¿Cómo se llega a ser un terrorista suicida?

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Yasmina Khadra se mete en la piel de un yihadista en Khalil

 

Khadra

 

 

Texto: Susana Picos

Foto: P. Cosano

 

Yasmina Khadra es el seudónimo del escritor argelino Mohammed Moulessehoul, uno de los autores que denuncia abiertamente en sus novelas el fundamentalismo islámico. En su último libro, publicado por Alianza, Khalil, el protagonista es uno de los terroristas suicidas que participaron en los atentados de París la noche del 13 de noviembre de 2015 y que no llegó a inmolarse en el estadio de fútbol parisino. ¿Qué pasó? ¿Por qué no lo hizo? A partir de ese hecho, Khadra crea una posible explicación e historia para ese personaje, Khalil, y nos adentra en el mundo radical de los islamistas en Europa. 

Este escritor, que entró en el ejército con nueve años y lo dejó siendo comandante, tomó “prestado” el nombre de soltera de su mujer para escribir y denunciar en sus novelas la corrupción y la deriva fundamentalista de parte de la sociedad argelina. En el año 2000, cuando empezaron los rumores sobre la identidad real de Yasmina Khadra, él y su familia se exiliaron en Francia para poder seguir desarrollando su carrera literaria con total libertad. Para el gobierno y el estamento militar no era concebible que uno de sus más altos miembros mostrase en sus novelas la decrepitud del sistema.

Con una prolífica obra, el salto internacional le llega a Khadra con Morituri, una de las novelas negras que conforman su “Trilogía de Argel”, en las que da vida al comisario Llob que investiga y se enfrenta a los corruptos en una sociedad argelina sin esperanza. En todos sus libros, la corrupción y el integrismo islámico planea en la trama, pero hasta Khalil, Khadra no había tratado el islamismo radical en Europa. ¿Por qué personas que han nacido en Francia, Bélgica, Suecia… deciden morir matando?

Para intentar entenderlo, que no es lo mismo que comprenderlo, Khadra nos mete en la mente de Khalil, conocemos sus pensamientos, le seguimos en su huida y nos adentramos en un mundo que pareciéndonos muy lejano está aquí mismo. En esta novela, Khadra da un paso más y, por primera vez, el asesino habla en primera persona y entramos en su mundo. En la mayoría de historias de Khadra el punto de partida es el de las víctimas, muchas de ellas personas inocentes que se encuentran en medio del conflicto. Sabemos quiénes son y descubriremos el por qué o el cómo se ha llegado a su muerte.  Este es el caso de Los corderos del señor, una bajada a los infiernos de los habitantes de un pequeño pueblo de Argelia donde la locura fanática y los peores instintos se juntan para llevar la destrucción y la ruina en nombre de Dios. Otra de sus exitosas novelas es El atentado, pero su mirada ya no se centra en las víctimas sino en las personas del entorno del terrorista. Tras un atentado en un restaurante de Tel Aviv, donde mueren varios transeúntes, un hombre se entera de que su mujer ha sido la terrorista suicida. De la incredulidad pasa a la rabia y después a querer saber. ¿Cómo es posible que él no hubiese sospechado? Iniciará una investigación para saber cómo ha podido ocurrir esa transformación sin que él se haya enterado y buscará a los culpables de haber destruido su vida y la de su mujer.  En Khalil, Khadra da el siguiente paso y nos habla el terrorista y vemos el camino que ha recorrido hasta llegar a convertirse en un asesino suicida y todo lo que le ha conducido a él.

Yasmina Khadra ha abierto la caja de pandora en esta última novela y en tiempos donde lo que se busca es el negro y el blanco, el gris no tiene cabida. Eso es lo que piensan los que han atacado a Khadra por empatizar demasiado con su personaje y buscarle una justificación. En todas sus declaraciones Yasmina se muestra inflexible con las posturas radicales y con la guerra. Khadra ha visto y vivido lo peor del ser humano mientras luchaba con el ejército en tierras argelinas y en sus novelas queda reflejado y en Khalil también. "Cargué con bebés aplastados en mis brazos. Quienes me acusan de empatía con los terroristas no han entendido nada". Lo que aparece en Khalil es una cierta autocrítica sobre qué hemos hecho mal. ¿Qué ha hecho mal Occidente para que jóvenes europeos se sientan atraídos por el fanatismo y la muerte? Intentar averiguarlo posiblemente nos podría ayudar a combatirlo.