Dardo Scavino: "La solución contra el yihadismo es política, no militar"

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Dardo Scavino gana el 46ª Premio Anagrama de Ensayo con El sueño de los márites. Meditaciones sobre una guerra actual. Se trata de un ensayo en torno al yihadismo y en torno a esos jóvenes musulmanes que, formados en Occidente, abrazan el yihadismo. 

 

 

 

Texto: ANNA MARÍA IGLESIA

Para Dardo Scavino todo empezó una mañana de hace catorce años, en concreto el once de marzo de 2004, el fatídico día de los atentados de Madrid. Scavino, argentino, es profesor de lengua y civilización española en la universidad de Pau y aquella mañana, mientras la noticia de los atentados abría todos los telediarios, quedó sorprendido por la reacción de sus estudiantes de origen árabe. “Todos ellos estaban estudiando para llegar a ser profesores de lengua o, como dicen aquí en Francia, civilización española”, comenta Scavino durante la rueda de prensa, “es decir, eran jóvenes que no tenían ninguna animadversión hacia lo español, todo lo contrario”. Y, sin embargo, al conocer los atentados, algunos de ellos se preguntó si se haría ese mismo minuto de silencio si los fallecidos hubieran sido ellos, hijos o nietos de inmigrantes, muchos de ellos ya nacidos en Francia y, a pesar de todo, considerados todavía inmigrantes. Muchos de estos jóvenes viven con un sentimiento de exclusión, viven no sintiéndose parte de ese Estado, que puede ser Francia, pero también cualquier otro país occidental, al que llegaron sus abuelos o sus padres y en el que ellos nacieron. “Muchos de estos jóvenes, hablan de los ‘franceses’ sin incluirse. Para ellos los ‘franceses’ son los otros” comenta Scavino, subrayando como en la sociedad francesa se ha producido un quiebre que ha llevado a muchos de estos jóvenes musulmanes, a priori, no particularmente religiosos a abrazar el yihadismo.

“Ante esa primera guerra global que tuvo inicio en el 11-S y sigue causando desolación con atentados, asesinatos y bombardeos, Dardo Scavino intenta comprender a sus protagonistas sin que ello signifique una justificación política o moral”, comenta Joan Rimbau, miembro del jurado, compuesto también por Daniel Rico, Chus Martínez, Jordi Gracia y la editora de Anagrama, Silvia Sesé. Ese comprender al que alude Rimbau lo lleva acabo Scavino a través de una reflexión que, “como sucede en filosofía, nace del asombro”, nace de deseo de plantear preguntas antes que de asumir el relato ya construido. Y, en efecto, El sueño de los mártires. Meditaciones sobre una guerra actual desmonta la idea de que estamos viviendo una guerra de religiones, puesto que, apunta Scavino, la religión es solo el enganche, aquello que se enarbola, pero “el problema es social y político” y, precisamente por ello, la solución “es también social y política, no militar. Lo militar es parte del problema”. La religión, comenta Scavino, es el argumento aglutinador, es el discurso en el que todos aquellos jóvenes que se sienten despreciados encuentran un refugio, un lugar propio. “Hasta el 2005, los altercados con quema de coches en las banlieus de Francia se leían en clave proletario; a partir del 2005 se empezaron a leer en clave religioso”, sin embargo, la religión sola no basta para explicar la revuelta de aquellos jóvenes. Como bien explicó en su libro París en tensión Éric Hazan, aquellas revueltas responden a un fallo del sistema francés, que no ha sabido -¿no ha querido?- incorporar realmente a la sociedad francesa a estos chicos que, como decíamos, por mucho que sean franceses de nacimiento, se les sigue llamando inmigrantes de segunda o tercera generación. Solamente si tenemos en cuenta el problema social de fondo, problema que concierna las sociedad occidentales, podemos entender por qué tantos jóvenes, piénsese en los terroristas de Barcelona, se han vuelto fanáticos, cuando se han formado en sociedades -la española, la francesa, la alemana…. que justamente abogan por lo contrario. Este proceso de radicalización, sin embargo, no es exclusivo de estos jóvenes; Scavino se interroga “cómo y por qué los movimientos árabes -antimperialista, laicos y socializantes- han dado paso al islamismo como ideología” y parte de la respuesta está también en Occidente y en la relación que se ha instaurado tanto los jóvenes árabes que residen en nuestros países como con sus países de origen. Como recuerda Jordi Gracia, se ha pasado de “los musulmanes son los amigos de las libertades de Reagan” a los “Musulmanes son en el enemigo” de Bush y, subraya Scavino, se ha pasado a la demonización de lo musulman, recuriendo, al menos en el discurso, a unas lógicas comunes, sobre todo en lo referente a lo religioso/cultural. Basta recordar que Bush afirmó que Dios le había comendado la misión de atacar Irak; ¿acaso esta idea de misión no es la misma que subyace en el islamismo? En este sentido, como afirma Gracia, el ensayo de Scavino “no es solo una fidedigna y brillante anatomía de las motivaciones del yihadismo, sino una impugnación de la falsa inocencia de Occidente, su propio discurso mesiánico y su antigua propensión al providencialismo”.

Scavino habla de una guerra global: “Ahora no se combate contra un Estado, sino contra organizaciones no estatales como puede ser Al quaeda o DAESH” y esta situación abre nuevos interrogantes que afecta, ante todo, a Occidente. La pregunta sobre quiénes somos, sobre el concepto de libertad, sobre el diálogo entre culturas o sobre el miedo son imprescindibles para, subraya nuevamente Scavino, buscar una solución que solo puede estar en la política. No estamos, como dice Samuel Huntington, ante un choque de civilizaciones sino ante una guerra con unas organizaciones que han sabido alcanzar a las partes más débiles de la sociedad occidental, a aquellos jóvenes que, sin necesidad de ir a Siria, deciden cuan “lobos solitarios” atacar ese país y esa cultura de la que no solo forman parte por documentos, sino de la que deberían sentirse parte. Ahí está, en gran medida, el fallo, la no inocencia, de Occidente. En este sentido, las preguntas que realiza Scavino se dirigen a ambos lados de la guerra, a aquellos que lloran a las víctimas de los atentados y aquellos que aplauden a los mártires, otra forma de víctimas, que mueren atacando.