. Mary no es tan extrema, pero hereda esa necesidad de retar la normalidad.

Usted tampoco lo habrá tenido como directora en Arabia Saudí…

Nada fácil. Vengo de una infancia en que quería hacer teatro, pero las únicas obras posibles era muy simplistas: si rezas vas a al cielo, y si no, rezas, no vas. Al acabar la universidad era invisible, tuve que hacer mi primera película de manera casera, con ayuda de mi familia. He tenido que dirigir el rodaje metida en una furgoneta con un walkie-talkie porque no podía ser vista en un sitio público con hombres. Pero las cosas han cambiado mucho en Arabia Saudí. Ahora las mujeres pueden hacer películas, pueden conducir… vas por las calles y notas otra alegría ¿hay gente que baila en la calle! Yo misma soy ahora asesora del Consejo de Películas.

Su propio padre, Abdul Rahman Mansour, ha sido un poeta, así que usted conoce bien el asunto. Percy Shelley o el propio Lord Byron son unos personajes de lo más inestables, por decirlo suavemente. ¿Para ser poeta hay que estar un poco loco?

¡Mi padre estaba loco… sobre todo porque tuvo 12 hijos! (ríe) Mi padre se parecería más a Mr. Godwin. Ha sido un hombre organizado, tolerante… a mi madre nunca le hizo cubrirse la cabeza.

La película hace que entren ganas de volver a leer Frankenstein. Usted es licenciada en Literatura… ¿Cree que es una novela que no leemos correctamente?

Absolutamente. Es un libro que hay que ver de otra manera, más allá del arquetipo del monstruo porque la cultura pop ha tendido a simplificar los contextos. Para mí una de las escenas más conmovedoras de la película es cuando la hermana de Mary dice: ”Simpatizo con el mosntruo porque siento su dolor”. Ese es el toque que necesitamos para entender Frankenstein.