Craig Russell: "ante el auge de los nacionalismos, todos debemos adoptar alguna postura política."

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Ex-policía, Craig Russell es uno de los maestros de la novela negra. Con su nuevo trabajo, "El aspecto del diablo" (Roca editorial), viaja hasta Checoslovaquia de la mano del detective Lukâs Smolák, que se enfrenta a un asesino que imita al ya mítico Jack el Destripador. En pleno auge del nazismo, Smólak debe frencuentar el manicomio, donde han sido recluidos los "Seis diabólicos", unos asesinos sanguinarios.

 

 

 

Texto y foto: DAVID VALIENTE JIMÉNEZ

 

¿De dónde surge ese interés por la locura?

Me interesa lo que se conoce como los trastornos de falta de identificación o mis identificaciones. Cuando yo era más joven, sufrí este trastorno. Es una forma de migraña, pero se llama así porque tienes la sensación de que o bien las habitaciones son pequeñas o bien tú te sientes gigante; la escala de las cosas se ve alterada y como muchos pacientes con el tiempo yo salí de ese trastorno, porque es un trastorno únicamente de juventud. Pero, como menciono en un ensayo que escribí hace cinco o diez años, estaba en la cocina hablando tan acaloradamente con mi mujer que me subió la temperatura y eso es un síntoma de que estaba sufriendo un ataque de este trastorno, y muy tranquilamente le dije: “por cierto, parte de tu cara no la veo”. Afecta a la visión y al estado mental. Lo que yo estaba experimentado era similar a lo que experimenta el gato Cheshire en Alicia en el País de las Maravillas; la gente llegó a pensar que Lewis Carroll se drogaba para tener estas ideas tan disparatadas de la realidad, pero en realidad padecía este trastorno en un grado mucho más alto. Todas estas experiencias de juventud me fascinaron porque subrayan de que manera cada uno tiene distinta percepción de la realidad; tu realidad no es la misma que la mía, pero los dos estamos en el mismo lugar. Yo me pregunto: ¿de verdad la locura es un término adecuado para designar estas distorsiones de la realidad?

Entonces, ¿por qué esa relación que establece en la novela entre los problemas mentales y lo demoniaco?

Es una cuestión con raíz cultural. Piensa, por ejemplo, en la epilepsia y en su historia: hasta hace poco se veía como algo sobrenatural de personas que han quedado atrofiadas por algo que les ocurre en su cabeza. Se les podía ver como seres divinos o diabólicos. Creo que hemos heredado ese significado cultural a partir del cual se considera que la locura es el mal o el demonio. Dicho esto, creo que estamos empezando a descomponer estas barreras de lo que antes entendíamos como el mal o lo demoniaco.

¿Qué relaciones se pueden establecer entre la locura y el arte?

Louis Wain era artista británico que falleció a mediados del siglo pasado, estuvo interno toda su vida en instituciones mentales porque le daban ataques extremos de psicosis. Pintaba a lo largo de los episodios y su arte hoy en día es muy apreciado por los coleccionistas. Médicamente, su arte era muy valioso para la investigación porque mostraba como los psicóticos ven literalmente el mundo. En el caso Louis Wain se aprecia que el arte está conectado con la locura. Van Gogh es una prueba de como el arte, la neurología y la psiquiatría están conectadas y superpuestas. Los especialistas creen que pudiera tener una especie de sinestesia que le ayudara en la composición de sus obras.

¿Cree que si alguna persona padece algún problema mental tiene responsabilidad sobre sus actos?

Si alguien comete un delito cuando está bajo un ataque psicótico, yo diría que no es responsable de sus actos. Hace tiempo se produjo un acontecimiento terrible: una mujer de avanzada edad fue atacada con un hacha por un hombre más joven que estaba aterrado. Le cortó la cabeza. Él pensaba que ella era una especie de demonio. Este tipo de episodios se refleja al principio de la novela, cuando en la estación de trenes Simon no es responsable de sus actos ya que ve una realidad completamente diferente de la que realmente le rodea.

¿Cuál es el verdadero aspecto del diablo?

La presencia real del demonio es la falta de empatía, o la tendencia a deshumanizar a otras personas por la razón que sea.

¿Hay lugares físicos que puedan albergar la maldad?

No lo sé, pero como escritor es una idea preciosa y eso es lo que exploro en esta novela. Siempre he tenido pasión por saber si ciertos lugares atraen a personajes malvados.

¿Qué significa para usted Jack El Destripador?

Siempre he sentido fascinación sobre como personas reales con el paso del tiempo se convierten en figuras legendarias y mitológicas. En el libro trato el mito y las leyendas centroeuropeas, además de asesinatos que pueden ocurrir en la vida real. Jack el Destripador une el mundo de los mitos con el real, la historia lo ha convertido en un personaje semi-mítico, si bien, en verdad, fue simplemente un monstruo, una persona que trajo sufrimiento y dolor a sus víctimas en la vida real.

¿Las redes sociales crean máscaras peligrosas?

Creo que pueden ser medios muy peligrosos, la gente se pone una máscara en las redes sociales. Seguramente habrás leído comentarios faltos de sensibilidad, hirientes; si a esto le sumamos mi definición del mal como una falta de empatía, se aprecia que hay gente en las redes sociales que se convierte en sociópatas, no tiene consideración o compasión hacia otras personas, pero, si visitas a estas personas en sus hogares, no interactúan igual con las personas. La máscara los envalentona.

¿Y la literatura?

Sí, en un sentido muy amplio. Mi forma de ganarme la vida es casi infantil porque juego a ser otros. Cuando me siento a escribir me sumerjo en la cultura y en la época sobre la que voy a escribir. Es algo más que una máscara, incluso la ropa que te pones se transforma, y me gusta pensar que aporto al lector mucho para que pueda hacer eso mismo.

¿Cree usted que la violencia y la vida son compatibles?

Están interrelacionadas. Si te fijas, nuestra posición como especie dominante en el planeta se debe a que hemos recibido muchas habilidades intelectuales, aunque, en el fondo, no somos más que un simio que hemos dominado al planeta por nuestra agresividad y violencia. Por lo tanto, la experiencia humana y la violencia están tristemente unidas de forma inextricable.

¿Usted fue policía?

Trabajé como policía en Escocia en los años 70, hace mucho tiempo. Mi trabajo en la policía ha desempeñado un papel no muy grande en mi formación como escritor.

¿Ser policía le ha dado la experiencia necesaria para escribir sobre crímenes?

Precisamente es lo único que me ha dado mi experiencia como policía. En una época yo era el encargado de levantar los cadáveres en la escena del crimen. Nunca te acostumbras a ver esas situaciones, siempre surge una reacción instintiva, por suerte.

¿Cuáles son sus inspiraciones literarias para esta novela?

Bram Stoker, Mery Shelly… Era raro como lo viví. Quería escribir un libro que yo como lector hubiera querido leer. Tengo mucha influencia del canon clásico de novela gótica; no puedo identificar ninguna novela gótica en concreto, pero toda la tradición está ahí, además de muchas otras. Solamente quería escribir aventuras góticas.

Para construir los personajes de los Seis Diabólicos y el doctor Viktor, ¿se ha inspirado en alguna persona?

Debo haberme inspirado, pero no sabría decirte una persona en concreta. Estos personajes tienden a adoptar su propia forma, hasta el punto de que puedo haber diseñado un argumento y cuando llega el momento en el que el personaje tiene que hacer una determinada cosa, no lo hace, porque se ha formado en mi cabeza a un nivel más profundo. La verdad es que no podría decirte si los Seis Diabólicos están basados en los profesores de mi colegio (risas).

¿Por qué ambienta su novela en la Checoslovaquia de Entre Guerras?

Por razones diversas: en primer lugar porque quería escribir una novela clásica gótica, y Europa Central y del Este siempre ha sido el hogar natural de la ficción gótica. En segundo lugar, quería explorar los temas de la locura y el mal. Checoslovaquia era esta entidad esperanzadora, joven, que acababa de escindirse del Imperio Austrohúngaro, y aun así fue rodeada por toda la locura del nazismo. Esto me permitió explorar los temas de la locura personal e individual en el caso de los Seis Diabólicos, y la locura colectiva fuera del castillo.

Los personajes que mueren en la novela son todos Alemanes, ¿es una forma de eludir al Genocidio Nazi, solo que dándole la vuelta a los hechos?

No me lo había planteado así. Buscaba explorar las tensiones étnicas de Checoslovaquia en esos momentos previos a la Segunda Guerra Mundial. El trabajo de documentación implica documentarse sobre lo ocurrido justo antes y justo después. La Checoslovaquia de la que he escrito, es muy diferente a la de después, eso se debe a que, por entonces, el 25% de la población hablaba alemán, y tras la guerra el número de hablantes disminuyó mucho, en gran parte como consecuencia del decreto de prohibición del alemán, por el cual los alemanes fueron expulsados.

¿Hitler era un loco, una persona frustrada, un malo por naturaleza o tenía el demonio dentro?

Hitler era un hombre malo. Era un narcisista, un ególatra. Y no hace falta irnos muy lejos para encontrarnos a alguien parecido.

Los doctores Platner y Krakl son nacionalistas alemanes convencidos, ¿cree que el nacionalismo terminará con la Unión Europea?

Me gustaría pensar que no va a ocurrir. El Brexit ha tenido un efecto positivo porque otros países de la Unión no quieren repetir lo mismo. Es una situación extraña. En Escocia, nuestro partido más importante es el Partido Nacionalista Escocés, y podría sonar que es populista, pero no, tiende a la izquierda y al progresismo, y lamenta mucho tener la palabra nacionalismo en el nombre de su partido (quizás lo cambien dentro de un tiempo). Tengo que tener cuidado con lo que digo, pero creo que el problema con los nacionalismos en Gran Bretaña es el nacionalismo británico o nacionalismo inglés, que de nuevo está basado en una mitología.

El doctor Viktor dice: “En cualquier otro momento sería apolítico, pero nadie puede permitirse el lujo de ser apolítico en estos momentos.” ¿Cree usted que ahora es el momento de ser apolítico?

Por desgracia se nos arrastra a una posición en la que la gente tiene que pensar en la política y adoptar una postura. Y lo digo desde mi experiencia personal respecto al Brexit. Hay mucha gente que cree que no tiene sentido, pero yo pienso que ante el auge de los nacionalismo, todos debbemos adoptar alguna postura política.