Care Santos: "'Mañana' es la palabra más esperanzadora del diccionario"

 

texto MONCHO ALVEDRO  foto ASÍS AYERBE

La escritora nos habla de “Media vida”, la novela con la que ha ganado el Premio Nadal 2017.

 

Medio centenar de personas recibieron en el Auditorio del Centro Ágora de A Coruña a Care Santos para presentar su novela Media vida, distinguida a principios de este año con el 73º Premio Nadal, el decano de las letras españolas y que mantiene su prestigio en pleno siglo XXI. El acto, enmarcado en el ciclo Libros en Directo, fue presentado por el también escritor y amigo de Santos, Pedro Ramos.   

-Su obra publicada prácticamente ocuparía más de media estantería de mi biblioteca. Dada su carrera tan prolífica, ¿a qué género le dará más preferencia a corto medio plazo?

-Debido a que en mí conviven numerosas escritoras a la vez (literatura infantil y juvenil más novela para adultos y poesía, entre otros), considero por supuesto que aún me queda mucho trabajo por hacer. Mis cinco novelas editadas durante los últimos años son precisamente las que muestran con mayor nitidez las líneas maestras de mi narrativa en este frente. Mi cabeza continúa dándole vueltas a historias que me surgen, con las que tropiezo de diferentes formas, alguna de las cuales podría llegar a convertirse en otra novela más. Por el contrario la poesía ha quedado como uno de mis pecados de juventud. Aunque continúo habitualmente escribiendo versos, son para mi intimidad, y no están destinados a publicarse.  

-Usted ha reconocido que las historias familiares cargadas de suspenses y giros inesperados contadas por familiares suyos, especialmente su abuela, Teresa Pujolá, y también sus padres, fueron decisivas a la hora de decidir convertirse en una escritora cuando era más joven.  

-Si no supiésemos escuchar y también observar los escritores seguramente nos quedaríamos sin nada interesante que contarles a nuestros lectores.

Carrera literaria

Al haberla comenzado cuando sólo tenía 25 años, a través de la publicación de Cuentos cítricos, la carrera literaria de Care Santos tiene un recorrido muy amplio: ha publicado 11 novelas, 6 libros de relatos y otros dos volúmenes de poesía (Hiperestesia Disección). Además, ha colaborado en varias misceláneas y coautorías. 

Quizás sea en su novela anterior, Diamante azul (Editorial Destino, 2015), donde se aprecia con mayor nitidez la huella de su abuela. En Media vida (también en Destino, 2017) fue su madre su principal fuente de información. La autora conserva en su cabeza con claridad y precisión las memorias contadas por su padre, y posee el cuaderno que contiene dichas historias originales, aún inéditas.

-De los que estamos en la sala, usted es catalana, Pedro Ramos, que yo sepa, es madrileño aunque posiblemente cada vez más andaluz, y yo soy gallego. ¿Hasta qué punto considera positivo o negativo que quienes formamos este país, especialmente nuestros políticos, nos esforcemos por escucharnos y respetarnos más, buscar nuestros puntos de encuentro y así superar paulatinamente las diferencias que podamos mantener en cualquier tema?  

-Ahora ya tengo claro adonde quiere llegar usted. Yo soy catalana, pero no independentista. Espero y confío en que nuestros políticos, tanto quienes mandan en nuestras comunidades autónomas respectivas, como aquellos que están en Madrid, se esfuercen más y hagan todo lo posible por entenderse más y mejor para lograr superar sus diferencias. Eso es lo que espero de ellos.

En Media vida, cinco mujeres se reencuentran en la Barcelona de 1981, a donde han llegado con mayor o menor fortuna en la España de la Transición. Todas ellas viven marcadas por unos sucesos que vivieron treinta años atrás, en un verano en el que coincidieron en un internado y donde un inocente juego de prendas acabó en una pequeña tragedia que las unirá para siempre.

-¿Hasta qué punto el peso del paso del tiempo y del pasado es el eje central de sus novelas?

-Efectivamente, porque nosotros somos el resultado de nuestro pasado y de las experiencias acumuladas a lo largo de todo este tiempo. Es decir, somos las respuestas a lo que la vida nos va planteando.

-Pero que yo sepa el futuro está por escribir.

-Desde luego que sí. "Mañana" es la palabra más esperanzadora del diccionario. 

-¿Qué ha supuesto en su carrera literaria haber sido reconocida con el Premio Nadal 2017?

-Ahí está el prestigio de ese galardón. Si repasamos su lista de ganadores, una buena parte de ellos se encuentran entre mis autores favoritos. Ser consciente de que yo figuro en esa lista, de que lo había ganado también, me costó unos cuantos días, quizás incluso alguna semana. Ahora estoy junto a unos autores a quienes admiro tanto... Ha sido una alegría enorme para mí. Desde que lo recibí han sido unos meses muy intensos, pero placenteros. Sólo pienso disfrutarlo, y todo lo demás es felicidad.  

-Aunque ahora retrocedo en el tiempo, prácticamente le repito la pregunta anterior. ¿Cómo valora qué su novela Habitaciones cerradas se hubiese convertido en una mini-serie emitida hace relativamente pocos años por Radiotelevisión Española?  

-Muy positivamente. Dese cuenta que el responsable de su adaptación es el guionista, adaptador y dramaturgo muy conocido en el teatro catalán, Pere Riera, mientras que su director fue Lluis María Güell. En resumen fue un trabajo hecho con mucho cariño, cuidado y profesionalidad. Por lo tanto soy fan del resultado final, de ellos y por supuesto de su magnífico trabajo. 

-También encuentra tiempo para llevar a cabo talleres de escritura. ¿Cuáles son sus prioridades en la formación de los alumnos de sus clases?

-Los objetivos son muy diversos, pero intentaré resumírselo en uno: contagiarles mi pasión por la escritura y la lectura, en suma, por la literatura. 

-Por si no fuera suficiente creo que también es crítica literaria. ¿Se atreve a presentarnos muy brevemente tres libros que le hayan sorprendido o cautivado durante los últimos años?  

-Empezaremos por un debut, ya que mi sección fija está dedicada a los autores debutantes en el suplemento cultural del periódico El Mundo. Aquí destaco la primera novela de Roberto Santiago, titulada Ana, de la Editorial Planeta. A continuación me inclino por Inquietud en el paraíso, de Óscar Esquivias, y publicada por Ediciones del Viento (editorial del coruñés Eduardo Riestra). Finalmente recomiendo El amor del revés, de  Luisgé Martín, en la Editorial Anagrama.

 

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