Los gatos en la literatura

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El 20 de febrero es el Día Internacional de los Gatos 

 

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Texto: Susana Picos

 

El día 20 de febrero es el Día Internacional de los Gatos. Los amantes de estos felinos son tan apasionados y numerosos como los de los perros y las editoriales han visto un filón en ellos. Hay libros sobre cómo cuidarlos, cómo y a dónde viajar acompañado de tu gato, cómo fotografiarlos… pero también hay libros de ficción donde los gatos son los personajes protagonistas. Muchos de esos libros no son nuevos, son historias que vienen de muy antiguo. El cuento del Gato con botas es uno de esos cuentos populares que Perrault recogió en sus obras. La historia del molinero que deja al pequeño de sus hijos como herencia un gato y como éste, contra todos los pronósticos, lo convierte en un hombre rico se sigue leyendo y explicando en muchos hogares y escuelas. El gato se asocia con la inteligencia y la picardía. El gato de Lewis Carroll en Alicia en el país de las maravillas, Cheshire, es el que tiene conversaciones filosóficas con Alicia; el que le plantea paradojas y enigmas. Es un gato que aparece y desaparece, incluso, es un ente con cabeza sin cuerpo. Carroll retrata un gato astuto y bastante inquietante. Pero para inquietante, el relato de Allan Poe del Gato negro, en el que un matrimonio tiene un gato y una noche el marido vuelve ebrio a casa y lo mata. La presencia del gato lo perseguirá y lo castigará con toda serie de desgracias.

Cuando popularmente relacionamos una mascota con una cualidad, la fidelidad se identifica con el perro. Al gato se le considera más “sibilino”. J.K. Rowling debió pensarlo cuando eligió un gato, Croockshanks, como compañero de Hermione, la amiga de Harry Potter, un gato que reconoce a las personas que no son de fiar y se esconde tras el aspecto de un león.

Pero si los gatos han sido desde hace siglos personajes literarios y de la poesía -Pablo Neruda escribió la Oda al Gato-, es con el boom de los escritores japoneses cuando encontramos al gato en numerosas obras de ficción. Uno de los personajes de Murakami en su novela Kafka en la orilla se dedica a buscar gatos perdidos y se embarca en una aventura por ayudar a uno de ellos. Natsume Soseki publica Soy un gato, en esta novela el gato se introduce en las casas ajenas a la vez que va citando a Buda y a los clásicos griegos. Volvemos a encontrar al gato listo y astuto, a la par que sigiloso y ágil. Los artistas han retratado en sus obras a los gatos como bellos animales enigmáticos y seductores. Takashi Hiraide tiene también, como Poe, como protagonistas a un matrimonio que tiene un gato, y como en el relato de Poe, también hay un misterio que les rodea. La novela se titula El gato que venía del cielo y la ambienta en Japón.

Kawamura va más allá y se plantea en su novela qué pasaría si los gatos desaparecieran, así titula su libro Si los gatos desaparecieran del mundo. La historia empieza con un hombre al que le dicen que le queda muy poco tiempo de vida y cuando regresa a su casa se encuentra a un gato y a un personaje, que representa al demonio, que le propone que por cada objeto inanimado o animado que haga desaparecer del mundo ganará un día más de vida. La elección parece sencilla, pero cuando tiene que escoger le surgen todas las dudas.

Los gatos en Japón son animales muy queridos, lo vemos, por ejemplo, en los dibujos animados con el famoso Doraemon, y la literatura no podía escapar del influjo felino. Pero la “locura” por los gatos ya no es exclusiva de Japón, actualmente las personas que se rinden a sus encantos van en aumento en nuestro país y las editoriales no son ajenas a este fenómeno, así que el futuro de los gatos como protagonistas de libros está asegurado.

“El gato,

sólo el gato

apareció completo

y orgulloso:

nació completamente terminado,

camina solo y sabe lo que quiere”

Versos de la Oda al Gato de Pablo Neruda