Nadando en defensa del medioambiente

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Se publican en castellano "Los Diarios del agua" de Roger Deakin, cofundador de la Common Ground , la organización de artes, cultura y medio ambiente

  

Deakin

 

 

Texto: José De María BAREA

“El nadador se conforma con verse transportado por la corriente, plena de misterios, dudas e incertidumbres. Es como la hoja que cae al río, por fin liberada de los insignificantes designios de su vida”.

Los Diarios del agua del documentalista y ambientalista inglés Roger Deakin, fallecido en 2006,  (Impedimenta, en traducción de Miguel Ros González) transpiran una oportuna exasperación ante nuestra reticencia a alinearnos para defender el medioambiente. A través de sus experiencias de natación en ríos y lagos de Gran Bretaña, Roger Deakin aboga por el acceso al campo abierto y las vías fluviales. Su interés por la relación entre la naturaleza y sus criaturas es abierto e inclusivo. El cofundador y administrador de la organización de artes, cultura y medio ambiente Common Ground, refuta la terquedad antropocéntrica y lamenta el declive de la biodiversidad y la pérdida de conciencia comunitaria que conlleva.

En el vigésimo aniversario de su edición inglesa, ahora en primicia para el lector hispano, regresa un ensayo donde lo físico supone una forma de adoración, de amor atávico por el fluir al ritmo de “la fluidez del agua”. La sostenibilidad es el núcleo del enfoque del único libro que Deakin publicó en vida: en él se reacciona contra la vacua ubicuidad que nos merma, al tiempo que se fetichiza lo parroquial, a expensas de la certeza de que “quizás, sencillamente, estemos más a gusto en el agua o cerca del agua que en tierra firme. Quizá la tierra sea nuestro problema”.

Deakin antepone, a lo independiente y atomizado, lo inmutable, coherente y autónomo, “la grata experiencia de ser el primero en zambullirse en la uniformidad perfecta del agua y hacer un largo completo solo”, sin embargo, no rechaza los prejuicios del ensimismamiento.

Inspirados por el cuento “The Swimmer” del autor norteamericano John Cheever (1912 - 1982), cuyo protagonista decide regresar a casa nadando a través de las piscinas del vecindario, estos bocetos describen un mundo exterior que funciona en todos sus componentes internos, mientras evalúa la inmensidad de la debacle ecológica. Deakin abjura del desaforado capitalismo, se enfrenta a la ensoñación del consumidor mejorado por la posesión de cada nuevo producto. A fuerza de socavar las estructuras que refuerzan este lugar común, se fomentan puntos de inflexión idealista, como “el reconfortante aroma de mi habitación en la periferia, abarrotada también de terrarios medio destartalados donde vivían mis escamosos y reptantes amigos: lagartos, tritones, luciones”, una respuesta al fracaso de las instituciones políticas y las organizaciones benéficas convencionales, que no consiguen proporcionar los componentes básicos de una buena vida.

El autor del póstumo Wildwood (2007) nos invita a escuchar, asistir y reflexionar y, al hacerlo, desarrollar una ética estética, sensorial e intelectual. A través de pensamientos y recuerdos, sus Diarios viajan entre caminos y combinaciones, “un refugio silencioso, donde [uno] pudiera oírse a sí mismo pensar”. Siempre activa, su identidad evita carreteras transitadas, frecuenta pistas cubiertas de vegetación. Su individualidad se mantiene en forma al ser ejercitada. En conexión, las redes de comunicación que conducen a la sostenibilidad, las partes del proceso climático que constituye nuestra identidad. Opuesta al hiperlocalismo, la documentación de lo salvaje en el corazón de la psicogeofrafía de frontera, “la pasión obsesiva por los saltos peligrosos, en piscinas, desde acantilados y en sueños”.

Diarios del agua RGB 900 2En los Diarios se defiende la acción consensuada, el activismo deportivo, así como la energía hiperactiva que fluye de uno a otro lado, “esa sensación remota de mi infancia”, a la vanguardia de un renacimiento que contraponer a la descomposición medioambiental, sinónimo de la extinción y el aumento de la desigualdad. En estas páginas, la escritura se transforma en acción de base, al responder de innumerables formas a la multiplicación de las crisis, un ecosistema de resistencia que defiende las fuerzas complejas que nos hacen y nos deshacen, “bajo los efectos del cóctel opiáceo que mi cerebro y mi cuerpo habían vertido en mis venas congeladas”.

El creador de Notes From Walnut Tree Farm (2008) nos insta a unirnos para formar parte de un esfuerzo comunal, mayor que nosotros mismos, nos invita a sumergirnos en el vasto movimiento de la existencia, dando ejemplo: “Crucé a nado el agua fría y limpísima, y cada brazada esbozaba un arco perfecto de burbujas diminutas: todo estaba en equilibrio”. Deja constancia el británico de esas verdades difíciles a las que nos resistimos. Para revertir el declive natural, explora la interconexión a través del espacio y el tiempo, observa cómo prevalecemos (o fracasamos) en la co-creación de redes a merced “del anonimato y la igualdad de la desnudez”.

Practicante regular de la meditación, así como por su práctica profesional como científico, el objetivo del fundador de movimiento Wild Swimming (“Natación Salvaje”), ante todo, es que prestemos atención a lo que pasa desapercibido, para internarnos en el mandala universal: “La playa brillaba con el avance del crepúsculo mientras la marea menguante tranquilizaba el mar. Me giré, y seguí nadando hacia las olas serenas”.  Se nos invita a pensar no (solo) como individuos, sino como partes de la globalidad. El empuje ecologista reequilibra nuestras continuas crisis de egoísmo: necesitamos un cambio, y solo al cambiar seremos capaces de encontrarnos. Leyendo este dietario sintonizamos con la vida. Veinte años después de su primera edición en Reino Unido, este volumen sigue revelando lo intricado. Ante la colaborativa oscuridad que nos espera, ilumina nuestro yo, como un ente libre, liberador.