El Biblioteca Breve más millenial

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La poeta Elvira Sastre gana el Biblioteca Breve con su primera novela, Días sin ti

 

 

 

Texto: REDACCIÓN

 

El listón había quedado alto, puede que demasiado alto para que las expectativas no quedaran defraudadas. El año pasado, Agustín Fernández Mallo ganaba el premio Biblioteca Breve con Trilogía de la guerra, no solo una excelente y compleja obra, sino seguramente una de las novelas más destacadas en lengua castellana del pasado año. A priori, era difícil que el premio de este año satisficiera tanto como hizo el entregado al escritor gallego afincado en Mallorca. Si, para algunos, Jesús Carrasco era el nombre que contaba con más posibilidades para alzarse hoy con el premio, pues se sabe desde hace ya un par de años que está dedicado a la escritura de una nueva obra, para otros, este año tocaba una mujer, pues desde el 2013, año en el que Rosa Regás conseguía el galardón con Música de cámara, no ganaba ninguna mujer. Y si bien las estadísticas sueles servir de bien poco, la ausencia de autoras premiadas durante seis años chirriaba un poco. La concesión del Biblioteca Breve a la hasta ahora poeta Elvira Sastre ha roto, finalmente, la dinámica y, al mismo tiempo, ha provocado el escepticismo de más de uno.

Días sin ti es la primera novela de Sastre, que se dio a conocer cuando abrió un blog en el que publicaba textos propios, especialmente poesía. En efecto, Sastre se define principalmente como poeta y, de hecho, se ha convertido en la poeta que más ventas ha obtenido, sobre todo gracias a un público lector joven que la conoció a través de la red. Comentaba Pere Gimferrer, miembro del jurado, durante la rueda de prensa que el caso de Sastre demuestra que en literatura “el soporte es lo de menos” y, poco se puede rebatir a esta idea. Sin embargo, el escepticismo que había entre gran parte del público no tenía tanto que ver con el soporte como con el peso literario de la obra de Sastre, que no ha dudado en definir a sus lectores como “maravillosos”, algo que, dicho así en abstracto, nadie puede cuestionar, si bien una no puede sino preguntarse si no es acaso mejor un lector crítico antes que maravilloso y, ya de pase, qué significa realmente un lector maravilloso. Dilemas aparte, que la elección de Sastre ha sorprendido y, sin negar que seguramente hay mucho de prejuicio ante esta generación millenial –durante la comida, el debate acerca de a partir de qué año de nacimiento una persona puede ser definida como millenial- de poetas o, como suelen definirlos, poetas de la red, lo cierto es que la lectura que los distintos miembros del jurado ha realizado sobre Días sin ti no ha convencido del todo a pesar de la defensa que del texto han hecho los miembros del jurado, subrayando la autenticidad -¿es una obra literaria mejor por ser sincera? ¿Tiene sentido hablar de sinceridad en ficción? ¿Acaso importa la sinceridad del autor, forma renovada del clásico tópico del intentio autoris, ante una obra de creación? - del texto, al que Rosa Montero definía como una indagación en torno al amor y a la pérdida a través de las generaciones o, en palabras de Gimferrer, como una educación sentimental. Días sin ti cuenta la historia de un joven que ha perdido a su pareja y de su abuela, una mujer que, de joven, fue maestra republicana y se enamoró de su joven estudiante, rompiendo así los esquemas sociales y morales de una época donde la libertad de amar era un imposible. La abuela conoce la pérdida, la conoció mucho antes que su nieto: el joven estudiante murió en la guerra, dejando sola a la mujer que establece, a lo largo de la novela, un largo diálogo con su nieto sobre la experiencia del amor y de la pérdida, sobre el aprendizaje del dolor y la soledad.

Además de los éxitos de ventas de Sastre –Baluarte se convirtió en el poemario más vendido en lengua española y ha sido publicado en Estados Unidos-, a lo largo de la rueda de prensa, se ha subrayado la juventud de la poeta reconvertida en narradora, una juventud, afirmaba Gimferrer, poco frecuente en nuestros tiempos, sobre todo en comparación a generaciones pasadas. Baste pensar en nombres como Ana María Matute, Carmen Laforet o Vargas Llosa, que ganó el Biblioteca Breve con 26 años, apenas uno menos que Sastre. Puede que la entrada en la literatura o, más en concreto, en la narrativa se haya retrasado y puede también que, mientras admiramos las obras de quienes apenas entrados en la veintena publicaban por primera vez, miramos con recelo a una nueva generación de autores, sobre todo poetas, que si bien pueden tener el respaldo que ofrecen los números de venta, no terminan de convencer desde un punto de vista literario. De hecho, en muchos casos, hablar incluso de poesía parece ser más bien un sacrilegio o una estrategia de marketing, pues muchos de los versos de estos autores parecen más rimas sentimentaloides propias de carpetas de adolescentes. Sin duda, entre todos estos poetas, Sastre es la única que verdaderamente ha destacado, apoyada por nombres como García Montero, Benjamín Prado o Joan Margarit. En un poco más de un mes, se publicará Días sin ti, será entonces cuando comprobaremos hasta qué punto el escepticismo compartido ayer por muchos estaba justificado, hasta qué punto los prejuicios han sido injustos y, sobre todo, hasta qué punto el Biblioteca Breve ha premiado una obra literaria antes que un fenómeno de ventas.