Javier Lostalé, 'El pulso de las nubes'

título El pulso de las nubes

autor Javier Lostalé

editorial Pre-Textos

64 págs. 13 €.

 

El poeta nos habla del ser solitario como opción vital: quiere, ama y busca la soledad del “hondo ser si nadie”. Un libro donde el amor y desamor físicos habitan todos y cada uno de los poemas que lo configuran; donde la belleza y la sensualidad brillan y repasan una vida de fulgor y oscuridad, cumplida su madurez. En este libro se muestra al hombre que se ha aceptado, porque ha llegado a comprenderse.

 

JAVIER LOSTALÉ (Madrid, 1942), periodista de RNE durante 36 años, es un reconocido poeta y antólogo, con obras como Jimmy, Jimmy (1976) y la Antología del mar y la noche. Vicente Aleixandre (1971).

 

31 poemas de ritmo clásico tiene este libro de repaso vital. Lo primero que llama la atención es que son poemas que llevan como título una sola palabra, como si el poeta todo lo quisiera resumir y dejar solo su esencia: borra las trivialidades y se queda con lo que interesa, sin trampa ni cartón: la reflexión condensada al máximo, como en el poema Vértigo: “La sideral mudez del mar / que nos respira a cada uno / dentro de su vértigo universal”.

Esta poesía es de muy hondo calado. Léase el poema Inmortal (“En el resplandor de no esperarte / resurrección será la nada”) de un poeta que se reafirma en el tono de sosiego característico, de contención expresiva, de pensamiento denso, de intimismos, de luz tenue y brillante por momentos, pero alejado del ruido y los gritos. Sus poemas son una gavilla de nostalgias, de amor en deseo, de impresiones de vida atrapadas en un boceto, en una silueta biográfica: “Presa de tus propias palabras / viviste sellado al engaño de un sueño, / y de todo lo amado / solo el pulso de su sombra quedó”.

Además es poeta de la sencillez y del ritmo, o mejor dicho, de la armonía, con rigor y mimo por la palabra, hoy que cualquier cosa pasa por ser poema. Lostalé, sin hacer ruido, sin elevar la voz, escribe poemas tan excepcionales como Penumbra, donde anida el amor como salvación: “Vive quien un día amó / borrado en la conciencia de otro ser”. O el poema que cierra el libro, Llave de niebla: “Abre aún lo que no existe / y escucha su última respiración de ceniza”.

Poesía que nace del corazón, de la reflexión; poesía para cantar a la vida; poesía silenciosa y rebelde; poesía serena porque “su destino es renacer / en la sorda trasparencia del olvido”.

Javier Lostalé ha escrito una obra de gran belleza poética, con una gran sensibilidad y sensualidad poco comunes, cercana cada vez más a los místicos, a la poesía encarnada, a la de Juan de la Cruz, por ejemplo: “De un cuerpo abrazado / solo supiste / su vértigo anónimo, / y de cada beso / su amanecer de olvido”. ENRIQUE VILLAGRASA

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