“El asesino sin rostro” se desvela en HBO

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Llega en forma de serie el extraordinario libro de la periodista Michelle McNamara, que dio su vida para esclarecer la identidad de un asesino en serie

  

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Texto: Santiago BIRADO

En 1976 golpeó por primera vez en California un violador que enseguida pasó a asesinar a sus víctimas. Entraba en las casas son sigilo, extrema discreción y actuaba con una crueldad que inquietaba a los propios policías. A los investigadores se les escurría una y otra vez entre los dedos. Parecía que iba siempre un paso por delante de ellos. Actuó durante años dejando al menos una docena de crímenes detrás, sin que pudieran atraparlo, hasta que su actividad cesó de golpe, como si se lo hubiera tragado la tierra. El caso pasó a engrosar los archivos polvorientos de casos no resueltos.

Décadas más tarde, la periodista Michelle McNamara, muy interesada en casos criminales y especialmente en los no resueltos, se interesó por el asunto y empezó a indagar. No podía creer que a un individuo así de despiadado lo hubieran dejado escapar y quiso entender por qué. Como explica el asesor literario de RBA, Antonio Lozano, “la decisión de Michelle McNamara de identificar al Asesino del Estado Dorado décadas después de sus atrocidades y desaparición parte de una obsesión, sí, pero, por encima de ello, parte de un compromiso ético con las víctimas, que es decir con la verdad. Sin rabia, sin empatía, sin aflicción, sin sentido de la justicia no habría existido El asesino sin rostro”.

el asesino sin rostro b2703199El asesino sin rostro, editado por RBA, es uno de los mejores libros del “True Crime” (casos policiacos reales) publicado en los últimos veinte años. La manera en que McNamara pone el foco sobre la actuación del asesino te atrapa desde el primer momento. Su mirada es muy panorámica y a la vez profunda. Arranca contándonos lo que nunca se suele contar en ninguna novela ni película de asesinatos, ese momento después de irse la policía, el juez, el forense y los de la científica. Ese momento del silencio y el intento de retorno a la normalidad: nos cuenta cómo los empleados de una empresa especializada en esos menesteres tan poco agradables pero indispensables, procede a limpiar la escena del crimen para hacer desaparecer las manchas del horror. A partir de ahí va contándonos de manera precisa quiénes eran las víctimas y cómo llegan al momento fatídico de toparse con ese asesino hábil y despiadado, capaz de meterse en sus propias casas y asaltar sus vidas.

Más allá del relato del modus operandi del criminal y de la desesperación de los investigadores, que se lee como la más hipnótica novela con el añadido escalofriante de saber que todo es verdadero, la tarea de Michelle McNamara de revisar archivos, volver a entrevistar a víctimas y reabrir el caso es una historia poderosa en sí misma. Habría que hacer spoiler para contarles si ese esfuerzo valió o no la pena. El final de toda su indagación es tan tremendo como la capacidad escurridiza del asesino.

El valor de esta serie que ahora llega a la televisión es que no solo la trama es impactante, sino el poder asomarse a la trastienda de una investigación policiaca verdadera, quizá menos glamurosa, pero real como la vida misma. Resulta de lo más inquietante constatar como el viejo dicho de que “no existe el crimen perfecto” es una memez. La policía de Estados Unidos, tenida por una de las más eficientes del mundo, tiene centenares de crímenes que nunca consiguieron poner nombre a su asesino. McNamara nos abre los ojos a la manera en que la policía real actúa, con sus luces y sus sombras.

La traslación televisiva que se acaba de estrenar en la plataforma HBO está dirigida por la nominada al Oscar Liz Garbus (¿Quién mató a Garrett Phillips?, Nothing Left Unsaid: Gloria Vanderbilt & Anderson Cooper) y producida por Story Syndicate. También intervienen en la dirección Elizabeth Wolff, Myles Kane y Josh Koury.

La serie se construye a través de imágenes de archivo y archivos policiales, así como nuevas entrevistas exclusivas con detectives, supervivientes y familiares del asesino para tejer una imagen completa de una investigación compleja y defectuosa. Es un retrato espeluznante de una época en la que era común que las víctimas sintieran vergüenza de hablar y el crimen sexual se minimizaba en la prensa y en los juzgados. Esta serie documental es también un viaje al alma de Michelle McNamara, una tenaz periodista cuyo compromiso implacable con la investigación de crímenes le valió el respeto de las fuerzas del orden público y cuyos artículos obtuvieron numerosos reconocimientos.