Extraterrestres en el siglo XVII

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texto ANTONIO ITURBE  Ilustración ALEJANDRA ACOSTA

“Un hombre que comparte la opinión de Copérnico de que esta tierra que habitamos es un planeta, que el Sol ilumina y hace orbitar a su alrededor como el resto de planetas, no puede evitar pensar a veces que es probable que los demás astros cuenten con sus propios aderezos y enseres, e incluso tal vez con sus habitantes, al igual que esta nuestra Tierra: especialmente teniendo en cuenta los últimos descubrimientos en lo que respecta al firmamento desde la época del mencionado astrónomo, como por ejemplo los satélites de Júpiter y Saturno o las llanuras y regiones montañosas de la luna, que constituyen un argumento potente a la hora de establecer una relación de similitud entre nuestro planeta y el resto”. Estas reflexiones parecen de la revista Muy Interesante del mes pasado, pero son el arranque de Cosmotheoros y fueron escritas hace más de trescientos años.

Las realiza el astrónomo y filósofo (entonces no se podía ser una cosa sin la otra, y tal vez hoy día, tampoco) Christiaan Huygens en la obra a la que dedicó su vida: Cosmotheoros, cuyo subtítulo indica: “Conjeturas relativas a los mundos planetarios, sus habitantes y producciones”. Es el primer libro que de manera sistemática reúne la información científica disponible y especula sobre la vida en otros planetas. Especula mucho, por supuesto. El libro, más que un tratado de astronomía, es una obra de poesía-ficción que nos lleva de paseo por un planeta Júpiter poblado de vegetación exuberante y una variadísima fauna. Porque, en su razonamiento, Huygens considera que si en la Tierra se da una variedad enorme de especies vegetales y zoológicas, así debería ser en otros lugares, aunque sus animales y plantas sean otros.

Respecto a la presencia de inteligencia superior, no aparecen en sus hipótesis los extraterrestres cabezones o los marcianos verdes del siglo XX. Su lógica está conducida por el sentido religioso cristiano y, por tanto, si Dios hace a su imagen y semejanza a sus criaturas inteligentes, así ha de ser allá donde fueran creadas. Por tanto, los seres inteligentes que haya universos adelante tendrán dos brazos, dos piernas, dos ojos, nariz y boca como nosotros. La manera en que el autor hila sus divagaciones tiene una voluntad de rigor enternecedora y una capacidad poética poderosa. Incluso la manera en que se narra –dirigiendo los razonamientos a su hermano Constantijn Huygens- resulta sorprendentemente moderna en su estructura.

Las elucubraciones de Huygens se combinan con un interesante comentario a los trabajos astronómicos de sus antecesores, con lo que el texto se convierte en un exhaustivo tratado general de astronomía hasta el momento, con apuntes sobre Plutarco, Copérnico, Kepler o Descartes, con el que es bastante crítico por su tozudez en no ver, en materia astronómica, lo evidente: “a menudo me he preguntado cómo un hombre de talento dedicó tanto esfuerzo para que tales fantasías encajasen entre ellas.” Lo mismo nos preguntamos sobre este trabajo del propio Huygens, que acabó con un enorme esfuerzo los últimos años, gravemente enfermo y que, sabiéndose morir, dejó ante notario el poder a su hermano para llevar al editor esta obra, que debía creer un pilar de la ciencia occidental. Tal vez no sea el pilar que él creyó, pero es una bella columna con volutas en el edificio de la indagación y la curiosidad del conocimiento.

Al magnetismo de este libro contribuye de manera decisiva la forma en que lo ha editado Jekyll & Jill. Una edición artesanal en la que sus editores nos cuentan que han pegado las ilustraciones una por una. Un trabajo de chinos hecho en Zaragoza por sus editores Víctor Gomollón y Jessica Aliaga. Será que Gomollón es la inversa de mogollón y por eso sus libros tienen el aire miniaturista de las cosas hechas cuidadosamente una a una. Las ilustraciones de Alejandra Acosta son hipnóticas y en el interior de solapa hay de regalo un ingenioso recortable para que hagamos variadas combinaciones con cabezas cuerpos y extremidades y podamos fabricar nuestro ser extraterrestre a medida. Un libro de otro planeta..