Andrea Bajani, 'Saludos cordiales'

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título Saludos cordiales

autor Andrea Bajani

traductor Carlos Gumpert

editorial Siruela

120 págs. 14,90 €.

 

Tras la caída en desgracia del director de ventas de la empresa donde trabaja, el protagonista de esta breve novela asciende un paso en el escalafón y accede a uno de los cometidos de su ahora exjefe: redactar las cartas que irán informando a sus compañeros de que han sido despedidos. Y si ello le reporta el mote de “Matarife”, al menos su vida privada pasa a ofrecerle vías de redención con un regreso a la pureza de la infancia.

 

ANDREA BAJANI (Roma, 1975) es autor de crónicas periodísticas, obras teatrales y de diversas novelas, que le han valido premios como el Super Mondello o el Brancati. Siruela publicará en breve Se consideri le colpe.

 

Estimado Andrea Bajani,

Sirvan estas líneas para referirle las impresiones que me ha provocado la lectura de su primera novela volcada al castellano, impresiones que, puedo avanzárselo, han sido ciertamente positivas, pero que también han incluido pequeños episodios de enarcamiento de cejas que usted quizá explique en términos de incomprensión y yo debo adjudicar a lo que interpreté como una ingenuidad no del todo encomiable a la hora de acometer una obra de estas características.

De las tres partes en que se estructura su libro, debo decírselo desde ya, disfruté sobremanera con las recurrentes cartas de despido, piezas delirantes que sin duda transmiten, bajo capas y más capas de fingida humanidad, toda la crueldad y el absurdo que es capaz de generar el trato desatadamente capitalista. No resulta exagerado afirmar que cada una de esas misivas me provocó pequeñas sonrisas y que, caso de no haber mostrado tan terribles circunstancias de fondo, alguna incluso me hubiera abocado a la carcajada.

La narración en su contexto empresarial, por otro lado, se me antojó menos original pero adecuadamente realista, desazonadora en una grisura solo interrumpida por –de nuevo– las ocurrencias de un director de personal que, al provocar un alivio cómico constante, se erige en el más atractivo personaje de la obra, cosa que, mucho me temo, acaba actuando en contra de las intenciones de la misma.

Finalmente –y aquí llegamos al punto más comprometido–, lamento tener que señalar lo traída por los pelos que resulta la excusa que da lugar al apartado íntimo, tan escasamente creíble como idealizado en su desarrollo y por completo fantasioso en su culminación, que para colmo es la de la obra en su conjunto, con esa huida en avión que quizá sea un guiño a Up in the Air (como sabrá, la novela de Walter Kirn es cuatro años anterior a la suya) pero que se sitúa moral y emotivamente en sus antípodas.

Sepa, en cualquier caso, que leeré con interés sus siguientes trabajos.

Saludos cordiales,

MILO J. KRMPOTIC’