Tangi Malmanche, 'Kou el Corb'

 

título Kou el Corb i altres contes bretons

autor Tangi Malmanche

traductora Lourdes Cayetano

editorial Hermenaute

140 págs. 13,50 €.

 

Un joven bastardo bretón que trabaja como cuervo en un hospital para apestados a cambio de una ración de tocino y una jarra de vino diaria. Las tiernas alumnas de una escuela para niñas-bien que se reparten a los caballeros de la mesa redonda como objeto de su primer amor. Una esposa que decide fingir que su marido sigue vivo para no dejar de cobrar su pensión. Kou el corb i altres contes bretons es un libro de relatos que se mueve entre la picaresca y el gótico, entre el simbolismo y la sátira, para retratar las contradicciones de la sociedad francesa de finales del siglo XIX y principios del XX.

 

Tangi Malmanche (1875-1953) fue un dramaturgo implicado en la revitalización de la cultura bretona. Escribió obras de teatro en bretón como Gurvan, Ar Marc'hek Estranjour o An Antechrist. En francés, escribió la novela La Tour de Plomb y los tres relatos editados en Kou el corb i altres contes bretons.

 

Como lector que también es autor, de vez en cuando me encuentro con libros que, además de disfrutar, me gustaría haber escrito. El arco iris de gravedad, por David Aliaga. O La estrella de Ratner o Pregúntale al polvo. Son novelas que uno sabe que no escribirá, ya no solo porque se le haya adelantado el dichoso Thomas Pynchon, sino porque ni es su registro, ni son sus temas, ni está dotado con la capacidad de quienes las alumbraron. Como editor, también me sucede que en ocasiones envidio el descubrimiento al que han llegado otros compañeros de profesión. Ser el editor que lee por primera vez La conjura de los necios de John Kennedy Toole o que rescata del olvido El chal de Cynthia Ozick. Una sensación de admiración y reconocimiento profesional hacia Lluís Rueda, editor de Hermenaute, me embargó durante la lectura de Kou el corb i altres contes bretons de Tangi Malmanche.

Se trata de tres relatos –o nouvelles– publicados originalmente entre 1933 y 1934, y que todavía no han sido trasvasados al español. En versión de Lourdes Cayetano, Hermenaute ofrece por primera vez a los lectores en lengua catalana un pequeño tesoro de la literatura bretona que su editor halló, casi por casualidad, en una librería de viejo durante unas vacaciones en la región francesa. El cuento que abre el volumen, Kou el corb, está urdido con mimbres de la tradición picaresca, el humor negro y el relato gótico. El narrador, que habla desde ultratumba, rememora su existencia de bastardo bretón que tuvo que buscarse la vida cuando sus padres ya no pudieron hacerse cargo de su manutención y acabó convertido en cuervo, uno de los enterradores (“cuervos”, por su vestimenta negra) que trabaja en un hospital de apestados a cambio de generosas raciones de tocino y vino, un extraño contexto en el que aprendió acerca de la mentira, la supervivencia, el sexo…

Suzanne La Prestre se desprende del tono picaresco para acercarse a una literatura simbolista, elegante, de evocación artúrica, que remite a Marcel Schwob o al Oscar Wilde de relatos tan emotivos como El príncipe feliz o El gigante egoísta. En una escuela para señoritas, las jóvenes alumnas conocen el amor en románticas ensoñaciones en las que se encuentran con los virtuosos caballeros de la mesa redonda, un escenario luminoso sobre el que Malmanche sabe mecer una inquietante sombra de crueldad, de la adultez y la vida extramuros cerniéndose sobre los tiernos corazones de las muchachas. El último texto, La mostra de Landouzadan, nos devuelve la mirada negra y la sonrisa afilada para regresar a la Bretaña rural del primer cuento, en la que esta vez leeremos cómo la madre de una mísera familia oculta la muerte de su marido para poder seguir cobrando su estipendio.

La edición de estos cuentos en catalán –y espero que pronto en castellano– descubre a un autor singular, en tránsito entre las formas textuales y los temas del siglo XIX y el inicio del XX, y que desde el humor negro y el simbolismo retrata la vida de la Bretaña rural, que impregna su lenguaje. Poseedor de una notable elegancia estilística y de una excelente capacidad para la composición de atmósferas, las narraciones de Malmanche se mueven entre registros de manera natural, sin que el lector se sobresalte, conduciéndolo por los caminos enfangados del norte de Francia y de un tiempo que no es el suyo, sin que sepa si debe terminar de esbozar la sonrisa frente al libro o no. Kou el corb i altres contes bretons de Tangi Malmanche es una pequeña joya de literatura bretona que urgía redescubrir. DAVID ALIAGA

 

Deja tus comentarios

Enviar un comentario como invitado

0
términos y condiciones.

Comentarios

  • No se han encontrado comentarios