María Lorente: “En Instagram se hace una poesía fast-food”

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Maria Lorente acaba de publicar su poemario “Es magia lo que ves” en la editorial Espasa

 

 

 

Texto: ANTONIO ITURBE

 

María Lorente es una artista multidisciplinar con formación en filosofía y curiosidad hacia la cábala y los agujeros negros de lo cotidiano. Su nuevo libro de poemas, “Es magia lo que ves” (Espasa) reflexiona sobre la violencia y el enigma que esconden las palabras en un merodeo con referentes musicales y literarios que la conducen hacia una exploración del sentido de la poesía e incluso del amor como expresión de los gritos interiores. Sus referentes son variados, muchos clásicos, de Rimbaud a Oliveiro Girondo, y también es fervorosa lectora de un injustamente olvidado Paco Umbral.

¿Dónde está esa magia que usted ve?

La magia está en la mirada del poeta, en la conexión. Es la idea renacentista de que el conocimiento está conectado con todo. Una flor nos puede hablar de muchas cosas. Poesía es aprender a escuchar con los ojos.

Merodea por el bien y por el mal, como partes del mismo todo. ¿Hay que relativizar el mal?

El bien y el mal es un imaginario para poder sobrevivir. No digo que el mal sea justificable, pero tampoco se trata de negar nuestro lado oscuro, sino de iluminarlo. He estudiado la cábala y creo que el mal es, precisamente, la falta de luz.

Dedica en su poemario profundas reflexiones a la palabra. ¿Es realmente tan importante? ¿No estamos rodeados de una avalancha de palabras que a veces no dicen nada?

Es verdad que ahora mismo a nuestro alrededor hay un exceso de palabras y que a menudo hablamos por hablar, que nos cuesta aceptar el silencio. Pero eso no resta importancia a la palabra profunda. La palabra crea el enigma porque crea el mundo. Cuando hablamos invocamos algo. El lenguaje es orgánico.

Hay una generación de poetas aupados en la potencia de megafonía de los soportes digitales. ¿Se siente parte de esa generación de poetas empoderados en Redes Sociales?

Las Redes sociales son buenas para la publicidad, pero no estoy en absoluto de acuerdo con escribir para Instagram. En Instagram se hace una poesía fast food: complace momentáneamente a quien la recibe y eso está bien, pero es una poesía más de autoayuda que de reflexionar a fondo sobre ti mismo.

Usted es una persona muy leída, con formación en filosofía, la cábala… ¿No corre el riesgo de ponerse un tanto “estupenda” intelectualmente hablando?

No, no se trata de ser academicistas. La verdad profunda hay que contarla con ironía. Me encanta Oliveiro Girondo: destroza la sintaxis para contarnos las cosas, habla de temas trascendentes con una poderosa ironía y de esa manera inaugura una nueva poética.

Los y las poetas están tomando al asalto la novela. Elvira Sastre acaba de ganar el premio Biblioteca Breve… ¿va a cruzar esa orilla?

Lo cierto es que estoy escribiendo una novela, pero no es nada nuevo: empecé a pensar en ella a los 18 años y ahora tengo 25. Ha sido un largo proceso. Mi narración está protagonizada por un filósofo y un poeta y no deja de ser una narración en prosa poética.

¿Escribir poesía es más místico y novela más funcional?

A mí me resulta más místico escribir novela que poesía porque al ponerme a escribir se me revelan aspectos que no sé que sé. Los personajes están vivos y ellos te guían. Es un proceso asombroso. A veces lloro y sufro con ellos.

¿Cuál es el motor profundo que la ha movido a escribir Es magia lo que ves?

Reivindicar lo insólito, aquello que escapa a las amarras lógicas. Cada momento no es que sea único, lo que sucede es que cada momento es insólito.