"Hay un modo de conocimiento crítico que es necesario utilizar o el neoliberalismo nos uniformará" Alfredo Saldaña

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En "La práctica de la teoría" Saldaña reflexiona sobre la justa necesidad del pensamiento crítico y su teoría

  

Saldaña

 

 

Texto: Enrique VILLAGRASA

 

Qué difícil es la práctica de la teoría, desde la noche de los tiempos: o sea, del neolítico hasta hoy; les pongo un ejemplo: Jesucristo es uno y hay cuatro evangelios. Pero sí creo que es más necesaria que nunca la teoría crítica de la cultura actual y más con la que está cayendo: coronavirus mediante, que no sabemos en qué estado nos dejará ni con qué fuerzas; pues, como cita el cátedro y poeta toledano Alfredo Saldaña (1962), aunque residente en Zaragoza y profesor de su universidad, en la página inicio de la lectura de La práctica de la teoría. Elementos para una crítica de la cultura contemporánea (RIL), citando al filósofo Max Horkheimer, de su obra La función social de la filosofía: “Debemos luchar para que la humanidad no quede desmoralizada para siempre por los terribles acontecimientos del presente, para que la fe en un futuro feliz de la sociedad, en un futuro de paz y digno del hombre, no desaparezca”. Es un ensayo que aunque se publicó en 2018 es de total actualidad, dos años más tarde. Y, tanto la poesía de Saldaña como su teoría son críticas: piensa que en todo hay un modo de conocimiento que es el crítico y que es justo y necesario utilizarlo o el neoliberalismo (capitalismo tecnocrático y feroz) nos uniformará.

PrácticaEl libro está formado por un prólogo y epílogo diríase: Caminar, Y seguir caminado, más las consabidas referencias bibliográficas, que todo ensayo que se precie debe tener, y nueve artículos autónomos, pero hilvanados sutilmente unos con otros, que su lectura y reflexión nos harán inmunes, o al menos nos vacunarán, ya se sabe que siempre que nieva no cuaja, ante el citado neoliberalismo, que es un virus peligroso, no sé si también pandémico. Los artículos son: Imágenes de la resistencia; La palabra llagada; Derivas de la posmodernidad; Enredados; Cultura e identidad: identidad cultural; El otro que habita en nosotros; Identidad nacional y nacionalismo cultural; La literatura en el escenario posnacional; y El país de la literatura. No digo que haya que leerlo ahora que estamos enclaustrados, casi mejor en el alegre y luminoso verano, que llegar llegará. “Así, en las circunstancias actuales es urgente la constitución de un contrapoder civil, social y ciudadano que se enfrente al poder económico que –aliado casi siempre del poder mediático- detenta asimismo el poder político”.

Creo que hay que tener en cuanta cuando leamos este libro que el profesor Saldaña utiliza el método socrático o la mayéutica, o sea que nos hace preguntas o nos propone caminos y sus recorridos y los lectores decidimos, tras la reflexión, para descubrir esos conocimientos: nos ayuda a parir ideas para lograr un futuro más feliz, si lo hay: la madre de Sócrates era partera, o al menos eso se decía cuando yo estudiaba Filosofía. Creo que lo bueno que tiene este libro es que nos ayuda a pensar sobre casi todo lo que nos está pasando: ayer y hoy. Y nos hace descubrir la otredad, al otro, porque uno es uno si el otro es otro, creo. Como acertadamente acaba su crítica en este último número de la revista Turia (133-134) Juan Antonio Tello al libro que nos ocupa: “El verdadero reto no es entonces defenderse a uno mismo, el reto es aceptar al otro”. Y parafraseando al texto de la ‘contra portada’ del libro, esta es una tarea imprescindible, también justa y necesaria, en un escenario que ha decidido dar la espalda a lo real, coronavirus mediante.

Este ensayo bien pudiera ser una red de preguntas y respuestas que implicarán necesariamente otras respuestas, y que por esto precisamente nos muestran las posibilidades inagotables del discurrir humano. Un ensayo que nos plantea el corto o largo recorrido entre la ética y la estética: “habrá que aceptar el desafío que dicha conducta nos plantea: leer la palabra desterrada y errante, oír la palabra del otro, del extranjero, un desafío que conlleva, claro, el riesgo de perder nuestra propia identidad”. Que me hace pensar en Edmond Jabès, pues fue en medio de la nada, en su desierto, donde él comprendió la necesidad de trascender el yo; pues la identidad sólo es una suerte de cautiverio. Me gustan los libros que me llevan a otros libros y este de Alfredo Saldaña, La práctica de la teoría, es uno de ellos: de los que tienes siempre a mano. Así pues, leer este libro es querer desprenderse de numerosos prejuicios sobre la alteridad y la otredad, para diferenciar las voces de los ecos. ¡Atrévanse a leer y gracias por escribir, Alfredo Saldaña!