“Me parece imposible que alguien que se ría mucho pueda poner en marcha una guerra”

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texto VIRGINIA DE LA FUENTE  foto CHAOKO HARLEKIN

Sofía Rhei mezcla feminismo, fantasía y humor en su primera obra adulta, ‘Róndola’ (Minotauro).

Sofía Rhei es escritora, poeta experimental y traductora. Ella se describe a sí misma como coleccionista de semillas e idiomas, no muy ordenada y lectora de todo tipo de géneros literarios. Entre sus obras destacan la serie de El joven Moriaty, El reino secreto, La calle Ándarsen y Flores de sombra. Sofía es una escritora muy prolífica de libros infantiles que se acaba de estrenar en la novela adulta con Róndola (Minotauro). Este jueves presentará por primera este irreverente cuento de hadas en la Librería Gigamesh de Barcelona. El lanzamiento de esta nueva obra, redonda y con agujero, nos ha suscitado curiosidad y por eso no hemos podido resistirnos a hacerle unas cuantas preguntas.

Artista, profesora, poetisa y novelista... Parece que nada creativo se te resiste. ¿Son tus cambios de profesión una fuente de inspiración a la hora de escribir? ¿Sacas también tus ideas de viajes, experiencias o del día a día?

Supongo que los cambios de empleo no han sido intencionados. He sido niñera, pinche de cocina profesora de dibujo, monitora de idiomas para bebés e incluso librera ocasional; en varios países y en varios idiomas. Todas estas experiencias enseñan cosas, por supuesto. Salir de las zonas de confort, romper las costumbres, estar sola y tener que improvisar y conocer amigos nuevos te pone a prueba a ti misma. Disfruto mucho con los viajes, por cortos que sean, porque te sumergen en una realidad diferente.

En los últimos años te hemos visto centrada en escribir para los más pequeños, con personajes históricos o de la literatura clásica. ¿Puedes hablarnos del joven Moriarty, Olivia Shakespeare y Nannerl Mozart, entre otros, y de por qué crees que es tan importante que los niños los conozcan?

Intento conseguir un equilibrio entre los datos culturales y la acción, de manera que los primeros se hagan más interesantes porque van asociados a pasarlo bien. La cultura sirve para saber disfrutar de la mayor cantidad posible de cosas, para enriquecer el tiempo de ocio, y para establecer un diálogo con personas de todas las épocas y lugares. Creo que a los lectores que ya conozcan a Mozart, a Shakespeare o a Lewis Carroll, que es uno de los personajes de El joven Moriarty, les gustará encontrárselos entre las páginas viviendo aventuras, y para mí es un honor poder presentarle a estos artistas a quienes no sepan mucho sobre ellos.

También te has atrevido con el juvenil con Flores de sombra. ¿Te sientes cómoda en ese apartado? ¿Crees que los jóvenes se merecen el mismo respeto como lectores que los adultos?

Tengo mucha más sensación de responsabilidad escribiendo para niños que para adultos. Me parece que crear lectores es una de las tareas más importantes que hay. Respecto al juvenil, creo que en estos momentos un objetivo de la comunidad editorial es no crear roles negativos desde el punto de vista de la autoestima, especialmente para las chicas. Hay libros de mucho éxito que fomentan la idea de que tener pareja es más importante que la autonomía, la independencia o incluso el amor propio. Como autora, Flores de sombra y Savia Negra son los libros que más he disfrutado escribiendo, y ya tengo ganas de acabar la tercera parte, Semillas de la noche.

Dicen que la edad no importa para muchas cosas y en tu caso no importa la edad de tus lectores porque tienes libros para todas las edades. ¿Cómo es para ti el paso del infantil al juvenil y, ahora con Róndola, al adulto?

Es posible que en el tono de Róndola haya bastante de juvenil, cosa que no me molesta en absoluto. He intentado que la lectura resulte agradable, y he evitado el lenguaje zafio o malsonante por la sencilla razón de que creo que hay pocos libros que ofrezcan ese tipo de lectura amable, ese lugar de confianza en el que evadirse y al que poder regresar.

Ya que hablamos de Róndola, ¿podrías hacernos una pequeña sinopsis sobre tu cuento de hadas no apto para todos los públicos?

Róndola contiene, efectivamente, elementos que no lo hacen apropiado para niños. Hay bastantes escenas de cariz sexual, igual que en los cuentos de hadas originales. La manera de relacionarse íntimamente con otros es un aspecto importante de la vida, y además es divertido hablar de ello. Respecto a la historia, por una parte cuenta las andanzas de un grupo de costureras bastante despistadas, y, por otro, el de dos paladines algo desastrosos, pero eficaces a su manera. Cada grupo tiene sus objetivos, pero les pasan un montón de imprevistos por el camino.

 

Eres feminista y creo que los personajes femeninos de esta novela reflejan ese sentir. ¿Cómo crees que los verán tus lectores?

Espero que entren en el juego, y que reaccionen con complicidad a la idea de invertir las proporciones habituales de protagonistas femeninas y masculinos. Todos los personajes tienen un lado caricaturesco, tanto hombres como mujeres. Quien tiene más carga feminista es Mira, directamente inspirada en mi hermana Inés, que es neurobióloga y juega al rugby. En parte, por haberle robado algunos rasgos de su personalidad, le he dedicado la novela a ella.

Hereva, la protagonista, es un personaje que evoluciona y aprende a lo largo de la novela. Pasa de ser ingenua o frágil a ser independiente y resuelta. ¿Crees que es uno de los personajes con los que más se pueden identificar las lectoras? ¿Hay algo de ti en Hereva?

Supongo que muchos protagonistas sirven como cámaras de cine que nos van mostrando el mundo por el que transitan. Hereva es una persona bastante sencilla, con rasgos de carácter con los que mucha gente se puede sentir identificada. Los personajes secundarios, como suele suceder, son más extremos. Cuanto menos protagonismo tienen más exagerados son, y eso también es una fuente de humor. Hay mucho de Hereva en mí, pero también mucho de Befana, de Jazdeq de Riteris, de Kony, de Tirana... Los escritores y los lectores nos desdoblamos en muchos entre las páginas, ya que en toda persona hay un mundo entero de aspectos realizados o potenciales.

¿Cómo ha sido la labor de conjugar tantas razas, personajes fantásticos y culturas en un solo libro y conseguir que encaje todo de forma verosímil?

He tardado mucho tiempo en definir el mundo en el que transcurre la novela, con su calendario, sistema numérico, costumbres, especies no humanas, etc. Las fichas con las que he trabajado se han convertido en un “Almanaque” que se publicará en formato digital y al que han contribuido escritores a los que admiro mucho, como Eduardo Vaquerizo, Selene M. Pascual, Angel Luis Sucasas y muchos otros. Es un documento muy divertido en el que pueden encontrarse desde recetas y patrones de costura hasta refranes.

Uno de los aspectos que parecen importantes para ti son el poder y la política, pero están tratados de un modo diferente de lo habitual. ¿Qué puedes contarnos sobre esto?

Los dos grupos de protagonistas están compuestos por personas que aprenden a ser amigas unas de otras, a pesar de las diferencias que pudieran haber tenido o de lo distantes que sean sus costumbres. La amistad es uno de los aspectos de la vida a los que más merece la pena dedicarle tiempo, que más feliz nos hace y más nos ayuda a habitar el mundo. Cultivar las afinidades privadas es una manera de comprender los puntos de vista ajenos, sus escalas de valores y prioridades tan diferentes a las propias, y creo que eso está directamente relacionado con la política. Cuanto más capaces somos de desarrollar afecto por alguien diferente a nosotros, somos más avanzados como ciudadanos y como votantes.

A ver, Sofía, ¿y qué pasa con las róndolas y la comida róndola? Parece que todo debe ser circular y tener agujero. Explícanos algo sobre esta forma y también sobre el once como cifra sagrada.

El continente en forma de rosca es un afectuoso homenaje al “mundodisco” de Terry Pratchett, a su vez una referencia al “mundo anillo” de Larry Niven. Las róndolas son un rasgo distintivo entre pobres y ricos, ya que estos últimos han sido educados para no poder comer alimentos que no tengan esta forma; en este sentido, funcionan como metáfora de que los privilegios a veces son una limitación, un recorte, que es otra idea con bastante carga política. El juego con el número once viene con broma incluida, de la cual solo voy a adelantar que en el mundo descrito en la novela los números los inventaron los hombres.

Este libro es una novela de fantasía que conjuga aventuras y romance, pero si hay una cosa que destila Róndola es humor. ¿Por qué destaca tanto este elemento, que también está presente en el resto de tus novelas?

Para mí el humor es inseparable del optimismo, y soy una militante de la manera de estar en el mundo que se enfrenta a los problemas buscándoles el lado positivo, o al menos haciendo un chiste sobre ello. Me parece imposible que alguien que se ría mucho pueda poner en marcha una guerra civil o decida fabricar minas antipersona. La enseñanza fundamental del humor es ser capaz de burlarse de uno mismo, y esto significa, una vez más, tratar de contemplarse desde fuera para no creerse el centro del universo. El enfoque cómico permite hablar de temas que de otra manera serian tabú, y va abriendo camino para el diálogo en cuestiones culturalmente conflictivas. Esto no significa que me parezcan bien todos los tipos de humor, y no creo que todo valga con tal de sacarle punta a determinada situación y conseguir la carcajada. No me gusta el humor cruel ni en la vida diaria ni en la ficción.