¿Qué es eso que se arrastra hacia Rosalera?

Hits: 399

Llega a las librerías el segundo volumen de la trilogía de Ajenjo: “La Insurrección de Rosalera”, de Tade Thompson

 

insurre

 

 

Texto: Sara SEGOVIA ESTEBAN

En 2018, Lee Runas (@LeeRunas), la división de fantástico, terror y ciencia ficción de Alianza, publicó en español el primer volumen de la trilogía de Ajenjo: Rosalera. Con un nombre tan evocador nos llegó la primera novela de Tade Thompson, médico, psiquiatra, ilustrador y escritor londinense, y criado en Nigeria, de origen yoruba. Una obra que cautivó a público y crítica y cuya reseña —si es que habéis sobrevivido sin entrar en la cúpula— podéis leer aquí (http://www.librujula.com/actualidad/2363-2066-el-ano-de-la-invasion).

Ayer, 24 de septiembre, se publicó el segundo volumen, La insurrección de Rosalera (The Rosewater Insurrection en el original), en una fantástica edición en rústica con portadas mate, obra de Octavi (@Octavi), y traducción de Raúl García Campos (@Raul_G_Campos). 

Salvo honrosas excepciones, que no desvelaré aquí, nos encontramos en 2067, un año después de los sucesos narrados en Rosalera. La urbe nacida en torno a la cúpula alienígena es una ciudad caótica y llena de vida… en parte extraterrestre.

Su alcalde, Jack Jacques, ha declarado su independencia de Nigeria, pero la bóveda alienígena en la que se basaba su prosperidad está agonizando y las fuerzas gubernamentales atacan la ciudad. En los suburbios despierta una misteriosa mujer que no sabe quién es, pero que tiene recuerdos de algo mucho más antiguo y extraño. Entre tanto, otra forma alienígena, aparentemente una planta, ha arraigado en Rosalera y está destruyendo a Ajenjo y la bóveda.

insurrección portadaEn este segundo volumen, Thompson recupera a algunos de los personajes de su primera novela, quienes, unidos a las nuevas incorporaciones, forman un crisol de voces que se funden magistralmente en una obra de puntos de vista múltiples cuyas personalidades se reflejan en los diversos narradores que habitan entre sus páginas.

Kaaro, el sensible al que conocimos (y al que, pese a todo, cogimos cariño) en Rosalera, pasa aquí a un segundo plano y cede el protagonismo a Aminat, su novia y agente de la S45. Poderosa, leal, fuerte, toma el relevo y vence en una carrera por la supervivencia en la que deberá enfrentarse a enemigos externos y a conflictos de intereses que la obligarán a decidir en situaciones extremas.

En su entorno revolotearán Femi Alaagomeji y Alyssa Sutcliffe, dos mujeres valientes abocadas a luchar por aquello en lo que creen: la supervivencia de los suyos. Y entre todas, Jack Jacques, el alcalde que surgió del barro, la figura perfecta e irreal que hasta ahora ha gobernado Rosalera pensando en el bien común, que desafiará a la nación apoyándose en una bóveda que se enfrenta a sus propias amenazas.

Thompson abandona en esta novela los saltos temporales y cambios de narrador de la primera para ofrecernos una historia más lineal, pero más compleja en sus matices. La expansión del mundo alienígena en la tierra y la profundización de los problemas políticos en la Nigeria del 2066 van a crear un escenario colorido en el que se moverán los personajes, enriqueciendo así una historia cuyo mundo se amplía más y más a cada página que pasamos.

En Rosalera la cúpula era un vergel y una explosión vital de fauna, flora y seres humanos que habían atravesado sus paredes en alguna de las Aperturas; en La Insurrección, conforme esta se marchita, somos testigos del surgimiento de una nueva biodiversidad alienígena que desafía las fronteras de nuestra mente. Algunas de las creaciones de Thompson, como las enroscaderas, las modificaciones de Nuru o el nuevo rostro que muestran los reanimados, nos ofrecerán momentos memorables de la novela: impactantes, divertidos, entrañables. Alienantes y cercanos a la vez.

 Con La insurrección de Rosalera, Tade Thompson recoge todo lo bueno que nos entregó en la primera visita de Ajenjo, lo une con bien escogidas citas y guiños literarios, filosóficos, científicos, y nos lo entrega en una bandeja de plata listo para ser disfrutado. Su mano sabia profundiza en el carácter y en los motivos que subyacen a los actos de estos personajes, y saca también a la palestra, en una brillante segunda parte, a un Kaaro maduro, cambiado, y a un Anthony que deberá explorar los límites del asidero que lo guarda. 

Si Rosalera supuso la impactante llegada a la tierra de los alienígenas, nuestra primera inmersión en la xenosfera y el descubrimiento de que no estamos solos, La insurrección es la muestra de que las civilizaciones se alzan y caen, nacen y mueren. Deberemos dar la bienvenida y aprender a decir adiós en esta novela, aunque no a un autor que ha venido para quedarse. El último tercio de La insurrección es una apoteósica catarsis que abre el camino a lo que está por llegar. Solo nos queda saber una cosa: ¿para cuándo la tercera parte?