Las 10 novelas con más músculo de la nueva temporada

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texto ANTONIO ITURBE

-Pureza (Salamandra) de Jonathan Franzen. Probablemente sea el autor norteamericano más relevante del momento. No escribe novelas sino novelones, obras de una rotundidad literaria que empiezan a ponerle cara de futuro premio Nobel. Esta es una comedia de tonos sombríos sobre el idealismo juvenil, la fidelidad extrema y el asesinato, pero sobre todo vuelve a ser un gran fresco sociológico de nuestra era.

-El último día de Terranova (Alfaguara) de Manuel Rivas. Tiene una de las prosas más poéticas de estos pagos. Se le ha achacado que, frente a los libros de crónica personal o de relato breve, donde hipnotiza como un flautista de Hamelin con su música de metáforas, en la novela no ha terminado de alcanzar el mismo brillo. Puede ser. Pero mejor un libro imperfecto de Rivas que diez libros redondos de autores vulgares. Nos cuenta la peripecia de Vincenzo, un librero que, ante la amenaza de desahucio, ha de cerrar Terranova, su librería-vivienda, en realidad un refugio de náufragos sociales. Esta es una novela melancólica pero no desesperada: aunque todo se derrumba bajo sus pies, encontrará la manera de no hundirse.

-Una sensación extraña (Literatura Random House) es la última novela del Nobel Orhan Pamuk. Una vez más, Estambul es el epicentro de todas la cosas. Esta vez lo recorremos a través de los ojos soñadores del vendedor callejero Mevlut Karatas y otros personajes que orbitan por esa ciudad que nunca duerme. A los 12 años abandonó la minúscula aldea de Anatolia donde nació y desde entonces ha suplido las carencias con una fantasía de Quijote. Los vertiginosos cambios en la urbe, que muestran los contrastes entre la ciudad vieja de calles bulliciosas y los nuevos barrios ultramodernos, nos acercan a las contradicciones de una Turquía que vive con un pie en oriente y otro en Europa.

-El reino (Anagrama) de Emmanuel Carrère. No es una novela, pero tampoco es un ensayo ni una biografía. Es un libro de Carrère. Sus biografías narrativas, bien inyectadas de las propias vivencias y digresiones del autor, son fuente inagotable de placer y aprendizaje. Se enfrenta en este ambicioso libro nada menos que a la figura de Jesús de Nazaret. Pero lo hace a su manera: primero, con una larga introducción en la que relata su etapa de catolicismo exacerbado (con un desaforado fervor de converso que él mismo relata con conveniente ironía), y después buscando un ángulo para acercarse a Jesús que encuentra en los relatores bíblicos Lucas y Pablo, refinado el uno y empecinado, el otro.

-El regreso del Catón (Planeta) de Matilde Asensi. Tras una larga (quizá muy larga) trilogía pirata (Martín Ojo de Plata), vuelve a sus fundamentos. Quizá El último Catón haya sido su novela si no más redonda, porque en eso ella siempre es minuciosa, sí la más sorprendente. Ahora nos va a pasear por la Ruta de la Seda, las alcantarillas de Estambul, Marco Polo, Mongolia, Tierra Santa… Mucho ritmo, buena documentación y hábiles engranajes convierten este thriller en uno de los libros destinados a escalar muy arriba en las listas de más vendidos.

-Controlaré tus sueños (Roca) de John Verdon. El autor de Sé lo que estás pensando nos lleva de nuevo junto a Dave Gurney, policía de homicidios retirado que nunca puede disfrutar de su jubilación tranquilo. Un nuevo caso muy turbio, con esa habilidad de Verdon para convertir las tramas en puzles angustiosos, pondrá a prueba los nervios de los lectores.

-Los besos en el pan (Tusquets) de Almudena Grandes. La autora lo explicó muy bien en un artículo con el mismo título: hubo un tiempo en que en España, cuando se caía un mendrugo al suelo, se cogía, se besaba y se devolvía a la panera. Porque este fue un país pobre y, según ella, digno. Mientras que ahora somos unos niños ricos a los que les han quitados sus juguetes. Su nueva novela va a ser de lo más devorado este otoño.

El secreto de la modelo extraviada (Seix-Barral) de Eduardo Mendoza. Oficial y caballero de la narrativa española contemporánea, regresa a la novela tras tres años desde El enredo de la bolsa y la vida, una novela ligera y aguda que retrataba una vez más, con precisión e ironía, la Barcelona contemporánea. Su nueva novela nos trae de vuelta al extravagante detective de El laberinto de las aceitunas y El misterio de la cripta embrujada en un caso que promete ser demencialmente cuerdo.Quien crea que las novelas humorísticas son menores, que lea entre líneas y descubrirá una mirada que tira con bala.

-La Zona de Interés (Anagrama) de Martin Amis. El británico, que no estaba ya en su mejor momento, ha vuelto a hacer lo que más le gusta: armar el taco. En esta novela toca la tecla prohibida: utiliza el humor (sobre todo la ironía) en una historia situada en el campo de exterminio de Auschwitz. Sus editores de Alemania y Francia se negaron a publicarla. Aquí Anagrama no falla. Les va la marcha (literaria).

-Lo que no te mata te hace más fuerte (Destino) de David Lagercrantz. La serie Millennium de Lisbeth Salander y el sufridor Blomkvist sigue adelante incluso sin el pobre Stieg Larsson, que se murió sin saber que era célebre. El espectáculo debe continuar. Lagercrantz cose una nueva historia estirando de los hilos dejados por Larsson.