Ginés S. Cutillas, 'Los sempiternos'

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título Los sempiternos

autor Ginés S. Cutillas

editorial Base

112 págs. 13,90 €.

 

Un hombre vestido de riguroso blanco reparte libros igualmente inmaculados mientras otro se dedica a tocar a la puerta de los sentenciados con la empuñadura de su paraguas. Son los funcionarios del Destino, encargados de ir a por aquellos a los que les ha llegado la hora, personajes que se cruzan y entrecruzan en estos relatos regidos por el azar, donde todo es posible.

 

GINÉS S. CUTILLAS (Valencia, 1973) reside en Barcelona. Ha publicado diversos libros de cuentos y microrrelatos, entre ellos La biblioteca de la vida (Premio Fundación Drac) y Un koala en el armario (finalista del premio Setenil), y la novela La sociedad del duelo.  

                 

Reconocía recientemente el propio Ginés S. Cutillas que había ideado este libro como un todo unitario y, al tiempo, compuesto de cuentos cuya lectura era perfectamente aleatoria e independiente. Sin embargo, la ordenación de los once relatos no parece azarosa, pues empieza donde todo acaba (en la Muerte) y termina donde todo empieza (en el Sexo). Como una escalera vital descendente, se nos irán apareciendo situaciones y estados transitorios que complementan la existencia misma (Mentira, Sueño, Paranoia, Caos, Tiempo, Amor, Estupidez, Ambición y Destino). Y todo ello presenciado por el ubicuo y misterioso Señor de Blanco, encargado de gestionar con mano firme el principio y el fin de este deambular que llamamos vivir. Por fortuna o no, nuestras vidas no están hechas de episodios estancos; bien al contrario, estos se comunican, se entrelazan, se solapan, se confunden, se abrazan al azar y a la casualidad, rayan lo fantástico, lo absurdo o lo increíble. Por eso estos cuentos, todos ellos muy breves, son ramas de un mismo tronco, por los que asoman personajes ya aparecidos anteriormente, donde hay guiños a tramas leídas en páginas precedentes, y por los que pasea el Señor Destino, ese gentleman vestido de riguroso blanco, sempiterno, como un puñetero ángel de la guarda que anhela una jubilación tranquila y honrosa.

La prosa de Cutillas tiene personalidad, eso que algunos llaman un estilo propio, directo pero no necesariamente despojado, que se amanceba con la fina ironía y posee esa rara capacidad para poner al lector en situación con muy pocas palabras (quizá una herencia del haberse prodigado en el microrrelato). El libro también parece rebelarse a la catalogación, ya que si bien está compuesto por cuentos, estos podrían ser rocambolescos capítulos de una novela con canales subterráneos, donde se entra y se sale como en puertas giratorias para desembocar en una misma conclusión: la caprichosa y aleatoria fuerza de la existencia. Un autor y un libro, en definitiva, que merecen el premio de llegar a muchos lectores. DIEGO PRADO