Alexis Ravelo, 'Las flores no sangran'

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título Las flores no sangran

autor Alexis Ravelo

editorial Alrevés

336 págs. 18 €.

 

Es lo que tiene el timo a pequeña-mediana escala: requiere de mucho preparativo y, en el mejor de los casos, te da para tirar un par de meses apenas. Por ello, la banda que lideran Lola y Diego “el Marqués” va a dar por buena la idea de bombero de Eusebio “el Zurdo”: cometer un secuestro exprés en una isla, Gran Canaria para el caso. Su víctima, Diana Padrón, hija del todopoderoso empresario y mafioso local Isidro Padrón. Y cuando los planes nacen torcidos…

 

ALEXIS RAVELO (Las Palmas, 1971) es autor de obras juveniles y de novelas como Tres funerales para Eladio Monroy, La última tumba (premio Ciudad de Getafe) o La estrategia del pequinés (premio Hammett de la Semana Negra de Gijón).

 

Hace poco más de un año, fui uno de los miembros del jurado que otorgó a Alexis Ravelo el premio Hammett de la Semana Negra de Gijón a la mejor obra criminal de 2013 por La estrategia del pequinés. Y, pensando al respecto a la hora de redactar estas líneas, con total honestidad debo decir que recuerdo poco y nada acerca de la trama de aquel libro. Sí, en cambio, permanecen como si lo acabara de cerrar hace un par de minutos las sensaciones que la lectura alumbró en mí: la empatía nuclear hacia sus personajes, la tensión derivada de su ritmo inmaculado, la confluencia con su sentido de la justicia social y la desazón debida al modo brutal con que refleja cómo la realidad puede abalanzarse sobre las existencias de un grupo de seres que, para colmo, han elegido pasearse por el filo de la navaja. Pues bien, tales méritos se repiten uno por uno en las páginas de Las flores no sangran, una obra que parece hecha con molde respecto a la anterior y, sin embargo, lo mismo que todas las grandes novelas, se nos acaba antojando única e irrepetible. Y es que Ravelo, cual Tarantino del canario archipiélago, ha bebido y vivido mucho género, y es capaz de regurgitarlo con un sello artesanal y a la vez muy personal, dueño de un encanto regional sencillamente irrenunciable. Impecable en sus diálogos e implacable en su disección de una idiosincrasia insular que, en sus más espinosos apartados, calca los peores vicios peninsulares, Ravelo es un maestro de la estructura coral y la construcción de personajes en cierto modo siempre secundarios, pero individualizados con sabiduría y economía dignas de John Ford. Son los suyos relatos con los pies en el suelo (a menudo más bien lodo), presentados con sencillez no exenta de estilo, íntimos conocedores de la naturaleza humana, que trascienden el maniqueísmo y además se permiten pequeños puntos de fuga para nuestro alivio emocional. Lo mismo que Reservoir Dogs iba sobre un atraco (y no me pregunten más al respecto), Las flores no sangran trata de un secuestro, pero ambos títulos amparan diluvios de contenido y disfrute más allá de tal simplificación sinóptica. Déjense empapar. MILO J. KRMPOTIC'