Gonzalo Torné se pone negro

Hits: 3478

 

texto REDACCIÓN  foto DIANA SOLCHAGA

Después de lograr una acogida favorable de la crítica especializada y ser traducido a una decena de lenguas ha decidido abrir una nueva brecha literaria en la novela negra. Lo hace con un pseudónimo (a la manera de John Banville/Benjamin Black), creando Álvaro Abad como firma para esta nueva andadura. Le preguntamos si no puede parecer que sea una manera de señalar la obra mayor de la obra menor: “Se trata de distinguir lo que es un trabajo en un género muy determinado del resto de la obra. Claro, mis otras novelas son el proyecto de mi vida, mientras que esto no deja de ser un divertimento, hecho con el máximo rigor y donde me lo he pasado muy bien escribiéndolo; aspiro a que sean novelas para todos los públicos”.

En Nadie debería irse a dormir nos sitúa en La Rioja, donde un conocido bodeguero aparece muerto. Inicialmente parece un suicidio, presionado por la ampliación fallida de sus negocios, pero en realidad ha sido asesinado. Aparecen dos muertos más y el jefe de policía decide llamar a Trejo, un veterano policía prejubilado de manera improcedente: Trejo se hace un poco de rogar, pero termina poniéndose manos a la obra y sólo pide para su equipo a un agente novato que sepa conducir. No necesita más. Hay en Trejo un cierto aire del Méndez de González Ledesma pero menos amargo y más hiperactivo: policías que vivieron en el franquismo, duros pero nunca de vuelta de las cosas, que tienen rayos X para ver el alma humana.

Torné/Abad afirma que “no es una novela truculenta, no busca horrorizar al lector. Más bien quiere remitir a las series de detectives de los años 80, con mucho diálogo y sentido del humor. Una novela incluso teatralizada”

El título hace referencia a la gente a la que la sociedad manda a dormir: “aquellos, como le pasa a Trejo, a los que los cambios políticos dejan desubicados y cambian los buenos en malos o los que llegan a los sesenta años y se prescinde de ellos aun cuando puedan ser muy útiles”.

Las relaciones tormentosas entre Trejo y su hija son otro de los vectores de la novela, en línea con el interés que Torné ha mostrado en sus novelas por las interioridades familiares. La corrupción que late tras los asesinatos es el otro contrapunto de esta historia de pesquisas escrita con el toque de calidad de su autor. Le preguntamos qué quiere aportar de distinto al género policíaco, por qué hemos de leer esta novela entre otras docenas de novelas policiacas que se publican cada año. “Yo no he pretendido otra cosa que escribir una novela ligera en la que la gracia esté en los giros de la trama. Que tenga un aire de comedia, aunque poco a poco se va oscureciendo”. Y respecto a que haya quien se sorprenda de esta nueva vida policíaca de un escritor literario, “serio”, de suplemento cultural… sonríe: “Yo me he formado en la lectura de los cómics de superhéroes y las comedias televisivas. Creo que en España mis novelas se han leído demasiado en serio”.