Premio para el amor en Gaza

 

texto ANTONIO ITURBE

El amor puede crecer en los sitios más insospechados, incluso en una zanja de odio y violencia como la Franja de Gaza. Laura Garzón debuta con Promesas de arena, novela de amor en tiempos, más que revueltos, explosivos.

Arranca Promesas de arena con una cita de Umberto Eco en El péndulo de Foucault: “No es que te enamores porque te enamoras, te enamoras porque en ese período tenías una desesperada necesidad de enamorarte”. La novela nos muestra que el amor es, precisamente, aún más intenso allá donde más se necesita. La historia de una mujer europea que se va como voluntaria humanitaria a Gaza es un camino lleno de dificultades que arrancan desde el primer minuto en que pone un pie allí: llega repleta de ilusión y ganas de colaborar pero, al contrario de lo que creía, no es recibida con ningún entusiasmo, sino con hostilidad. No llega a un país distinto, llega a un planeta diferente. Y las ideas preconcebidas e ingenuas de los occidentales allí no valen nada. No sirven para nada.

Sin embargo, su empeño hará que se vaya integrando en la cultura local y vaya entendiendo sus códigos hasta hacerlos propios. Y en esa inmersión descubrirá que, bajo la costra de violencia y recelo que tapa todo a primera vista, palpita el mundo de lo cotidiano y de lo humano. Y es ahí donde el amor surge por todas las grietas de la pared de odio. Un amor sentimental pero también el amor entre familias que crean una red que soporta todas las caídas o entre las personas que, lo mejor que pueden, incluso con muchos errores y deficiencias, intentan hacer del mundo un lugar un poco menos sórdido. El amor sentimental que ve crecer dentro de sí la protagonista en ese marco donde todo se vive tan intensamente tiene también una manera volcánica de manifestarse. En medio de mil problemas y una vida al límite de todo, no sabe si ese amor la va a salvar o la va a terminar de destrozar.

Laura Garzón, publicista de profesión, debuta con esta novela ganadora de un premio de narrativa donde participan exclusivamente mujeres. Podrá celebrarlo con los 3.000 euros de dotación, la publicación de la obra en Roca Editorial y una caja de cava mensual durante un año. El libro se presenta hoy en la Fundación Sierra i Fabra de Barcelona.

 

Además, se fallaron la semana pasada los premios Azorín y Abogados de Novela. El primero, dotado con 45.000 euros, recayó en Fernando Delgado por Sus ojos en mí, donde narra el “amor admirativo” entre Teresa de Jesús y el fraile Jerónimo Gracián (el 28 de marzo, claro, se cumplen quinientos años del nacimiento de la santa), que tuvo lugar en un contexto de reforma del poder religioso, como si el amor, y más aún el de tipo “admirativo”, no resultara lo suficientemente proceloso. Y el segundo, por su parte, entregó sus 50.000 euros de bolsa a Jesús Sánchez Adalid por la obra La Mediadora. Curiosamente, el extremeño también ha dedicado un libro a Teresa de Cepeda y sus cuitas tanto religiosas como terrenas, Y de repente, Teresa, que publicó Ediciones B.

Deja tus comentarios

Enviar un comentario como invitado

0
términos y condiciones.

Comentarios

  • No se han encontrado comentarios