El violento siglo XX y la época del olvido

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Los libros que llegan con el otoño que abordan la violencia que acompañó el pasado siglo

 

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Texto: José Ángel LÓPEZ JIMÉNEZ

 

El regreso editorial tras este extraño verano 2020 trae numerosas publicaciones, bien nuevas o a través de reediciones o reimpresiones, que se caracterizan por abordar el tema de la violencia que acompañó al pasado siglo. Tanto desde una perspectiva literaria, de ficción, como desde el ensayo y la investigación histórica más rigurosa vamos a repasar algunos de estos títulos.

portada una violencia indomita julian casanova 202002111832Julián Casanova, en Una violencia indómita. El siglo XX europeo (ed. Crítica) realiza una extraordinaria síntesis del mosaico temático-cronológico de la violencia desplegada en el pasado siglo. Renuncia a las divisiones canónicas, como la realizada por Hobsbawm, entre el largo siglo XIX-desde la Revolución Francesa (1789) hasta el inicio de la Primera Guerra Mundial- y el corto siglo XX-desde 1914 hasta la disolución de la Unión Soviética, en 1991- o la europeo-occidental, que divide el siglo XX en dos mitades-la primera extremadamente violenta y la segunda pacífica- incluyendo las manifestaciones de la violencia protagonizadas por el terrorismo anarquista y los conflictos en la antigua Yugoslavia. El inicio del siglo marcó una divergencia entre la situación de las metrópolis y las de los pueblos sometidos a su dominio colonial. La implosión de los imperios otomano, Romanov y Habsburgo (acaba de aparecer el excelente libro de Martyn Rady, Los Habsburgo, ed. Taurus) la primera contienda mundial y la fase álgida del imperialismo colonial se concentraron en el tiempo con la revolución bolchevique y el auge de los nacionalismos étnicos. Lejos de amortiguarse con la finalización del conflicto global, la violencia no desapareció de la comunidad internacional, debido esencialmente a la fragilidad de los sistemas democráticos y la aparición de los fascismos en sus diversas versiones. La consolidación en Europa Oriental y, en particular en la Unión Soviética, de regímenes abiertamente represivos consolidó la violencia como principal instrumento para apuntalar a los mismos. La tipología fue variada: revolucionaria, contrarrevolucionaria, paramilitar, fascista, nacionalista, comunista, la de los asesinatos masivos y la de los bombardeos de poblaciones civiles. El análisis de la violencia transversal contempla diferentes escenarios y períodos pero, lo más relevante, es que pone el foco en la limpieza étnica, la violencia sexual y el genocidio, en lo que el autor clasifica como “violencia sin fronteras”. De los escombros y las cenizas de la Segunda Guerra Mundial se desprendió un escenario de prisiones, linchamientos, violaciones masivas-como las posteriores a la ocupación de Berlín por las tropas soviéticas- y el continente europeo quedó divido en sistemas democráticos (Grecia, Portugal y España al margen) y dictaduras comunistas que generaron represión y violencia. El repaso a lo acontecido en los conflictos yugoslavos nos remite de nuevo a las “operaciones de limpieza étnica” como forma de expulsión territorial. La reivindicación y el conocimiento del pasado debe de quedar en manos de los historiadores profesionales, a diferencia de su utilización con fines espurios (Todorov dixit) No parece que hayamos aprendido mucho.

sigloxxpostguerraLa obra del fallecido Tony Judt resulta imprescindible para cualquier recorrido fiable sobre el siglo XX. La editorial Taurus ha reimpreso dos obras clásicas de este autor, Sobre el olvidado siglo XX y Postguerra. En el primer volumen nos advertía el historiador sobre la tendencia creciente al olvido, incluso antes de conocer, analizar y entender los acontecimientos más próximos. Lo que, en pura lógica, facilita la manipulación de los mismos y el nulo aprendizaje que nos podrían proporcionar. En el segundo trabajo, monumental análisis histórico de la segunda mitad del siglo XX, acaba realizando una reflexión que, aún sugerente, puede resultar controvertida: “la primera Europa de postguerra se levantó  sobre una memoria deliberadamente errónea: el olvido como forma de vida. Por su parte, desde 1989, el continente se ha construido, a modo de compensación, sobre un excedente de memoria: un recuerdo público institucionalizado en los mismos cimientos de la identidad colectiva. La primera no podía durar, pero tampoco la segunda. Cierto grado de abandono e incluso de olvido es necesario para la salud cívica”. Cuestión que, planteada por un historiador, nos plantea dilemas variados. Sin embargo, en la primera de las obras referidas, Judt realiza un extenso repaso de diversas figuras intelectuales, políticas, acontecimientos históricos y Estados-en concreto a Estados Unidos le dedica la cuarta parte del libro- Desfilan personajes como Koestler, Arendt, Levi como representantes del “Corazón de las tinieblas”, Camus, Althusser, Said, como representantes del compromiso intelectual de postguerra, y Bélgica, Rumanía, la Francia de 1940 o La Guerra de los Seis Días como hechos o Estados singulares. Sin duda, imprescindibles para fijar el paisaje de la violencia en el pasado siglo.

populismoEl siglo XXI apunta al populismo como protagonista principal, al menos durante el casi primer cuarto transcurrido. En El siglo del populismo de Pierre Rosanvallon (ed. Galaxia-Gutenberg) el historiador francés rastrea los orígenes de los diversos movimientos populistas remontándose al siglo XIX pero deteniéndose en los ejemplos latinoamericanos del siglo XX (el peronismo y la experiencia de Getúlio Vargas en Brasil) El estudio se estructura en torno a la anatomía, la historia y la crítica. El papel del liderazgo, el culto al referéndum, la posición anti (liberalismo, globalismo, internacionalismo, constitucionalismo) el carácter interactivo de la democracia, la relación directa del pueblo-instituciones-liderazgo, la supuesta regeneración moral son alguno de los aspectos investigados en este notable ensayo que vaticina la importancia ya evidenciada de estos movimientos-en sus múltiples versiones- durante las próximas décadas.

paduraQuien no haya leído a Leonardo Padura no sabe lo que se pierde. Este novelista y ensayista cubano, residente en La Habana y Premio Princesa de Asturias 2015, escribe deliciosamente. Describe ambientes y personajes de su Cuba intemporal con una capacidad insólita para transportar al lector. Sin duda, El hombre que amaba a los perros, en torno a León Trostki y Ramón Mercader es su mejor novela-muy bien documentada históricamente- Acaba de publicar Como polvo en el viento (ed. Tusquets) novela en la que aborda el tema del exilio, del desarraigo en el marco de la historia de Cuba durante más de medio siglo. Y todo desde la perspectiva de un autor que ha permanecido siempre en la isla, asistiendo a las despedidas permanentes de amigos que la abandonaban. Un tema recurrente en la historia del siglo XX, los desplazados, los refugiados, los exiliados, los apátridas. Muy recomendable.

la gataDesde la ficción también, pero con un notable encaje histórico, acaba de aparecer la segunda novela de la autora georgiana Nino Haratischtwili, La gata y el general (ed. Alfaguara) Saltando desde el conflicto de Chechenia a la actualidad la autora despliega un conjunto de personajes que retratan fielmente la violencia que acompañó las dos guerras de Rusia en la república autónoma durante la pasada década de los 90, así como la corrupción, los oligarcas, y la situación en la periferia de Rusia. Resulta un complemento ideal para la primera novela de Haratischwili, La octava vida (ed. Alfaguara) auténtico fresco del siglo XX ruso desde la historia de varias generaciones de una familia georgiana y, de nuevo, desde la perspectiva de una república periférica de la Unión Soviética y posterior Estado independiente que sufrió la secesión de dos entidades (Osetia del sur y Abjasia) a principios de este siglo.

Por último, se nos anuncia la última obra de Arturo Pérez Reverte para el próximo mes de octubre. En ella se ocupa de uno de los episodios más violentos de la Guerra Civil española, la batalla del Ebro, desarrollada fundamentalmente durante el mes de julio de 1938. Línea de fuego (ed. Alfaguara) promete ser una de las grandes novelas del autor.