Guillermo Roz, 'Malemort, el Impotente'

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título Malemort, el Impotente

autor Guillermo Roz

editorial Alianza

264 págs. 16,50 €.

 

En el pueblo de Aveyron, al sur de Francia, vive un joven campesino llamado Malemort. Tiene un par de hermanos, una madre terrible y un padre que, después de haberse cortado un dedo con un hacha, se refugia de la locura leyendo la Biblia y cuidando un canario. En ese ambiente opresivo y pueblerino, Malemort conoce a Juliette, de quien se enamora perdidamente, con la que se casa y a la que nunca, sin embargo, le da un hijo. Víctima de las malas lenguas, que le apodan “el impotente”, Malemort encontrará una salida para su mote en un barco con destino a Buenos Aires.

 

GUILLERMO ROZ (Buenos Aires, 1973). Vive en Madrid desde el año 2002. Ha publicado las novelas Flotarium, Les ruego que me odien y Tendríamos que haber venido solos. Escribe en los periódicos El País de Madrid y El Universal de México.

 

Muy pocas novelas tienen la capacidad de mantener una tensión narrativa constante dentro de un marco realmente histórico. Malemort, el Impotente es una de ellas. La ganadora del XVI Premio Unicaja Fernando Quiñones es una novela de endiablado ritmo y perfecta ejecución, donde el argentino Guillermo Roz traza el destino de un hombre que, parafraseando a Jorge Luis Borges, es quizás todos los hombres: Malemort, alguien que, siendo todavía muy joven, a finales del siglo XIX se marcha de su Francia natal y llega a la próspera y pujante Argentina de entonces, donde, junto a unos cuantos compatriotas suyos, participa de la construcción de una colonia francesa al sur de la provincia de Buenos Aires que será conocida, con el paso de los años, como Pigüé.

Narrada por la hija de este joven que crece y que, a fuerza de luchar contra el mote de impotente y contra los agravios que le precedieron (y después de vivir unos cuantos fracasos en una tierra que promete mucho más de lo que verdaderamente ofrece), intenta hacerse un lugar en el mundo y ser nombrado de nuevo bajo una lengua distinta, la novela no se centra, sin embargo, en las penurias y en las miserias de un inmigrante como Malemort, ni se asoma, tampoco, a esa vidriera irrespetuosa donde reinan la nostalgia y la pérdida de una identidad, sino que pone su acento en la historia de un hombre en el que la tenacidad y la voluntad de vivir hacen que no deje de buscar ese camino que los sueños, como dice un famoso tango de Discépolo, prometieron a sus ansias.  

Así, con un pulso firme y seguro, y con un estilo que por momentos parece pincelado con palabras justas, Guillermo Roz ha compuesto una novela hermosa y espléndida, que sin necesidad de ceñirse a una historia supuesta y verídica logra ser fiel al espíritu de una época y de una épica: la de un hombre al que llamaron Malemort, el impotente; alguien que logra cruzar los mares para salvarse a sí mismo y puede, con mucho de amor fati y de amor propio, ser, finalmente, otro, él mismo. DIEGO GÁNDARA