David Barreiro, 'El túnel'

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título El túnel

autor David Barreiro

editorial Pez de Plata

184 págs. 18,50 €.

 

David es un músico venido a menos que cumple sus sueños de juventud tocando cada domingo por la noche en un tugurio de Gijón mientras subsiste pintando casas. Fracasos amorosos y golpes de la vida le han llevado a deambular sin solución aparente. Ahora aparece ante sí una nueva oportunidad que quizás consiga que su vida cambie. Una historia con banda sonora en la que se ahonda en las relaciones, de amistad y familiares.

 

DAVID BARREIRO (Gijón, 1977), escritor y periodista, es autor de las novelas Mediocre, Barriga y Perros de presa, y del libro de crónica periodística Historias de un periodista de provincias. Ha ganado premios por su labor como autor teatral y también por su debut como director con el cortometraje Patatas.

 

Siempre hay luz al otro lado del túnel. Al menos eso nos han contado habitualmente. David Barreiro se adentra en el suyo en esta cuarta novela, una historia de desencanto con fondo musical y con Gijón como escenario. Una mirada nostálgica, la de Barreiro, que ahonda en la rutinaria vida de su protagonista, un entrañable perdedor, en la crisis de los 40, que no ha salido de su ciudad. Músico venido a menos que en los años 1990, mientras triunfaba el Xixón Sound, practicaba el rock. Derrota o resistencia, porque él sigue tocando en el único tugurio que le dejan las canciones que le gustan, versiones de Ramones, The Kinks o Johnny Cash, entre otros clásicos. Estancada su carrera musical, y también su vida (amores truncados y la muerte del padre mediante), no hace más que dejarse llevar. Con tintes de costumbrismo realista local, con personajes contemporáneos, incluidos cameos de agentes de la música alternativa de Gijón como Nacho Vegas, Jorge Explosión o Jorge Ilegal, y la crisis como telón de fondo, Barreiro ya había tratado el tema con profundidad a través de relatos cortos en Peláez. Historias de un periodista de provincias (2014). No hay nada en El túnel que llame particularmente la atención, pero sin embargo crea imágenes de lo más creíbles y perfila personajes secundarios que te atrapan en la historia. La rutina desencantada de noches de alcohol, de años de trabajos de subsistencia, en los que todo cambia para seguir exactamente igual. “No se quiere solucionar nada”, dice Igor Paskual en el prólogo, y es esa continúa adaptación al medio que nos ha tocado vivir la que retrata Barreiro. Hasta que, llegados a un punto de la trama, vuelve a surgir la posibilidad de cruzar el túnel. El personaje tiene la opción de que todo cambie, o de quedarse a ese lado y seguir compadeciéndose de aquello que nunca se alcanzó en el amor, en la música o en la vida. ÁLEX GIL