Pablo Lorente Muñoz: Versos para hacer frente a los cuarenta

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El poeta Pablo Lorente Muñoz publica 40 (Colección Veruela, Diputación de Zaragoza)

 

 

 

Texto: ENRIQUE VILLAGRASA

 

El profesor y poeta Pablo Lorente Muñoz (Zaragoza, 1979) ha escrito un inteligente y reflexivo libro de poesía, 40 (Colección Veruela, Diputación de Zaragoza), que ha sido reconocido con el XXIX Premio de Poesía Santa Isabel de Aragón, Reina de Portugal. Es el cuarto poemario de este profesor de Lengua Castellana y Literatura, en el que con voz de mujer: se ayuda de esa voz femenina para distanciarse y mejor repasar la vida y milagros del acontecer diario, de una persona que ha cumplido 40 años. Vida donde la ironía es la protagonista, como no podía ser de otra forma, en estos apenas veinte de poemas, más bien largos, y con otros explicativos y sugerentes textos en prosa poética.

Este libro está dividido en tres partes muy significativas: Desilusión, donde no deja títere con cabeza en la búsqueda de los poetas; Ilusión, donde habla de la poesía, las palabras y la escritura y Final, pues es necesario que todo en la vida tenga un final. Con variedad de registros y acertada intertextualidad es un libro necesario y justo, por todos los nuevos retos que se dibujan en su lectura cómplice: “y todo toma sentido,/ la espera se ha hecho larga,/ pero la verdad es hermética,/ a veces, cuesta identificarla”.

El libro tiene textos introductorios en cada una de las partes, cual poemas en prosa de contenido lirismo y breves citas de sus autores preferidos que encabezan algunos poemas, sean o no poetas, incluido uno sin título con unas palabras de Tolstoi, de su Ana Karenina, sobre la felicidad. También cita a Taucher, Miguel Labordeta, Craig, Javier Marías, Joan Margarit, García Lorca, José Antonio Marina, Juan Soto Ivars y Melville.

El poeta nos sumerge en un navegar hacia el futuro tras haber recalado en la figura del nacimiento de su hijo, y desde la mitad de su vida como señaló Shakespeare en uno de sus reconocidos sonetos: desde la atalaya de los 40 años se echa la vista atrás, o no. Pero nuestro poeta continúa hacia el faro que debe iluminar su vida, atracando en esas pequeñas cosas que hacen que esta sea lo más estupenda posible, qué valga la pena vivirla. La vida cotidiana para el poeta Lorente tiene poesía de un valor incalculable solo hay que saberla mirar. Él utiliza el monólogo dramático y poemas en verso blanco, polimétricos para explicar y entender: “Tendré que vivir, una vez más, con la certeza,/ con esta carga de la imperfección de las palabras/ huidas y, escribir esta lamentación y súplica,/ para que escribas y recuerdes, por fin, el poema perfecto”.

Este 40 es un poemario escrito por un poeta un tanto desengañado del mundo actual, pesimista con algo de esperanza: de la desilusión al gozo del futuro cercano en un mundo mejor, compartido con su mujer Gema y su hijo Carlos Lamberto Lorente Gómez: “con el ferviente deseo de que se encuentre un mundo mejor que el que sus padres hemos conocido en estos 40 años”.

El poeta Pablo Lorente, creador literario, aprehende de la poesía de la vida y se hace su amante. Y persigue y logra que el lector viva la experiencia que plasma en sus versos. Quede claro que sólo se es poeta mientras se escribe el poema y es en la oscuridad donde radica el placer por descubrir lo escondido. El poeta debe saber quién es y ser: “yo soy yo y mi libertad es mi voz”.

En todo poema hay tres modos de conocimiento necesario: crítico, intuitivo y de revelación. Y en ese quehacer demiurgo utilizamos los tres a la vez (aunque, más el segundo y el tercero; y sería necesario y justo utilizar el primero). Y hay ocasiones en que, mediante una simple palabra, cuando escribes un poema te ves llevado allí donde no ha estado nadie antes que tú, al menos que recuerdes, quizá incluso más lejos de lo que tu mismo pretendías. He ahí la esencia de la poesía (homérica y siguientes) y su proyección pluscuamperfecta, que tan bien conoce Lorente: “Por fortuna nos queda el miedo, miedo útil y heroico,/ que nos hará vencer, de una vez por todas,/ a nuestros enemigos”.

En fin, que poesía es conocer y comunicar belleza a través de la palabra, aunque cada poeta tiene su propia definición. Palabra que es signo y señala hacia algo distinto de ella, apuntando hacia la realidad aparente y la invisible, la trascendente: “y deseamos pervivir en el pozo de maderas y cuerdas,/ sobrevivir al tiempo, en la vida, en la luz”.