Vila-Matas o la fe en la literatura

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Enrique Vila-Matas publica su nueva novela, Esta bruma insensata (Seix Barral)

 

 

 

 

 

Texto: REDACCIÓN

Foto: ELENA BLANCO

 

“La novela habla de literatura, pero al mismo tiempo habla de la vida, porque no es exclusivamente metaliteraria, habla del ser o no ser, de la vida o el rechazo a la vida, y de un constante Jeckyll y Hyde en relación con el escritor, pues, mientras uno muestra el rechazo a la escritura, el otro expresa su fe en la literatura" afirmaba ayer por la mañana Enrique Vila-Matas, durante la rueda de prensa de presentación de su última novela, Esta bruma insensata. Tras Mac y su contratiempo, el escritor barcelonés retoma, en parte, la línea temática de novelas como Bartleby y compañía, El Mal de Montano y Doctor Pasavento pero da un paso más allá: el escritor deja de lado la reflexión sobre los escritores que no escriben, ya no se interroga sobre la conveniencia de dejar de escribir y de desaparecer, sino que, profundizando en todos estos temas, se cuestiona sobre la fe en la literatura. ¿Podemos seguir creyendo en la literatura? ¿Tiene sentido seguir haciendo literatura?

A partir de dos figuras aparentemente contrapuestas y, a la vez, complementarias como somo Simon Schneider y su hermano, el escritor oculto Gran Bros, Vila-Matas indaga en dos maneras de entender la literatura y, sobre todo, en dos maneras de encarar la literatura, desde la fe y desde la desconfianza. Desde una destartalada casa en Cadaqués, Simon sobrevive, tras la muerte de Padre, con dificultades económicas ayudando a su hermano, el afamado y desconocido escritor Gran Bros, ofreciéndole citas con las que dar forma y estructura a sus novelas. Simon es algo más que un coleccionista de citas, es alguien que construye su mundo, su realidad y su vida a través de las citas, a través de las palabras ajenas, que siempre llegan a él para dar sentido a cuanto le ocurre. Tras la muerte de Padre, cuya presencia sigue sintiendo desde una ausencia incómoda, Simon pierde la cita que necesitaba, como la protagonista de Molloy de Becket se queda sin palabras, atrapado en el silencio, sin saber qué decir. Es entonces cuando comienza un viaje en busca de la cita, un viaje en el que se entrecruza con su hermano, que dice ser, para luego negarlo, Pynchon. Gran Bros, quien ha hecho de la literatura un medio para enriquecerse, vuelve a casa, a Barcelona, para reencontrarse con su hermano Simon, el narrador de la historia.

Es el fin de semana del 27 de octubre de 2017, la declaración de independencia de aquellos días es el telón de fondo de esta novela construida desde la incerteza. La incerteza de aquellos días es la incerteza que rodea la identidad de Gran Bros -se llega a decir que él es el autor de Vicio Propio, novela que escribió con la ayuda de Simon- y la incerteza de Simon, abocado ante un precipicio real y metafórico por la pérdida de una cita y, por tanto, por la pérdida de las palabras para encontrar el sentido. "Barcelona vive un clima parecido al de Apocalipsis Now, y, de hecho, toda la novela sigue la estructura de El corazón de las tinieblas, en la que se equipara el encuentro de Marlow/Conrad y Kurtz con el de los dos hermanos”, comentaba ayer por la mañana el escritor, que, si bien a priori se identifica con Simon, suscribe algunas de las sentencias literarias del Gran Bros, que, en su encuentro con su hermano en el Hotel Alma de Barcelona, no duda en describir a Simon como alguien paranoico, alguien que sufre de esa paranoia que Pynchon tan bien exploró en sus novelas y que él, el Gran Bros, como el posible Pynchon conoce literariamente tan bien. La literatura del Gran Bros reescribe así parte de lo narrado por Simon, que se nos aparece, en parte como muchos de los personajes vilamatianos, como un enfermo de literatura del que el lector sospecha. ¿Podemos fiarnos de lo que ha contado? ¿Podemos fiarnos de la narración de alguien que confiesa ya no tener las palabras para narrar por haber perdido una cita? Y, por tanto, ¿qué representa esa cita y, sobre todo, qué representa su pérdida? “Esta bruma insensata es una metáfora que podría referirse a la vida misma; a la idea de que la literatura puede servir para esclarecer algo y se trabaja en esa niebla constante de la realidad; y también se podría aplicar a momentos políticos, en el sentido de que cuando pase el tiempo se pasará la niebla y se volverá a ver el río”, concluía Vila-Matas. ¿Cómo esclarecer esta realidad en vuelta en niebla cuando se han perdido las citas, las palabras para esclarecerla? ¿Es la fe en la literatura, la fe en volver a encontrar la cita perdida lo único que queda o es la fe en la palabra una paranoia de un tiempo en el que la literatura ha perdido su papel?