Dime algo y te diré quién eres

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texto MILO J. KRMPOTIC

De estraperlo a #postureo podría haberse quedado en una mera enumeración de términos y expresiones curiosas, en las que uno reconocería de repente la ya lejana voz de sus abuelos, quizá los mensajes por WhatsApp que le mandan a diario los críos, además de descubrirse retratado en sus propias muletillas. No obstante, Mar Abad, reportera de Yorokobu y coautora junto a Mario Tascón de Twittergrafía y Escribir en Internet, va bastante más allá; consigue recuperar la circunstancia histórico-socio-cultural de cinco generaciones de españoles, que se dice pronto, a través del habla de sus integrantes. El recorrido, pues, no solo es sabroso, sino que además alimenta. Y, puesto que se presenta inevitablemente entrelazado (en la posguerra, por ejemplo, se menta sobre todo aquello de lo que se carece: el dinero, la comida y la libertad para llamar a las cosas por su nombre), centraremos esta aproximación a la obra en cinco voces, una por generación, que nos han parecido especialmente significativas o entrañablemente curiosas.

 

La Generación silenciosa (nacidos en las décadas de 1920 y 1930)

Hoy los llamaríamos “metrosexuales” o “wannabes” pero, en su día, los jóvenes que dedicaban un esfuerzo especial a su apariencia, a menudo para ser tomados por algo más de lo que eran pero también por mera coquetería, recibían la denominación de “pisaverdes, currutacos, petimetres, dandis”… y, sobre todo, “lechuguinos”. Los primeros lechuguinos fueron, en el siglo XIX, los jóvenes afrancesados partidarios de la invasión napoleónica, que vestían calzón, levita y sombrero de color verde. Aunque en la procelosa España de la Segunda República y el primer franquismo quizá se ganara variedad cromática, la referencia a la lechuga en su variante juvenil se mantuvo.

 

Los “baby boomers” (nacidos en las décadas de 1940 y 1950)

Resulta inevitable: cada generación tendrá sus peculiaridades, pero tiende a actuar a la contra de la inmediatamente anterior. Frente al lenguaje censurado —y por ello tirando a cursi— de sus padres, los baby boomers endurecen su habla y buscan formas de libertad en un país sometido a la contradicción entre su realidad dictatorial y su voluntad aperturista. Y ahí aparece que ni pintado el “buga” (por la marca de lujo alemana Bugatti), con el cual, en palabras de Francisco Umbral, se podía “huir del gobernador civil, beneficiarse a la novia y transportar estraperlo”.

 

La Generación X (nacidos en las décadas de 1960 y 1970)

Después de casi cuarenta años, la democracia llegó a España, pero no fue aquella la única novedad a la que nos enfrentamos, y las contradicciones siguieron resultando sumamente fecundas. Con un gobierno socialista y un contexto neoliberal, el ingreso en la Comunidad Económica Europea y los primeros pasos de la revolución ciber-tecnológica dieron alas al consumismo. Y todo ello se encuentra ya en los guiones del programa televisivo La Bola de Cristal, donde confluyeron marxismo y Movida, ciencia y poesía, para deleite tanto de los niños como de sus progenitores. Entre todos sus hallazgos lingüísticos, Mar Abad se queda con el de “electroduende”, encuentro maravilloso entre los cuentos de hadas de toda la vida y las voces del progreso que se nos venía encima.

 

Los milenials (nacidos en las décadas de 1980 y 1990)

Durante muchas décadas —parece que su uso se adentra en el siglo XIX—, el “cuñadismo” fue sinónimo de nepotismo. Primero en el ámbito de la política, donde se repartían cargos entre familiares, y más adelante en el laboral, cuando hijos y yernos comenzaron a copar los puestos más altos y de confianza en las oficinas. Los casos de corrupción de los años 1990 abundaron en esa acepción, pero he aquí que, con el cambio de milenio y la irrupción de Internet, el término perdió la ‘d’ intervocálica para cobrar un significado diferente, pasó a designar —en palabras de Javier Lascuráin, coordinador general de la Fundéu— a quien “opina de todo y no sabe de nada”. Como cualquier hijo de vecino podrá atestiguar, el cuñao ha medrado desde entonces gracias a las redes sociales.

 

La Generación Z (nacidos a partir de 2005)

Cuenta Mar Abad que aún es temprano para saber cómo hablarán exactamente sus miembros, los primeros en habitar el mundo digital desde su nacimiento mismo; a fin de cuentas, muchos aún gastan pañal y los de mayor edad andarán por la mitad de la ESO. Pero sí puede señalar algunas tendencias: una identidad propia basada en YouTube y los videojuegos, multitud de anglicismos, ruptura de la barrera entre la realidad y lo virtual, uso de siglas en pos de una mayor economía del lenguaje (puro Saussure, oigan), normalización de lo soez… O, por decirlo de otra manera: “Shit! Este puto autocorrector es un trol que no me deja costumizarte el mensaje. X O X O”.