Pablo Gonz, 'Libertad'

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título Libertad

autor Pablo Gonz

editorial Fantasía

338 págs. 18 €.

 

En un futuro lejano, la humanidad ha quedado dividida en “seres superiores”, que viven encerrados en ciudades amuralladas donde una avanzada tecnología les permite dominar la naturaleza y obtener la inmortalidad, y “seres inferiores”, que viven fuera de los muros, apegados a la tierra y a los ciclos naturales. Tras cuestionarse la supuesta libertad de que gozan, Anto, un desengañado funcionario del Ministerio de Exterminio, decide ir a visitar el “peligroso” mundo exterior.

 

PABLO GONZ (Sevilla, 1968) reside en Chile desde 2001. Ha publicado ocho libros, entre ellos las novelas La pasión de octubre (premio Alba-Prensa Canaria), Experto en silencios (premio Juan March) y Libertad.

 

Pablo Gonz no es precisamente un novato en el oficio de contar. En los 1990, y firmando como Pablo González Cuesta, publicó tres novelas que le situaron entre los autores destacados de la nueva narrativa española. Sin embargo, diversas causas personales le alejaron del primer plano editorial. Gonz volvió a las librerías diez años después de la aparición de Los hijos de León Armendiaguirre (Planeta, 1998) con la novela Libertad, publicada en Santiago de Chile en 2008, libro con el que ahora regresa a los escaparates españoles en una bella edición de la recién nacida editorial Fantasía.

Bajo el influjo orwelliano, Libertad nos traslada al siglo XXVII para desplegar una distopía cargada de reflexiones éticas y morales (“socioficción”, lo llama el autor) que componen de manera precisa un alegórico mosaico de nuestro propio presente deshumanizado por la globalización, la tecnocracia y el desequilibrio económico. La historia abarca un periodo dilatado en dos tiempos que va desde un presente en el que Anto (anciano exfuncionario del Ministerio de Exterminio exiliado tras los muros del mundo superior) recuerda su antigua vida, a un pasado en el interior de la ciudad perfecta. En estos ejercicios de analepsis se incluyen también los retazos diarísticos del protagonista, tres afluentes narrativos para un único río que fluye con naturalidad. Gonz sabe hacer uso de la ternura, el humor y la parodia, al tiempo que es capaz de mostrar su lado más crítico a la hora de describir el engranaje interno del mundo superior que, bajo su capa de perfección, esconde un albañal oscuro. El absurdo aparato burocrático, las huecas existencias de seres clonados tras su muerte en un afán por alcanzar la inmortalidad y la reinvención de la fe y la historia a través de un nuevo mártir universal son solo algunos de los elementos que componen esta sociedad perfecta, descrita por Gonz con un pulso narrativo ágil que, a veces, se complace en una deriva discursiva a la que quizá podría ponérsele algún tímido reparo. En lo demás, sin embargo, el autor demuestra sobradas dotes para sostener una historia rica en personajes y subtramas, amén de una imaginación más que notable. DIEGO PRADO