Bernard Cornwell se deja de historias

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título Waterloo

autor Bernard Cornwell

traductores Beatriz Eguibar y Tomás Fernández Auz

editorial Edhasa

480 págs. 35 €.

 

El 18 de junio de 1815, los ejércitos de Francia, Gran Bretaña y Prusia se enfrentaron a muerte en Waterloo, un pequeño pueblo cercano a Bruselas. Esta es la historia de la batalla más famosa de la historia, que marcó el destino de toda Europa. La victoria del Duque de Wellington y del príncipe Blücher sobre Napoleón se tradujo en un largo periodo sin guerras, y en la supremacía de Gran Bretaña.

 

BERNARD CORNWELL (Londres, 1944) fue nombrado Caballero del Imperio Británico en 2006 y es reconocido internacionalmente por series como Sajones, vikingos y normandos; El fusilero Sharpe o Arqueros del Rey. Desde hace unos años vive en Estados Unidos.

 

Waterloo probablemente sea la batalla más emblemática del siglo XIX, y la más tratada literariamente. Bernard Cornwell la estudia con una precisión y rigor que observa y desmenuza el gran fresco del brutal acontecimiento. Introduce al lector en un relato impregnado del nervio y la desesperación vividos por sus protagonistas, desde el simple fusilero británico o prusiano al dragón, húsar francés o lancero polaco, para escalar rangos y graduaciones y así permitir un acercamiento al Duque de Wellington, a sus aliados y al mismo Napoleón. Los espléndidos mapas que acompañan la obra –igual que las representaciones pictóricas– muestran la evolución de los combates y la posición de los ejércitos, con lo que ilustran notablemente las diferentes fases de la batalla.

El dramatismo de la narración recoge singulares momentos, como la heroica defensa británica y germana-holandesa del castillo de Hougoumont, que protegía el flanco derecho de los aliados. El decidido ataque de los prusianos de Bülow en Plancenoit. Las arrojadas cargas de la caballería francesa contra los cuadros erizados de bayonetas que la diezmaron; o la última intentona de la Guardia Imperial –a la que acompañó el Emperador durante un corto trecho– para hacerse con la victoria. Pero, más allá de la emoción y la niebla rasgada por los botes de metralla, las balas y los rompedores de artillería; más allá del incesante fuego de los fusiles Baker, Brown Bess y Charleville, que atravesaba las nubes de pólvora flotantes, más allá del polvo producido por los caballos enloquecidos por el estruendo y las heridas recibidas, la composición general que hace Cornwell juntando detalles es colosal. Sin duda, su Waterloo ha cruzado el umbral con todos los honores. FRANCISCO LUIS DEL PINO OLMEDO