Una guerra con 100.000 muertos

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texto MILO J. KRMPOTIC' & TONI ITURBE foto TONI ITURBE

Aunque sea autor de diecisiete novelas ya, algunas de ellas tan populares como Salvajes o Muerte y vida de Bobby Z, no se puede hablar de Don Winslow sin mentar una de ellas en concreto. No fue la que le dio fama, no fue la que le permitió dedicarse exclusivamente a la escritura, pero sí se trata de su magnum opus, un fresco de tres décadas de lucha contra el narcotráfico mexicano que llevó a las más altas cotas las tres grandes cualidades del neoyorquino: su conocimiento del mundo de la droga, su habilidad para crear personajes memorables y un ritmo cargado de adrenalina, sencillamente feroz, capaz de clavarte más de un mordisco mientras te mantiene pegado a sus páginas.

Esa novela que no podemos dejar de mentar al hablar de Don Winslow y que sin embargo aún no hemos especificado es, claro está, El poder del perro. Por ello resultaba inexplicable que, toda vez aparecida su secuela en el mercado anglosajón, ningún sello hispano se lanzara a echarle el lazo. Y ese pequeño misterio de nuestro verano editorial ha quedado resuelto esta noche, cuando se ha sabido que El cartel era de hecho la obra ganadora de la novena edición del Premio RBA de Novela Negra, que con sus 125.000 euros de bolsa representa el mejor pagado de los galardones al género criminal que en el mundo son.

Durante la ceremonia de entrega, celebrada en el auditorio de la sede barcelonesa de RBA, Don Winslow se ha mostrado risueño e incluso se ha animado a hablar en nuestro idioma: “Vivo en una zona de California donde los sitios más hermosos tienen nombre español”. A continuación ha revelado que se presentó al premio bajo el seudónimo de Frankie Machine: “Es un homenaje a uno de mis personajes y también un chiste, porque hay amigos que me llaman Frankie Machine por la cantidad de libros que escribo. No tengo un brazo de oro como él, pero sí de hierro. Me levanto cada día a las cinco y trabajo doce horas. Me he convertido en una factoría”. Y, sobre la trama del libro, ha comentado que “he vuelto al tema del narcotráfico mexicano porque han pasado muchas cosas en estos años. Solo se puede definir lo sucedido entre 2002 y 2013 como una guerra. La enorme cantidad de dinero de los carteles les ha permitido no solo corromper a la policía, sino tener ejércitos propios. Por eso el gobierno combate contra ellos con el ejército nacional. Es una guerra. En estos años han asesinado a 100.000 personas, ha habido más de 20.000 desaparecidos y 131 periodistas asesinados”. Antes de cerrar la rueda de prensa (Manel Martos, editor de RBA, ha anunciado que el escritor regresará en octubre para conceder entrevistas con más calma), Winslow ha contado también por qué una de las partes de su novela acontece en Barcelona: “No quiero ofender a mis anfitriones, pero Barcelona es un punto clave de la entrada de cocaína a Europa. En esa escena se muestra el encuentro entre un representante italiano y otro del cartel mexicano”.

El cartel, cuya adaptación cinematográfica prepara ya Ridley Scott con Leonardo DiCaprio como principal protagonista, recupera a los dos principales protagonistas de El poder del perro: el narco mexicano Adán Barrera, que aspira a reconstruir su imperio tras huir de la cárcel, y el agente de la DEA Art Keller, que no dudará en dedicar otros diez años de su vida a acabar con el reinado de terror del hombre que asesinó a su compañero. Se da la curiosa circunstancia de que el nombre real en que está basado el personaje de Barrera, Joaquín “El Chapo” Guzmán, se fugó en julio de la prisión en la que cumplía condena sirviéndose de un túnel de 1.500 metros de longitud. En un reciente artículo para la CNN, Winslow apuntó a la connivencia del gobierno mexicano en dicha evasión, con el objetivo de que el cartel de Sinaloa que lidera Guzmán prevalezca sobre el emergente y notablemente más violento nuevo cartel de Jalisco. Esta misma noche, el escritor lo resumía así: “‘El Chapo’ tardó menos en salir de la cárcel de lo que he tardado yo en hacer el check out de la habitación de mi hotel. Cuando el gobierno mexicano se negó a extraditarlo a Estados Unidos ya sabíamos que saldría. Pero es mejor un Chapo en libertad que en la cárcel. Tiene suficiente poder para asegurar una tregua como la de los últimos dos años; al fin y al cabo, ha ganado la guerra”.

Afirma que no se siente en peligro a pesar de contar los entresijos del narcotráfico mexicano de la manera tan cruda en que lo hace: "Yo no soy Saviano". Sobre todo, por dos motivos: "Uno, porque soy ciudadano norteamericano y vivo al otro lado de la frontera. Y el otro, porque soy escritor de novela negra, de libros de ficción... y 'El Chapo' Guzmán no pasó del tercer curso de primaria: es analfabeto. A los carteles mexicanos no les preocupan los escritores. Los verdaderos héroes son los periodistas mexicanos que se juegan la vida allí dentro". Dejó claro quién es para él 'El Chapo' Guzmán: "Me enfurece el tratamiento que le dan a menudo los medios, como una especie de Robin Hood o un personaje de cómic. Es un terrible asesino con las manos manchadas de sangre inocente. Y lo que se merece es pasar el resto de su vida en la cárcel y luego ir al infierno".