Territorio Lovecraft y Los Nuevos Mitos de Cthulhu

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El universo de Lovecraft y sus discípulos

 

 

 

Texto: ANTONIO TORRUBIA

 

Al principio fue Lovecraft, y el final puede que lo traiga él también. ¿Quién no ha oído hablar de Cthulhu?, el que yace en el lecho marino en un duermevela hasta que la conjunción de varias estrellas lo despierte y se alce llevándose por delante a toda la raza humana, o esclavizándola… ¿Quién no ha oído hablar de Hastur? El Rey de Amarillo, al que en la primera temporada de True Detective llegamos a atisbar, de la mano de Nick Pizzolato y Cary Fukunaga. Yo empecé a leer sus novelas gracias a un ejemplar de portadas ajadas de la antología Los Mitos de Cthulhu de Alianza Editorial, traducido por Francisco Torres Oliver y seleccionado, prologado y con un estudio sobre la obra del autor de Rafael Llopis. Tras devorar todo lo que pude encontrar sobre Los Mitos, jugar al juego de rol de La llamada de Cthulhu y pasarme horas al teclado o a los mandos de las adaptaciones a videojuegos, empecé a leer el resto de novelas que encontré sobre el tema y plantó una semilla en mí que ha hecho que empiece a coleccionar toda la serie Gótica de la decana Editorial Valdemar, empezando por los dos volúmenes de la Narrativa completa y siguiendo por las Colaboraciones, los Nuevos cuentos de los Mitos de Cthulhu, y obras entroncadas a la literatura ambientada en Providence y alrededores como ¿Pueden suceder tales cosas? de Ambrose Bierce, El rey de amarillo de Robert W. Chambers, El terror de Arthur Machen, las antologías de Thomas Ligotti: Noctuario, Grimscribe y Teatro Grottesco o, siéndolo sin serlo, las de Robert E. Howard: Canaán negro, Gusanos de la tierra o Las extrañas aventuras de Solomon Kane.

Tras la buena acogida que este 2019 ha tenido la tercera temporada de True Detective, que vuelve a sus orígenes atisbando el abismo insondable lovecraftiano, HBO volverá a apostar de cara a 2020 y financiada por J. J. Abrams (Alias, Lost, Fringe) y Jordan Peele (Déjame salir) por Los Mitos de Cthulhu con Territorio Lovecraft (Lovecraft Country) de Matt Ruff. La novela que publica Destino traducida por Javier Calvo nos lleva a Chicago en 1954. Siguiendo la pista de su padre desaparecido de forma misteriosa, el joven de 22 años Atticus Turner se embarca en un road trip hasta la mágica y peligrosa Nueva Inglaterra, acompañado por su tío George y por Letitia, una amiga de la infancia. En su viaje a la mansión de Mr. Braithwhite se enfrentan tanto a los terrores mundanos de la América blanca de la época, como a los espíritus malignos salidos de las lecturas de H.P. Lovecraft y novelas pulp que Atticus devora. En la mansión, Atticus descubre a su padre encerrado, prisionero de una sociedad llamada la Orden del Alba Antigua, dirigida por Samuel Braithwhite y su hijo Caleb, que se han reunido para orquestar un ritual cuyo centro es el propio Atticus. Y la única posibilidad de salvarse a sí mismo y a sus acompañantes pasa por su propia destrucción. Y parece que con la sinopsis de la editorial nos destripa toda la historia, como en los trailers de películas que ponen últimamente y que yo me niego a ver, pero no, esto es sólo la punta del iceberg y el autor de Nueva York, al que ya conocimos por la traducción publicada en Salamandra de Alcantarillado, gas y electricidad nos sorprende a cada salto que da por la vida de ese grupo de personas, cambiando del horror cósmico a los relatos de aventuras y de ahí a una ciencia ficción puntera o a una historia de casas encantadas sin movernos del sillón para, al final de su viaje, sentirnos completamente satisfechos y querer saber más sobre Atticus, Letitia, Horace, Caleb, Hillary y el resto del elenco que puebla las páginas de su libro. Y yo me pregunto cómo harán para pasar eso a una miniserie de televisión.

Dentro de obras que combinan los escritos de Lovecraft con otros temas con los que a priori no deberían casar bien, nos encontramos las divertidísimas novelas de Los Archivos de La Lavandería de Charles Stross (editadas por Insólita Editorial) y la segunda parte de dicha serie está recién publicada en febrero con el nombre de Jennifer Morgue, en la que el autor anglosajón nos pone en la piel de Bob Howard, un geek y hacker demonológico reclutado a su pesar para trabajar en la Lavandería, una agencia ultrasecreta del gobierno británico encargada de proteger nuestro mundo de todo tipo de seres de pesadilla. Cuando un despiadado magnate del software se propone recuperar del fondo del océano un antiguo artefacto conocido con el nombre en clave de "Jennifer Morgue", Bob deberá enfundarse (a su pesar) un esmoquin e infiltrarse en el yate del villano antes de que la operación atraiga la ira de una antigua raza submarina. Y todo ello sin olvidarse de guardar los recibos de los gastos para no exponerse a la peor amenaza de todas: los auditores de la Lavandería. La novela combina magistralmente el homenaje a Ian Fleming (y al agente más famoso que haya estado nunca al servicio de Su Majestad, James Bond) con ecos de Los Mitos de Cthulhu.

Lago negro de tus ojos de Guillem López, que editará en abril Alianza en su sello Runas. Es la séptima novela del autor y la segunda (o no) en la que toca un tema de horror cósmico. Lo del “o no” lo entenderéis si habéis leído Arañas de Marte, editada hace un par de años en Valdemar Club Diógenes, pero hablemos de su nueva novela: Tras El Incidente, unas extrañas lagunas aparecieron por todo el mundo. La periodista Carla Babiloni regresa a El Clot, donde está la más grande de todas ellas, para investigar la desaparición de una actriz. Pero el regreso es un ajuste de cuentas con el pasado, un reencuentro con todo aquello que creía haber dejado atrás de forma definitiva. Deberá enfrentarse a policías corruptos, militares de una agencia de seguridad mundial y sectarios fanáticos, además de a sus propios miedos y temores, atrapada en un torbellino de recuerdos y profecías funestas. El autor castellonense es uno de los principales referentes del género fantástico en España. Su obra transita entre la ficción especulativa oscura y la literatura extraña, ganó el premio Ignotus a mejor novela en dos ocasiones, el premio Kelvin 505 y lo más importante, el Spirit of Dedication de la European Science Fiction Society en la Eurocon celebrada en Barcelona. Por destacar otros libros relacionados con la obra de Lovecraft de autores españoles os recomendaría echarle un vistazo a Extraños eones (Emilio Bueso, Valdemar), Infierno nevado (Ismael Martínez Biurrun, Sportula) o Los nombres muertos (Jesús Cañadas, Fantascy).

Otra novela que se adentra en los escritos del maestro de Nueva Inglaterra es El pescador. En esta ocasión nos vemos arrastrados al norte del estado de Nueva York, entre los bosques alrededor de Woodstock, en los cuales fluye el arroyo del Holandés. Éste ofrece la posibilidad de una abundante pesca pero también esconde unos peligros y unas promesas difíciles de rechazar. Cuando Abe y Dan, dos viudos que han encontrado consuelo en la pesca y en la compañía del otro, oyen hablar del arroyo, se ven arrastrados por una historia antigua y oscura, llena de sombríos pactos, de secretos enterrados y de una misteriosa figura conocida como el Pescador. Se terminarán enfrentando cara a cara con lo que han perdido y el precio que deben pagar por recuperarlo. John Langan, su autor, es conocido además de por su amplia trayectoria en esto de escribir terror, por ser uno de los creadores de los Premios Shirley Jackson y ganó el Bram Stoker Award de 2016 por esta novela, editada en noviembre de 2017 por Biblioteca de Carfax con traducción de Alberto Chessa.

Si os gustan los relatos que Valdemar ha publicado de Thomas Ligotti vais a gozar con El secreto de la ventriloquia de Jon Padgett, editada por Dilatando Mentes, aunque quien se acerque a esta obra buscando terror al uso, va a sentirse defraudado al concluir su lectura, porque esta obra que no es sino una alegoría del nihilismo metafísico y la angustia existencial, un desenmascaramiento de la naturaleza falsaria de la realidad objetiva. No es terror lo que Padgett despliega aquí, sino puro horror filosófico. No hay más monstruos en estas páginas que nosotros mismos, los seres humanos, siempre sucumbiendo a la locura. Al igual que el discurso de Rust Cohle en la primera temporada de True Detective, que abrazaba la filosofía ligottiana y que pudimos vislumbrar en La conspiración contra la especie humana (Valdemar Intempestivas) aquí nos damos cuenta del error que es la raza humana y cómo nos merecemos extinguirnos y no volver a hollar el Universo.

En la antología Contemplad el vacío de Philip Fracassi, también de la editorial alicantina Dilatando Mentes, nos encontramos con temas tan dispares como la telequinesis utilizada como medio para la venganza; una piscina que se convierte en un escenario de pesadilla y sacrificios; un ladrón de caballos perseguido por poderes que no comprende; una niña entregada a la oscuridad que habita en el bosque; un sacerdote haciendo frente a una asesina en serie de la era victoriana; un joven disfuncional que se siente amenazado por la presencia del novio de su madre; el lado más triste y amargo de una relación de pareja; una madre que se transforma en un monstruo; un niño atrapado en una cala, obligado a mirar a la muerte a la cara... Se reúnen aquí nueve historias que transitan entre el horror cósmico y el weird, entre el terror genuino de los años ochenta y la prosa elegante de los grandes autores contemporáneos.

Para acabar este repaso de obras sacadas de la mitología lovecraftiana quería hablaros de Agentes de Dreamland de Caitlín R. Kiernan y de La balada de Tom el Negro de Victor LaValle. Ambas tienen en común su brevedad y que se publicaron en 2018 en Runas. La primera, traducida por María Pilar San Román consigue condensar en 100 páginas a un émulo del agente Mulder, una secta que invoca seres de los confines de nuestro Sistema Solar, “mujeres” que viven más allá del Tiempo y el Espacio con la música de The Beatles e invasiones micológicas de una forma magistral. La segunda, que tendrá serie en AMC (la cadena de The Walking Dead) nos lleva en ciento y pocas páginas traducidas por Pilar Ramírez Tello a seguir los pasos de Charles Thomas Tester, el cual conoce la magia de un traje y la invisibilidad que puede dar la funda de una guitarra; sabe que la maldición escrita en su piel atrae la mirada de los blancos acomodados y sus policías. Se dedica a trapichear para comer, pero cuando entrega un libro a una enigmática hechicera en Queens, Tom abre la puerta a un ámbito mágico más profundo y despierta la atención de cosas que deberían haber seguido dormidas. Con esta novella, un ejercicio de reescritura de un relato de Howard Phillips Lovecraft, La maldición de Red Hook, en el que con tintes xenófobos el autor de Providence nos hablaba de los hampones de Nueva York en los años 30, LaValle ganó el British Fantasy Award y el Shirley Jackson Award en 2017, y presentando el punto de vista de uno de los habitantes de los bajos fondos dio una vuelta de tuerca a la obra del maestro y consiguió superarla. ¿Qué nos deparará el futuro antes de que se eleven de sus tumbas Los Antiguos? Pues sólo espero que muchas más novelas y antologías de relatos de terror para acometer preparados a Su Llegada.

Iä! Iä! Cthulhu fhtagn! Ph'nglui mglw'nafh Cthulhu R'lyeh wgah'nagl fhtagn.”