La inventora del retrovisor fue una mujer

Hits: 586

Celia Santos retrata en “Más rápida que la vida” a la pionera del motor, Dorothy Levitt

  

dorothy levitt

 

 

Texto: Susana Picos

 

 

Cuando las mujeres no conducían y mucho menos participaban en carreras automovilísticas, una mujer, Dorothy Levitt, saltó a la fama en 1903 por convertirse en una de las primeras piloto de carreras del mundo. La escritora Celia Santos recoge en su segunda novela Más rápida que la vida (Ediciones B) la historia de esta fascinante mujer en un homenaje a todas esas pioneras que lucharon por conseguir los mismos derechos que los hombres.

Celia Santos debutó en la literatura con libros infantiles y hace poco más de dos años publicó su primera novela La maleta de Ana, protagonizada por una de las tantas mujeres españolas que emigraron en los años 60 y 70. Santos habla abiertamente de que sus libros son feministas y siente predilección por este tipo de personajes: “reclaman mi atención”.

Tu novela Más rápida que la vida tiene como subtítulo “La increíble historia de Dorothy Levitt, la chica más rápida del mundo”, pero ¿quién era Dorothy Levitt?

Dorothy fue la primera inglesa que participó en una carrera automovilística, inventora del retrovisor (utilizaba su polvera para ver quién venía detrás), periodista, sufragista y feminista.

¿Cómo llegas a conocer las hazañas de Dorothy?

Cómo se suele decir, una cosa lleva a otra. Documentándome para mi anterior novela, La maleta de Ana, me tropecé con su nombre. Anoté el dato y lo guardé. Cuando terminé, ahí estaba, reclamando atención.

Tu novela está basada en hechos reales, ¿pero hasta dónde llega la realidad y empieza la ficción?

Tanto el personaje de Dorothy como la historia son reales, así como algunos otros: Selwyn Edge o, por supuesto, la familia real inglesa. Otros son invención mía, como Candela o Mohinder. Y otros, como es el caso de H.G. Wells, aunque es un personaje real, no hay constancia de que Dorothy y él se conocieran, pero yo me he permitido esa licencia. Caso curioso es el del Mago Sallin, un personaje real de la Barcelona de la época.

En tu novela escribes sobre coches y sobre la lucha de las mujeres por el sufragio femenino, pero también retratas las inhumanas condiciones en las que trabajaban los niños en las fábricas, la desigualdad de clases o la miseria de la clase obrera. ¿Dorothy Levitt participó también en denunciar esas condiciones laborales o es una licencia literaria para describir la época?

La fábrica de fósforos que nombro en la novela existió de verdad, empleaba a niñas pequeñas, algunas de incluso 6 o 7 años. La exposición a los productos químicos les destrozaba y deformaba los huesos de la cara. Las reivindicaciones más conocidas de Dorothy fueron por el derecho al voto de la mujer. En cualquier caso, la reivindicación contra la explotación infantil es mía, aunque sea a través de mi personaje.

Dorothy, pero también otras mujeres juegan un papel fundamental en tu historia ¿dirías que tu libro es una novela feminista?

No debo decirlo yo, pero me gustaría que así fuese: una novela feminista. Hay que llamar a las cosas por su nombre. El feminismo no es un insulto ni algo que se deba esconder. El feminismo es necesario, sobre todo para que los hombres lo conozcan, sepa en qué consiste y lo entiendan.

Más rápida1Más rápida que la vida se ambienta en las carreras de coches, ¿crees que el mundo del motor sigue siendo masculino?

Absolutamente. Como dato curioso, la figura de los gentleman drivers que aparece en mi novela y que existieron realmente, permaneció en el mundo de la competición hasta los años setenta. La sociedad nos ha educado en la creencia de que hay profesiones que están vetadas dependiendo del sexo. Afortunadamente se está acabando con eso. Ha muchas chicas en las escuelas de pilotos y en las competiciones.

La polvera es uno de los elementos que siempre acompaña a Dorothy y que tiene mucho que ver con su éxito. ¿Utilizarla era la forma de Dorothy de mostrar que una mujer puede hacer las cosas a su manera y triunfar, aunque esa manera sea distinta a la de los hombres?

Se la conoce como la inventora “no oficial” del espejo retrovisor por ese motivo, porque utilizaba su polvera para ver quién venía detrás, y eso le dio mucha ventaja. Dorothy demostró de muchas maneras que se pueden hacer las cosas de otra forma, que la igualdad entre sexos no consiste en hacer las mismas tonterías que han hecho los hombres durante toda la vida. La igualdad es que haga quien haga las cosas, se tengan en cuenta por igual.

¿Actualmente existen muchas “Dorothy Levitt” o sería necesario que hubiese más?

Me gustaría que no fuesen necesarias, pero me temo que aún nos queda camino por recorrer, aunque hemos conseguido muchas cosas desde entonces. No podemos conformarnos con la igualdad o los derechos que nos conceden los hombres, debemos conseguir nuestro sitio. Las mujeres hemos vivido en condiciones de casi esclavitud durante toda la historia. Creo que ahora es nuestro momento, estamos aquí y hemos venido para quedarnos.