50 años de libros, 50 años de Anagrama

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Jorge Herralde celebra los cincuenta años de Anagrama arropado por figuras nacionales e internacionales de las letras

 

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Texto: REDACCIÓN  Foto: MARTA CALVO

 

Jorge Herralde, el hombre que, como dijo Inge Feltrinelli, decidió dedicarse a ese oficio de locos llamado edición, celebra los 50 años de Anagrama. La celebración comenzó en marzo de este año con la publicación de Un día en la vida de un editor, un libro en el que Herralde reúne artículos, entrevistas y discursos de agradecimiento a los diversos premios recibidos a lo largo de los años, y continuó en el día de ayer con una fiesta por todo lo alto en la que no faltaron las firmas insignes, nacionales e internacionales, que han convertido el catálogo de la editorial barcelonesa fundada en 1969 en un referente para distintas generaciones de lectores.

“Atravesamos unos tiempos en los que todo conspira contra la lectura, contra la edición, contra las librerías (esos oasis ciudadanos). Unos tiempos de enormes complejidades e incertidumbres en tantos ámbitos, sociales, políticos, culturales. Concentración editorial cada vez más concentrada drásticos cambios tecnológicos, etc., etc... En esta inesperada sociedad del algoritmo. (…) Sin embargo, hay más vocaciones editoriales que nunca, y esto también es un fenómeno global, mientras que los editores independientes veteranos siguen al pie del cañón”, afirmaba hace unos meses Herralde. Las palabras del editor de Anagrama bien podrían haber sido suscritas por Carlo Feltrinelli que ayer por la mañana que, dentro del mundo de la edición, ha habito “pocas aventuras tan emocionantes como la de Anagrama”. Siguiendo el consejo de su madre, Inge Feltrinelli, soltó su entusiasmo y se definió como un privilegiado por poder pertenecer “al mejor club del que se puede formar parte”. Sus palabras fueron suscritas tanto por la mañana en la fiesta que se celebró por la noche por todos los asistentes, especialmente por los autores internaciones ahí congregados, cuyos nombres conforman esas “flores amarillas”, tal y como los definió Feltrinelli, que son los libros de literatura internacional. Fueron muchos los autores que participaron en la celebración Alessandro Baricco, Philipp Blom, el escritor y editor Roberto Calasso, Emmanuel Carrère, la escritora y editora de Teresa Cremisi, Hanif Kureishi, Melania Mazzucco, Catherine Millet o Richard Ford, seguramente uno de los más buscados y reclamados por los asistentes.

Desde el primer momento, Herralde confió en algunos autores, cuyas trayectorias literarias y vitales ha seguido a lo largo de todos estos años, trayectorias marcadas por momentos bajos y altos, donde la confianza en la obra primaba por encima de las ventas y los números. No siempre fue fácil; los primeros años, Anagrama estuvo en el punto de mira de la censura, pero, cuan kamikaze, como él mismo se define, Herralde nunca dejó, con un compromiso que trascendía lo literario, en apostar por aquellos textos -ensayos, crónicas, novelas- en los que creía. Fueron muchos los escritores de ámbito español que estuvieron presentes en la celebración a modo de agradecimiento hacia ese editor que, como recordó en su momento Marcos Giralt Torrente, quien publicó en el sello barcelonés su primer libro de relatos, apostó por ellos cuando nadie lo hacía. Ahí estaban nombres ya de referencia de la editorial como Marta Sanz o Luisgé Martín con nuevas firmas recientemente incorporadas como Cristina Morales, última ganadora del Premio Herralde de novela, Gonzalo Torné, Cristina Fallarás, Lucia Litjamer, Marcos Ordoñez o Antonio J. Rodríguez, que publicará próximamente en un breve ensayo en la colección de Cuadernos.

"Despertar y compartir entusiasmos es una de las tareas del editor", así definía Herralde su trabajo en el último medio siglo, cuyo legado ha heredado Silvia Sesé, actualmente al frente de la editorial. “Cuesta muchos años hacer un catálogo”, escribe Herralde en su libro. En la foto de familia de ayer por la noche, quedó patente todo el trabajo y el entusiasmo detrás de un catálogo que sigue vivo, un catálogo que sigue creciendo con nuevos nombres, tomando, como siempre ha hecho, el pulso a la actualidad y, sobre todo, confiando, a pesar de los tiempos adversos, en el libro, como máxima expresión de la cultura y la inteligencia.