El puerto: lugar del crimen

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El 24 de enero comienza BCNegra, comisariada por Carlos Zanón y bajo el título de "Port Apatxe"

 

 

 

Texto: ANNA MARÍA IGLESIA

 

“En Barcelona, frecuentábamos sobre todo la calle Mediodía y la del Carmen. Nos acostábamos a veces seis en un jergón sin sábanas y, al amanecer, íbamos a pordiosear por los mercados. Salíamos en banda del Barrio Chino y nos dispersábamos con un capacho bajo el brazo, pues las amas de casa nos daban más bien un puerro o un nabo que unos céntimos. A mediodía regresábamos y nos hacíamos la sopa con lo recaudado. Lo que voy a describir son los hábitos de la canalla." Así describía Jean Genet el Barrio Chino de Barcelona en 1932, ese barrio donde se refugiaba a lo largo del días, tras las correrías nocturnas por el puerto de Barcelona, un puerto en el que el joven Genet se vendía “por un puñado de pesetas” a los marineros que ahí atracaban tras largos días –meses- de faena en alta mar y en el que realizaba pequeños atracos, como el de la esclavina sustraída a un carabinero, con los cuales subsistía malamente en ese Barrio Chino, hoy víctima de la peor especulación y del turismo de masas. No lejos del puerto, no lejos de la calle de Carmen, se encontraba el Carvalho de Vázquez Montalbán que, con tan buen paladar como su creador, en La soledad del manager se detenía para comer en la “Agut d’Avignon, restaurante que le complacía por la bondad de sus guisos y le desagradaba por la poquedad de sus raciones”. Y en esas mismas calles, Eduardo Mendoza ambientaba su caso Savolta, en esas calles en cuyos cabarets pasaban las noches esos mismos marineros con los que Genet se encontraba por sus paseos a lo largo del muelle.

Bajo el título de Port Apatxe, BCNengra 2019 nos lleva por esas mismas calles recorridas por Genet, por esas mismas calles escenario literario del género negro, más variado y menos cosificado de lo que podamos a priori pensar, un género que trasciende la literatura, abraza otros medios artísticos, desde las series de televisión al teatro pasando por la fotografía o las viñetas, y se mueve entre la ficción y la no ficción, muchas veces desdibujando los límites que pudieran separar lo “real” de lo “imaginado”. Bajo el comisariado de Carlos Zanón, que el 15 de este mes publica Carvalho: problemas de identidad, donde vuelve a dar vida al inolvidable investigador creado por Vázquez Montalbán, BCNegra presta atención al puerto “como espacio físico, pero también como territorio mental”, considerado como “uno de los elementos que definen Barcelona y, por tanto, la literatura negra que se hace en esta ciudad. El puerto y este mar que nos pone en contacto con el mundo que se extiende al otro lado estimulan la fantasía e irradian una nostalgia, una esperanza que empapa los libros y también las personas que los escriben y los leen. El puerto es un territorio franco, es un espacio al margen del mundo que conocemos, extraño, diferente, libre. Es el paisaje ideal para intercambiar, para mezclarse y para dejar ahogar alegrías y tristezas, revólveres, anzuelos, piedras y mensajes dentro de botellas. En un puerto se puede beber, amar, comprar y vender cualquier cosa, desde aparatos de radio hasta identidades o pasaportes, y encontrar historias excéntricas, monstruos, espías, músicas, sexo y gente que llega o que marcha en busca de un lugar donde poder volver a empezar”. El festival, que dará inicio el próximo jueves 24 y durará hasta el domingo 3 de febrero, no se detendrá solamente en el puerto de Barcelona, sino que viajará hasta Marsella, Buenos Aires, Bari o Baltimore, sin olvidar obviamente los puertos imaginarios, que dan nombre a más de una mesa redonda y que permiten abrir el festival a distintos temas no estrictamente vinculados con el crimen. Ahí están, como ejemplo, el puerto Salander, una mesa redonda con Pere Fernández, Raquel Gámez y Maribel Medida dedicada a la mujer detective, a la detective como icono feminista, el puerto venganza, en el que Carlos Bassas del Rey, Jordi de Manuel o Marc Moreno hablarán sobre la venganza como motor de acción, como un plato que se sirve frío, pero se lee y se escribe en caliente, o el puerto Thriller, en el que autores como Florencia Etcheves, Bernard Minier y Lisa McInerney, moderadas por Karina Sainz Borgo, reflexionarán sobre la incorporación en el género negro de elementos y estrategias narrativas propias del thriller.

BCNegra se inaugurará oficialmente el viernes 25 a las 17:30 en el Palau Virreina de Barcelona y concederá su Premio Carvalho el jueves 31 a las 18:00 en el Saló de Cent del Ayuntamiento de Barcelona a la escritora Claudia Piñeiro, “una autora que está entre las más traducidas de su país y que, con un talento innato para contar historias con la dosis adecuada de suspense, es todo un referente ético y literario, tanto en su país como fuera de las fronteras de la Argentina”. Autora de títulos como Tuya, Betibú, Las viudas de los jueves, Una suerte pequeña o Quién no, donde reúne una serie de relatos, en palabras del jurado del premio, Piñeiro dibuja con palabras “argumentos y personajes que generan preguntas sin respuestas fáciles y cómodas”, recurriendo en más de una ocasión al humor y concibiendo la literatura como ambición y esfuerzo. Además de Piñeiro, por la BCNegra pasarán autores tan destacados como John Banville, Yasmina Khadra, David Peace o Leila Slimani; junto a ellos, autores en de referencia del género como Andreu Martín, Toni Hill, Cristina Fallarás, Rosa Montero o Nieves Abarca y autores que, con sus primeras obras, empiezan a destacar y a ser imprescindibles para comprender las nuevas tendencias dentro del género negro. Este es el caso, por ejemplo, de Francisco Bescós o Enrique Llamas, que el año pasado publicó su primera novela, Los Caín. Todos ellos se subirán al barco, a este Port Apatxe, recreado por Sonia Pulido, autora del cartel de este año. En este barco “hay chicas que se pasean con unos marineros de la V Flota que quizás les enseñarán a bailar el rock'n'roll. Y hay mujeres que escriben, con un gato negrocriminal los pies, unas novelas que leerán otras mujeres y muchos hombres. Hay policías y delincuentes, y también hay quien lucha por la vida al filo del abismo, como si fuera un personaje de Hitchcock. Pero también hay turistas que, mapa en mano, quieren conocer, en sólo algunas horas, la ciudad con la que hace años que sueñan. Y una embarcación precaria, cargada de unos inmigrantes que buscan una vida mejor o, tal vez, simplemente, una vida”. Todos ellos conforman este barco que, en apenas dos semanas, zarpará de Barcelona y que, ojalá, vuelva a congregar a tantos visitantes como la ha venido haciendo a lo largo de toda su trayectoria.